lunes, 17 de noviembre de 2014

Restaurante indio

"La mejor organización no asegura los resultados. Pero una estructura equivocada sería garantía de fracaso". Peter Drucker. 

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min)


El martes fui a comer al restaurante Taj, cerca del Congreso de los Diputados y del Circulo de Bellas Artes, indudablemente indio por la comida y el personal. Hacía más de un año desde mi última visita y pude apreciar, con los ojos empañados por el picante, que la afluencia de gente había aumentado considerablemente. Creo recordar que la última vez también fue en martes, por lo que el factor diario/festivo no debería influir demasiado.

Cada día de la semana ofrecen un menú del día pequeño, cerrado, con un primero y un segundo determinado, dejando casi unicamente a tu elección el grado de picante. En la anterior visita el encargado (que diría que, además, es el dueño) nos insistió varias veces en que el menú del día incluía repetir tantas veces como quisiéramos del segundo plato. Aquella vez pedimos más pan Chapati y más pollo al curry, que nos sirvieron sonrientes. En esta ocasión no había tal deferencia dado que el número de comensales era mucho mayor y no era necesario establecer ningún tipo de marketing.

Minimizan riesgos en el coste y calidad de los perecederos al ofrecer poca variedad cada día, que compensa de cara al cliente ofreciendo variedad a lo largo de la semana. Un servicio competente y que además es acorde con el tipo de comida añadiendo exoticidad al lugar. Y una política flexible y eficiente de marketing, sólo activa cuando hace falta.

Aparentemente, y al margen de los gustos culinarios de cada uno, un negocio con sentido común.

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