lunes, 26 de enero de 2015

QE Europeo

"Las predicciones económicas son inconsistentes por principio, debido a que causan que los agentes actúen de una manera diferente a la prevista". Oskar Morgenstern

(tiempo de lectura medio estimado: 3 minutos)



No soy economista de pro, pero en la ingeniera opté por un par de asignaturas optativas de economía, y luego expandí mis conocimientos en el master. A parte de la sana curiosidad y el tiempo libre para intercalar páginas de ingenieria con páginas de economía, ya que no puedo entender un proyecto perfecto si no tiene un coste asumible. Así que, ¿qué es un QE? Quantitative Easing, que en castellano es algo así como Expansión Cuantitativa, esto significa que el Banco Central Europeo (que es quien maneja la política monetaria) decide imprimir más billetes de euro.

Si hay problemas de dinero, ¡imprimamos más! EEUU, entre otros países, recurre a este tipo de herramienta cuando su economía está tocada. No hay dinero para pagar sueldos de funcionarios, pues imprimamos ese dinero. Hasta hace unas décadas se seguía el patrón oro, no podías inventarte el dinero, tenías solo los billetes que pudieras respaldar con tus reservas de oro, pero decidieron que estaba obsoleto a raíz de la Primera Guerra Mundial, donde hizo falta mucho dinero en Europa para afrontar los costes de una guerra tan a gran escala. Y curiosamente surge también desde Europa la reticencia a inundar con nuevo dinero los mercados, hasta ahora el BCE se había negado a hacer algo similar.

Pero, ¿Qué problema hay con imprimir dinero? ¿A cuantos de nosotros no nos gustaría tener una impresora de billetes en casa? Pues que al final tiene que haber algún tipo de equilibrio. Si Europa “vale” 13 billones anuales de euros (transacciones internas, producción, servicios...), en dolares serían 15 billones y en libras esterlinas 10 billones (valores muy a grosso modo). Si imprime un billón más (que es más o menos el volumen anunciado recientemente), su valor son 14 billones de euros, pero de cara hacia fuera seguirán siendo 15 billones de dolares y 10 de libras esterlinas. El valor real no se modifica, sólo se modifican los “números” que lo definen. No imprimes dinero, sólo billetes. Y su efecto es que el euro es más barato, se deprecia frente al resto de monedas.

Hace 5 o 6 años, la libra vivió una crisis importante que casi la llevó a la paridad con el euro. Para los que tenemos el hobby de la consola y solemos ver unos precios de 70 euros en los videojuegos, al mirar al otro lado del canal de la mancha veíamos precios de 35 libras, no más de 40 euros al cambio. Aumentó tanto el flujo de juegos del Reino Unido a la zona euro, que varias distribuidoras se plantearon prohibir a los miembros de la zona euro comprar por Internet en Reino Unido. ¿Qué hay de malo, entonces, en una moneda “débil” si aumenta el flujo comercial?

Los productos en el exterior son más atractivos por su abaratamiento gracias a un tipo de cambio más favorable, beneficia a las exportaciones. Pero en el tema de las importaciones es justo lo contrario, debido al tipo de cambio sale más caro comprar más allá de las fronteras de la moneda en cuestión. Al final todo depende de la balanza comercial (que enfrenta las importaciones con las exportaciones) y en la moneda en la que se hagan las transacciones.

Algunos números:

España tiene dos potentes consumidores netos dentro de la zona euro, Francia y Portugal, y en menor medida Italia, que arrojan en conjunto un saldo positivo (les vendemos más de lo que nos compran) de 17.000 millones de euros. Sin embargo, somos netamente importadores para países como Irlanda, Bélgica, Holanda o Alemania, que en conjunto nos venden casi 17.000 millones más de lo que nos compran. Nuestra balanza comercial dentro de las fronteras del euro está relativamente equilibrada (todo con cifras muy redondeadas). Aún así, al comprar y vender en la misma moneda, la política monetaria influye menos.

¿Y qué pasa fuera de estos países con el euro como moneda? Pues buscamos de nuevo en los datos oficiales para qué países somos netamente exportadores y para qué países somos netamente importadores. Por encima de los 1.000 millones de euros, Reino Unido, Marruecos, Australia y Turquía son nuestros principales clientes con un saldo positivo en conjunto de más de 11.000 millones de euros. Cifra muy desigual respecto a nuestros principales proveedores netos, Rusia, China, Argelia y Nigeria, todas con un saldo a su favor mayor a los 5.000 millones de euros y que suman 26.000 millones de euros.

Con todos los datos en la mano, empleamos más 17.000 millones de euros en comprar productos y materias primas de lo que obtenemos con la venta de bienes y servicios al extranjero. Y eso, en un año récord en exportaciones. Por tanto, un euro “barato” supone que vamos a tener que dar más euros por los mismos productos, y al ser netamente importadores, aumentará la brecha comercial. Si el señor Paco Pérez, distribuidor de material de oficina, tiene que pagar más euros por el papel que viene de China, trasladará esa subida al precio final. Nosotros, consumidores finales tendremos que pagar más por un paquete de folios.

Es difícil prever si esta nueva política del Banco Central Europeo tendrá repercusiones negativas, positivas o si sólo va a quedarse en la industria financiera y no tendrá impacto en la economía real. Existe un debate intenso entre varias corrientes de economistas al respecto, y existen otros factores no mensurables en juego, como la reciente victoria de Syriza en Grecia. Sin duda, habrá que ver como se comportan los mercados en los próximos meses.

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