“La
energía y la persistencia conquistan todas las cosas”. Benjamín
Franklin
(Tiempo de lectura medio estimado: 3 min)
A
finales de abril saltó una noticia sobre la compañía Tesla y su
nuevo producto, unas baterías del tamaño de una nevera que, poco
más o menos, prometía la independencia energética del hogar si se
combinaban con energías renovables. Su nombre comercial: Powerball. Una breve búsqueda en google
demuestra el impacto que este nuevo producto está generando en
medios generalistas (habitualmente más ajenos a noticias técnicas).
Incluso las acciones de Tesla reflejaron un incremento del 15,27%.
A
pesar de sus muchos detractores, las energías renovables están
avanzando a buen ritmo teniendo en cuenta que en el sector eléctrico
los cambios son tremendamente lentos, cualquier instalación está
diseñada para una vida útil larga capaz de amortizar el alto coste
de sus componentes. Este tipo de energías tienen una ventaja
tremenda que es su coste nulo en combustible, y aunque actualmente su
coste de operación las hacen más caras que las energías fósiles,
la progresión de rentabilidad es innegable y empieza a revertirse la
situación (en EEUU ya hay parques eólicos netamente rentables y los
sistemas fotovoltaicos cubren su coste en la mitad de su vida útil, dejando beneficios a partir de ese momento). Su mayor
problema es que no siempre están disponibles y la energía a una
escala media/alta es muy difícil de almacenar (existen ingeniosos,
pero poco eficientes, sistemas), por tanto la irrupción en el mercado
de este sistema prometía una revolución en el consumo de energía.
He
echado unos números a grosso modo para ver si renta comprar una
batería Tesla para almacenar electricidad en los momentos en los que
la producción es más barata (generalmente de noche, cuando hay
menos consumo) para luego apoyar el consumo en los momentos en los
que es más caro consumir. Este tipo de tarifa, disponible para aquellos usuarios que tienen contratados menos de 10 kW, se llama “tarifa de
discriminación horaria” y, aunque la diferencia de precio entre
las diferentes horas es apreciable, el coste de la batería y la
instalación de los equipos necesarios para usarla (inversores, por
ejemplo) se come prácticamente los beneficios de la idea.
Podemos
pensar en crear un sistema completamente aislado (algo que no queda
del todo claro que sea legal en España, menos con la nueva ley que
está sobre la mesa, pero pongamos que lo conseguimos y este debate
lo dejamos para otro post). La capacidad total de la nueva batería
es de 10 kwh (existe otra versión de 7 kwh, pero me centro en la más
grande). El consumo de un español medio está en torno a 5 kwh al
día. Por tanto, la nueva batería podría suministrar potencia para
dos días seguidos sin necesidad de aportar electricidad desde el
exterior. No está mal, pero dependemos mucho de la electricidad, y
no es impensable que haya 2 días seguidos de lluvia, sobretodo en
invierno y más en la zona norte de España (y eso contando con una
batería por persona). Dado que pensamos en sistemas estacionarios,
¿por que no usar sistemas de baterías que ya llevan años a la
venta? Pesan un poco más y son menos vistosas, sí, pero si no vamos
a moverlo, nos saldrá mucho más barato y si tenemos espacio podemos
instalar bastante más capacidad por el mismo precio.
¿Y
si usamos un sistema mixto? Es decir, generamos nuestra propia
energía, que podremos almacenar en la batería Tesla, pero si viene
una mala racha solar o eólica, pues demandamos potencia de la red.
Por el mero hecho de estar conectado a la red y de producir tu propia
energía, ya pagas un peaje por si decides consumir energía no
producida por ti, o por si decides verter tus excedentes a la red. El
peaje, más la instalación de la batería, vuelve a poner sobre la
mesa que no sale tan rentable.
Desconozco
la normativa en otros países (estoy buscando la de EEUU por mera
curiosidad) pero en España parece que este invento no va a poder
calar en el mercado. Y más teniendo en cuenta los bandazos de los
sucesivos gobiernos en la legislación sobre auto-generación. Eso sí,
parece que su respuesta técnica es bastante buena gracias a su diseño basado en microrredes (esto si se nuevo en el mercado), y hay muchas
perturbaciones eléctricas que acarrean un alto coste a industrias y
empresas (mis “queridos” huecos de tensión), por tanto parece
que esta batería es simplemente un SAI de gama alta. No es una
revolución en el concepto del consumo del gran público, pero al
menos sí útil para pequeñas industrias y empresas medianas.
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