lunes, 23 de marzo de 2015

Lobos y ovejas

"No hay buen líder sin bien común” Doménico Cieri Estrada

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)


Esta entrada tiene mucho que ver con la entrada del liderazgo de hace unas semanas (parte 1 y parte 2). Muchas empresas españolas, al igual que las grandes empresas de países occidentales, empiezan a valorar ciertos aspectos que antes no eran considerados en absoluto.

Es sobradamente conocido en el mundo de la psicología que en el correcto funcionamiento de un grupo, por pequeño que sea, suele surgir un líder de forma natural. Es bueno para avanzar cuando la dinámica de grupo se estanca. En mis anteriores posts defendía que el puesto de jefe hay que ganárselo con un liderazgo propio y no por una situación meramente jerárquica. Durante el máster MBA, y uno de coaching empresarial que hice después, me di cuenta de que se trabaja porque el jefe sea a la vez líder para que una empresa o un departamento sea plenamente funcional y no pierda el tiempo con roces entre sus miembros. Eso se traduce en mejores cuentas de resultado por el aumento de la productividad y en trabajadores más felices (menos bajas laborales y más compromiso general, una alta rotación de personal, especialmente los más cualificados, puede suponer costes considerables).

Aunque puedo adaptarme a prácticamente cualquier situación, tiendo a no disputar el liderazgo, me gusta ser eficiente y las funciones de un líder suelen interferir con la posibilidad de dedicar horas ininterrumpidas al trabajo. Tomándome cierta libertad literaria, hasta ahora he tenido suerte, mis jefes han sido buenos líderes y han tratado a su equipo como parte de la manada, moviéndose hacia un bien común donde todos eramos parte de un equipo, y no como ovejas donde ellos son el lobo moviéndose por interés propio en una especie de “buffet libre”. Esto, que puede parecer un gesto ajeno a las funciones propias de una empresa, puede ser la clave para evitar que las rencillas internas sean las causantes de números rojos. Y eso sí es una función propia de una empresa.

lunes, 16 de marzo de 2015

Opciones

“Cuando se han desarrollado varias soluciones complejas a un problema, es que no hay ninguna ideal” Juan Carlos Burgos, uno de mis profesores de la I.T.I.: Electricidad durante una clase.

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)


Esta semana, aprovechando que he terminado un curso de Inglés al que tenía que dedicar mucho tiempo y he cumplido antes de lo previsto mis objetivos semanales del Máster de programación en Java, he hecho una revisión general al Curriculum Vitae. Al más puro estilo zen, he optado por no actualizarlo con parches si no construirlo desde cero.

Una de las claves sobre Recursos Humanos que aprendí en el MBA es que la información debe estar estructurada y en primer lugar debe aparecer aquello que es más significativo. Es una decisión fácil si sólo tienes formación o si ya tienes una carrera profesional desarrollada. En mi caso se está convirtiendo en un quebradero de cabeza dado que tengo cierta experiencia profesional variada, que incluye experiencia internacional y muestra que nunca he estado “ocioso” pero, por otro lado, he seguido trabajando mi formación hasta alcanzar una posición interesante en una formación multidisciplinar de 3 “patas”, en las que prevalece mi formación de ingeniero pero he matizado con dos ramas, una con vista de futuro y otra para adaptarme al mercado laboral actual.

Finalmente voy a darle una oportunidad a la opción de resaltar mi formación, pues actualmente me perfila más como candidato competente que mi experiencia laboral hasta la fecha. He hablado con un par de contactos en RRHH de diferentes empresas buscando su opinión, y me han recomendado opciones contrapuestas, lo que me indica que realmente no hay ninguna clara. Es cierto que actualmente uno tiene pocas opciones de diseñar su propio CV dado que las plataformas de empleo lo organizan en su base de datos para su propio motor de busqueda, pero siempre es util saber que faceta nos define más para poder aprovechar las ofertas que vienen por contactos personales y no por plataformas.

lunes, 9 de marzo de 2015

Recursos

"No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una". Thomas Jefferson

(Tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)


El sábado pasado me puse a ver la televisión. La veo poco y no tengo programas favoritos, así que cuando cojo el mando voy zapeando hasta que encuentro algo que me parezca curioso. Encontré una especie de documental en National Geographic en el que un periodista/aventurero se adentra en la selva del amazonas y pide a diferentes tribus que le enseñen a cazar según sus costumbres.

Una de estas tribus cazaba zorro voladores, una especie de murciélago enorme que también habita en los arboles. Para ello fabricaban un dardo fino de madera, impregnaban la punta en un veneno obtenido de la corteza de determinado árbol y lo disparaban a unos impresionantes 180 km/h con una cerbatana enorme. El programa muestra todo el proceso mientras el periodista hace preguntas. Hubo un momento en el que el jefe de cazadores dice que harán diez dardos y saldrán a cazar, a lo que yo pensé “haz todos los que te quepan en el carcaj y multiplica tus posibilidades”... y el periodista, como leyéndome la mente, le pregunta “¿y por qué no haces cien?”. El jefe de cazadores le mira divertido y responde “Porque tardaría dos días enteros en gastarlos”. Finalmente, el día de caza acaba con dos murciélagos voladores y unas cuantas ardillas. Carne para alimentar a toda la tribu.

Es una mezcla del Lean Manufacturing que varios gigantes empresariales tratan de implantar en España y el Just In Time (o método Toyota) que ya tiene cierto recorrido en empresas europeas. Aunque tienen sus diferencias, ambas comparten la necesidad de evitar esfuerzos innecesarios para reducir tiempos y costes, y focalizan sus esfuerzos en el inventario y en la implantación de procesos ya establecidos y fiables. No dejan de ser curiosos ciertos paralelismos.

lunes, 2 de marzo de 2015

Habilidades sociales

"Si hay un secreto del buen éxito reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio." Henry Ford

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)


Se ha elaborado un estudio en la Universidad de Harvard que viene a decir que el éxito profesional de alguien,  su contratación o capacidad de ascenso, responde a un 15% a sus conocimientos técnicos, y un 85% a su habilidad para interrelacionarse. Este tipo de habilidades comprenden desde la capacidad de expresión hasta el lenguaje corporal o la capacidad de adaptarse a un entorno.

Obviamente las habilidades sociales son necesarias para obtener un trabajo, incluso en ámbitos alejados del tema laboral unas buenas capacidades sociales te abren más puertas. Es algo que se da prácticamente por hecho, por eso una de las recomendaciones ante una entrevista de trabajo es vestir adecuadamente y acudir aseado (siempre me ha parecido curioso que sea necesario advertir que es necesario ir aseado) e intentar entrar en la entrevista tranquilo para dar una buena impresión. Una de las preguntas que siempre hago cuando me conciertan una entrevista es sobre la normativa de etiqueta de empresa y el fondo es la idea de conectar lo mejor posible con el entrevistador. Es mejor quedarse largo que corto, pero recuerdo un proceso de selección en el que yo estaba del lado del entrevistador y se presentó un candidato con traje y corbata para un puesto nada formal en un laboratorio, transmitir la sensación de estar fuera de lugar no ayuda en absoluto. Desafortunadamente no pudo compensar ese handicap con una entrevista elocuente, y a pesar de tener un buen curriculum, otra persona con estudios y experiencia similar consiguió el puesto.

Partiendo de esa experiencia, habiendo constatado que las habilidades sociales influyen en una entrevista de forma evidente, y después de leer el artículo sobre el estudio de Harvard, se lo hice llegar a una conocida que trabaja en RRHH en determinada empresa del sector servicios con una cuestión: "¿realmente el peso del porcentaje de las habilidades sociales es tan alto a la hora de contratar a alguien?"

A ella le pareció creíble.