"La audacia en los negocios
es lo primero, lo segundo y lo tercero". Thomas Fuller
(Tiempo de lectura medio estimado: 1
min)
El otro día escuché una historia...
Chad Stern en el año 2000, con 12 años, empezó cortando el césped
a sus vecinos en Chevy Chase, Maryland. A los 14 años contrató a
su primer empleado. Poco después compró una camioneta y contrató a
una cuadrilla de trabajo para que cortasen el césped por él. Al no
tener edad para conducir la camioneta que había comprado para
transportar a los empleados y el material, su propia madre tuvo que
ir con él cuando la compraron para poder llevarla a su casa.
No dejó de estudiar, antes de ir
a clase coordinaba a su creciente número de equipos y después de
clase revisaba el trabajo hecho por sus empleados, hablaba con los
clientes en persona y dedicaba tiempo a la administración de la
empresa, Mowing & More. En 2009, el valor adquirido de su
compañía se situaba en torno a 400.000 $.
Actualmente está inmerso en otro
negocio paralelo, el alquiler de contenedores de deshechos y el
transporte de los deshechos generados por sus clientes a los lugares
indicados.
Es cierto que este tipo de casos
son la milésima parte de lo que ocurre en el mundo empresarial,
donde un importante porcentaje de emprendedores naufragan en el
primer año de vida de sus empresas, pero nunca está de más
escuchar historias que hablen de la recompensa tras un largo y duro
camino de trabajo bien hecho.