“No
se puede vivir en un país de verdad a menos que se tenga cerveza y
una aerolínea. Ayuda si hay un equipo de fútbol o armas nucleares,
pero lo mínimo que se necesita es cerveza” Frank Zappa
(tiempo
de lectura medio estimado: 1 min y 35 segs)
Hoy
algo ligerito de leer. Si hace unas semanas comentaba que habíamos empezado a hacer nuestra propia cerveza, para llenar ciertos vacíos de marca en el grupo de amigos, hoy vengo a hablar del
resultado de este proyecto.
Para
empezar escogimos un tipo de sistema que viene semipreparado con el
lúpulo ya tratado y listo para el proceso de fermentación. Es
verdad que es poco purista, y que mucha de la ciencia de los matices
se dan en ese proceso de cocción del lúpulo que nos hemos saltado,
pero facilita enormemente las cosas para unos primerizos como
nosotros... y sobretodo facilita encontrar los posibles errores en la
cadena del proceso para depurarlos y aprender para proyectos futuros.
Metódico como soy, ya tengo una libreta donde he ido apuntando todos
los detalles.
El
primer dilema ha surgido con las temperaturas durante la segunda
fermentación (ya en botella). El proceso pide que esté dos días a
una temperatura ambiente cálida, y luego una semana en un ambiente
más fresco. Alguien muy cercano hace pan y ya me advirtió de lo
sensible que es la levadura a la temperatura. Pero no es cómodo andar
moviendo varias decenas de botellas de un lado a otro (y menos para
el anfitrión de la casa donde lo hacemos). Así que propuse hacer
varias versiones a la vez tomando los tres escenarios, uno a
temperatura cálida desde el principio, otra a temperatura fresca
desde el principio, y un tercero de control siguiendo las
instrucciones.
El
segundo tema vino por los lamentables tapones de goma que vienen con
los minibarriles. Los dos han saltado por los aires por la presión.
Imaginaba que al vender un producto tan especifico ya estaría
testado y con pocos riesgos, pero por lo visto es algo común y hemos
perdido varios litros de producción (que no sabía mal, una mezcla
entre cerveza y sidra, pero que a ninguno nos convenció y acabamos
por tirar). Ya he localizado tapones de goma con válvulas de
presión para evitar nuevas pérdidas.
Todo
proyecto que se inicia, sobretodo a ciegas, tiene sus contratiempos.
Hemos salvado una treintena de tercios con un sabor decente y, lo más
importante, añadido experiencia a la mochila. En este caso, el costo
del know how es asumible y abre toda una puerta de procesos.
Impacientes por empezar la segunda hornada.
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