lunes, 11 de mayo de 2015

Tesla

“La energía y la persistencia conquistan todas las cosas”. Benjamín Franklin 

(Tiempo de lectura medio estimado: 3 min)


A finales de abril saltó una noticia sobre la compañía Tesla y su nuevo producto, unas baterías del tamaño de una nevera que, poco más o menos, prometía la independencia energética del hogar si se combinaban con energías renovables. Su nombre comercial: Powerball. Una breve búsqueda en google demuestra el impacto que este nuevo producto está generando en medios generalistas (habitualmente más ajenos a noticias técnicas). Incluso las acciones de Tesla reflejaron un incremento del 15,27%.

A pesar de sus muchos detractores, las energías renovables están avanzando a buen ritmo teniendo en cuenta que en el sector eléctrico los cambios son tremendamente lentos, cualquier instalación está diseñada para una vida útil larga capaz de amortizar el alto coste de sus componentes. Este tipo de energías tienen una ventaja tremenda que es su coste nulo en combustible, y aunque actualmente su coste de operación las hacen más caras que las energías fósiles, la progresión de rentabilidad es innegable y empieza a revertirse la situación (en EEUU ya hay parques eólicos netamente rentables y los sistemas fotovoltaicos cubren su coste en la mitad de su vida útil, dejando beneficios a partir de ese momento). Su mayor problema es que no siempre están disponibles y la energía a una escala media/alta es muy difícil de almacenar (existen ingeniosos, pero poco eficientes, sistemas), por tanto la irrupción en el mercado de este sistema prometía una revolución en el consumo de energía.

He echado unos números a grosso modo para ver si renta comprar una batería Tesla para almacenar electricidad en los momentos en los que la producción es más barata (generalmente de noche, cuando hay menos consumo) para luego apoyar el consumo en los momentos en los que es más caro consumir. Este tipo de tarifa, disponible para aquellos usuarios que tienen contratados menos de 10 kW, se llama “tarifa de discriminación horaria” y, aunque la diferencia de precio entre las diferentes horas es apreciable, el coste de la batería y la instalación de los equipos necesarios para usarla (inversores, por ejemplo) se come prácticamente los beneficios de la idea.

Podemos pensar en crear un sistema completamente aislado (algo que no queda del todo claro que sea legal en España, menos con la nueva ley que está sobre la mesa, pero pongamos que lo conseguimos y este debate lo dejamos para otro post). La capacidad total de la nueva batería es de 10 kwh (existe otra versión de 7 kwh, pero me centro en la más grande). El consumo de un español medio está en torno a 5 kwh al día. Por tanto, la nueva batería podría suministrar potencia para dos días seguidos sin necesidad de aportar electricidad desde el exterior. No está mal, pero dependemos mucho de la electricidad, y no es impensable que haya 2 días seguidos de lluvia, sobretodo en invierno y más en la zona norte de España (y eso contando con una batería por persona). Dado que pensamos en sistemas estacionarios, ¿por que no usar sistemas de baterías que ya llevan años a la venta? Pesan un poco más y son menos vistosas, sí, pero si no vamos a moverlo, nos saldrá mucho más barato y si tenemos espacio podemos instalar bastante más capacidad por el mismo precio.

¿Y si usamos un sistema mixto? Es decir, generamos nuestra propia energía, que podremos almacenar en la batería Tesla, pero si viene una mala racha solar o eólica, pues demandamos potencia de la red. Por el mero hecho de estar conectado a la red y de producir tu propia energía, ya pagas un peaje por si decides consumir energía no producida por ti, o por si decides verter tus excedentes a la red. El peaje, más la instalación de la batería, vuelve a poner sobre la mesa que no sale tan rentable.

Desconozco la normativa en otros países (estoy buscando la de EEUU por mera curiosidad) pero en España parece que este invento no va a poder calar en el mercado. Y más teniendo en cuenta los bandazos de los sucesivos gobiernos en la legislación sobre auto-generación. Eso sí, parece que su respuesta técnica es bastante buena gracias a su diseño basado en microrredes (esto si se nuevo en el mercado), y hay muchas perturbaciones eléctricas que acarrean un alto coste a industrias y empresas (mis “queridos” huecos de tensión), por tanto parece que esta batería es simplemente un SAI de gama alta. No es una revolución en el concepto del consumo del gran público, pero al menos sí útil para pequeñas industrias y empresas medianas.

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