martes, 30 de diciembre de 2014

Lanzarse

"Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas". Demóstenes

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)


Mi hermano y yo llevamos unos meses dándole vueltas al tema de montar una academia. El problema es que queremos hacerlo bien, haciendo un plan de negocio previo y ofreciendo servicios adecuados para no tener que cerrar por falta de usuarios. Buena parte del tiempo que no he estado dedicándole al máster, o al trabajo, cuando ha habido, lo he dedicado a aprender sobre emprender.

La necesidad por tener éxito es absoluta pues en España los huecos en el CV y negocios fallidos se llevan peor que en otros países. Es difícil de justificar si has emprendido, te has peleado durante un par de años y luego todo ha quedado en tiempo y dinero empleados sin éxito. Dentro de lo que cabe yo veo mis fracasos como algo positivo, “meter la pata” y defraudar a otros (mi familia, amigos o mi jefe) me incomoda y aprendo para no hacerlo de nuevo, me he pasado más de una noche en vela por errores en el trabajo hasta que he logrado resolverlos, pero el entrevistador o responsable de RRHH no me conoce y puede no verlo así. Incluso aunque lo comente en una entrevista, puede optar por no creerme.

A raíz de la apertura de la una academia en mi propia calle, en un local muy cercano al que habiamos pensado nosotros, acudí al profesor de cierto curso que estamos haciendo, y que es emprendedor de pro, para comentárselo. Me dijo: “A veces hay que lanzarse sin más, no hay seguridad nunca. No la busques. Si puedes lanza tu proyecto y ve modificándolo sobre la marcha”. No se hasta que punto me convence el consejo, habrá que pensarlo.

Siendo las fechas que son, ¡felices fiestas!

martes, 16 de diciembre de 2014

Dependencia

"La independencia siempre fue mi deseo; la dependencia siempre fue mi destino". Alfred de Vigny

(tiempo de lectura medio estimado: 45 segs)


Por problemas técnicos ayer no pude actualizar el blog. Después de tener a mis gnomos de mantenimiento trabajando toda la mañana me dijeron que uno de los módulos de la RAM se había quemado. En realidad “mis gnomos de mantenimiento” son yo mismo analizando los síntomas... pero imaginarse a un puñadito de bichejos verdes correteando dentro de la caja del PC le quita tensión al asunto de que, con una cantidad ingente de cosas por hacer, tu herramienta principal se niegue a arrancar.

Aunque mi ordenador tiene ya 5 o 6 años en su día compré casi todos los componentes de última generación y de marcas conocidas, ventajas de comprar tu equipo por piezas, y ayer por la tarde localicé mi modelo de memoria RAM todavía a la venta. Así que pude encargar un módulo que ha llegado esta mañana a la tienda, y que he tardado un par de minutos en cambiar.

A veces me asusta un poco que todo mi trabajo, estudio y buena parte de la actividad de tiempo libre pase por una máquina que puede dejar de funcionar de un día para otro.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Violencia

"Frente a los hechos de violencia que ocurren no debemos dejarnos llevar por quienes provocan a la violencia". Fernando de la Rúa

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)


Ya comenté en mi anterior entrada que he estado trabajando unos cuantos días en el marco de mi última actividad referenciada en mi CV. Esta vez la tarea era sencilla, acompañabamos a los conductores de autobuses interurbanos en Madrid y observábamos el funcionamiento de las máquinas a bordo para validar billetes. Si todo funciona bien, nuestro trabajo se limita a estar sentados durante horas haciendo el mismo trayecto una y otra vez sin ningún aliciente. “Afortunadamente” no siempre ha ido bien y hemos tenido unas cuantas incidencias que han hecho el trabajo más interesante y el paso del tiempo más ameno.

El martes pasado, mientras hacía el enésimo viaje del día, un viajero se subió y empezó a despotricar contra el servicio de autobuses. En esta ocasión no hemos estado identificados de cara al público (no llevamos chaleco del Consorcio de Transportes de Madrid ni acreditación), por tanto pude mantenerme al margen en principio. El conductor intentó calmar el ambiente recordándole que hay cauces para poner quejas y que gritar a un empleado no soluciona nada, a lo que el hombre se soliviantó más y pasó a insultos cada vez más agresivos.

El conductor se limitaba a recordarle donde poner una queja. Pronto los insultos se hicieron extensibles a mi, que en silencio tomaba notas del mal funcionamiento de una de las validadoras, pues ya era evidente que estaba haciendo una función dentro del sistema de transportes. Y al poco de incluirme en los insultos surgió una amenaza, “como vaya os doy una patada en la boca”. Me mantenía en silencio, manteniendo el control, haciendo mi trabajo, sin mover la vista del funcionamiento de las máquinas, pero con la sangre hirviendo por dentro.

Doy fe de que desde que subí al autobús a las 7.20 de la mañana, hasta las 12.30 de este incidente, no habíamos podido parar ni para estirar las piernas o ir al baño, las idas y vueltas se sucedían sin descanso (se mantendría esa tónica hasta las 14.45). Un tráfico difícil y una planificación poco adecuada para repasar la pintura de las calles de Leganés hizo que el servicio fuese con un retraso constante de 2 minutos, algo nimio pero que suponía la imposibilidad de descansar en las cabeceras de linea. Un minuto ganado en seguida se perdía por un coche mal aparcado, manteniendo la brecha temporal inamovible y llegando siempre 1 o 2 minutos tarde a cada parada. Nada importante salvo para este viajero con ganas de bronca.

Sin duda, ha sido uno de los momentos más tensos de mi experiencia cara al público, pero no ha dejado de ser enriquecedor saber que si mantienes el control los problemas no suelen ir a más.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Brevedad

"Lo bueno, si breve, dos veces bueno". Baltasar Gracián

(tiempo de lectura medio estimado: 25 segs)


Hoy, post cortito. Esta mañana me he levantado a las 5:30 para ir a trabajar, he llegado hace un ratito (aproximadamente las 8 de la tarde), afortunadamente mañana será menos intenso. 

Me han llamado de la consultoría con la que he tenido mis últimos contratos, todos eventuales para un puñadito de días, y aunque son días intensos, inevitablemente me gustan. Necesito la actividad (y el dinero tampoco me hace daño ahora que se acercan las Navidades).

La pena en este caso es que, al ser contratos muy breves, en absoluto es dos veces bueno... Esta vez no se cumple, con el permiso de Baltasar Gracián.