lunes, 24 de noviembre de 2014

Experimentos

“Cada vez que el hombre realiza un experimento, aprende más. Es imposible que aprenda menos”. Richard Buckminster Fuller. 

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs) 


El otro día alguien cercano me pidió que le echase un vistazo a la instalación eléctrica de su casa y debo reconocer que, avergonzado, tuve que reclinar su petición por falta de conocimiento. Es decir, hasta ahora he hecho lo típico, cambiar un enchufe por otro, sustituir algún cable partido y poco más. Yo, ingeniero técnico especializado en electricidad, tuve que aguantar las mofas por no saber sobre instalaciones eléctricas domésticas.

En mi mente tengo claro los esquemas de grandes distribuciones, protecciones de centrales, puedo diseñar sobre el papel circuitos monofilares y suelo tener claro cuales son los errores de ciertas máquinas sólo por ver su comportamiento al darles potencia, me gusta y lo sigo estudiando una vez obtenido el título.... pero algo relativamente sencillo se me escapa. Y aunque no es algo que se enseñe en la carrera, donde la única práctica parecida fue instalar un sistema de iluminación sobre un simulador de domótica (todo en software, excepto las bombillas ya preinstaladas), hirió mi orgullo. Y en la herida está el motor.

El jueves repasé el manual RGBT y me hice con un manual de instalador. Fue un alivio comprobar que conocía todos los aparatos y toda la teoría, y que simplemente me fallaba la práctica. Es decir, el problema era el miedo a no ser capaz, no por incapacidad. Me estudié a fondo las peculiaridades de cada elemento para saber cómo y porqué de cada instalación. Bajé a comprar algunos elementos electrónicos, y cogí mis herramientas (que me guste el bricolaje y el trastear en electrónica siempre ayuda) y monté un pequeño circuito a 24 V y 2.4 A con un transformador de un electrodoméstico... Sentí cierta euforia al ver que los sistemas de seguridad que había instalado (muy sensibles) se mantenían abiertos, y que los leds se iban encendiendo como debían al accionar los interruptores.

Esta mañana, después de hacer las rozas en la pared, le he instalado un punto de luz con 3 llaves conmutadas, en 10 minutos y funcionando a la primera... un pequeño éxito para un ingeniero.

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