"Lo que está bien hecho lo mostrará en sus resultados"
Proverbio irlandés
(tiempo
de lectura medio estimado: 2 min y 30 segs)
La
industria de los videojuegos facturó 75.000 millones de dolares en
2014, pisándoles los talones a la omnipresente industria del cine.
El juego más caro de hacer, Destiny, ha costado un total de 500
millones de dolares pero la propia compañía ha comentado que
recuperó la inversión a los pocos días del lanzamiento. Y Call of
Duty: Black Ops, que costó menos de 30 millones de dolares (es una
entrega dentro de una misma saga donde reciclan mucho los elementos
de la entrega anterior) recaudó más de 1000 millones de dolares, un
retorno de inversión del 3500%. Se estima que hay ya 1200 millones
de aficionados al sector, y el crecimiento anual del sector está en
torno al 6%.
Aunque
los grandes récords se los llevan los juegos de consolas y pc, estos
números son posibles gracias a la inclusión en el negocio de
tablets y móviles inteligentes, que aumentan notablemente el número
de jugadores y de facturación. La edad media de consumidores de este
segundo sector es de 30 años para hombres y 25 para mujeres,
teniendo en cuenta que las nuevas generaciones han crecido con el
móvil pegado a la mano y eso “desvía” la media, supone que
realmente hay un número importante de adultos de mediana edad que
usa estos dispositivos. Ya no es cosa de niños.
La
semana pasada me descargué un juego gratuito para la tablet, del que
me ahorraré decir el nombre porque no viene al caso ya que no es un
hecho aislado aunque me sirva como ejemplo. Su distribuidora es una
importante corporación que factura decenas (o incluso cientos, según
el año) de millones. Los juegos “gratuitos”, en los que puedes
avanzar más rápido si compras créditos, son uno de los principales
motores económicos de esta compañía y se basan en mantener a los
usuarios enganchados el máximo plazo de tiempo posible (más tiempo
jugando, más probabilidad de hacer micro-transacciones).
Lamentablemente la última entrega está mal optimizada para tablets
y decidí, dado que el concepto me parecía interesante, recurrir a
la entrega anterior. Esta sigue vigente, funciona bien y gasté algo
de dinero para apoyar al desarrollador. Mi decepción ha sido al
avanzar el juego y comprobar que la mitad de las funcionalidades ya
no están disponibles y el servicio al cliente ha desaparecido y no
contesta.
Es
decir, ya no ofrecen soporte a un juego cuyo lanzamiento fue hace un
año y del que todavía sacan rédito económico porque mantienen la
opción de pago en él. Movido por la curiosidad busqué descargarme
los datos para ver el código y ayudarme a aprender programación
JAVA (estoy inmerso en un máster de 450 horas y quiero ver casos
prácticos) y al final lo que descubrí es que usuarios han
desentrañado el código, han hecho modificaciones y hacen ellos
mismos el soporte que dicha compañía ya no hace, eso sí, sin
cobrar y sin que rente a la distribuidora. Me resulta difícil de
entender que un grupito reducido de personas puedan mantener un
servicio, gratis, y que una gran compañía no pueda hacerlo, y
encima siga cobrando por ello. El estándar de calidad es realmente
bajo y va en detrimento de la compañía.
En mi
último trabajo, cuya función básica era ocuparme de las tarjetas
magnéticas del transporte público y verificar los códigos de las
máquinas, me esforzaba por atender amablemente a los usuarios,
aunque técnicamente no fuera parte de mis atribuciones, siempre y
cuando no interfiriese en mi función real. Esta desarrolladora ha
perdido un cliente y, por lo que se lee en los foros, no el único.
La calidad va más allá del producto final, sobretodo si se trata de
ofrecer servicio cara al público. O tienes un producto excepcional o un servicio al cliente decente.
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