lunes, 20 de abril de 2015

Calidad

"An rud a nithear gu math, chithear a bhuil"
"Lo que está bien hecho lo mostrará en sus resultados"
Proverbio irlandés

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 30 segs)

La industria de los videojuegos facturó 75.000 millones de dolares en 2014, pisándoles los talones a la omnipresente industria del cine. El juego más caro de hacer, Destiny, ha costado un total de 500 millones de dolares pero la propia compañía ha comentado que recuperó la inversión a los pocos días del lanzamiento. Y Call of Duty: Black Ops, que costó menos de 30 millones de dolares (es una entrega dentro de una misma saga donde reciclan mucho los elementos de la entrega anterior) recaudó más de 1000 millones de dolares, un retorno de inversión del 3500%. Se estima que hay ya 1200 millones de aficionados al sector, y el crecimiento anual del sector está en torno al 6%.

Aunque los grandes récords se los llevan los juegos de consolas y pc, estos números son posibles gracias a la inclusión en el negocio de tablets y móviles inteligentes, que aumentan notablemente el número de jugadores y de facturación. La edad media de consumidores de este segundo sector es de 30 años para hombres y 25 para mujeres, teniendo en cuenta que las nuevas generaciones han crecido con el móvil pegado a la mano y eso “desvía” la media, supone que realmente hay un número importante de adultos de mediana edad que usa estos dispositivos. Ya no es cosa de niños.

La semana pasada me descargué un juego gratuito para la tablet, del que me ahorraré decir el nombre porque no viene al caso ya que no es un hecho aislado aunque me sirva como ejemplo. Su distribuidora es una importante corporación que factura decenas (o incluso cientos, según el año) de millones. Los juegos “gratuitos”, en los que puedes avanzar más rápido si compras créditos, son uno de los principales motores económicos de esta compañía y se basan en mantener a los usuarios enganchados el máximo plazo de tiempo posible (más tiempo jugando, más probabilidad de hacer micro-transacciones). Lamentablemente la última entrega está mal optimizada para tablets y decidí, dado que el concepto me parecía interesante, recurrir a la entrega anterior. Esta sigue vigente, funciona bien y gasté algo de dinero para apoyar al desarrollador. Mi decepción ha sido al avanzar el juego y comprobar que la mitad de las funcionalidades ya no están disponibles y el servicio al cliente ha desaparecido y no contesta.

Es decir, ya no ofrecen soporte a un juego cuyo lanzamiento fue hace un año y del que todavía sacan rédito económico porque mantienen la opción de pago en él. Movido por la curiosidad busqué descargarme los datos para ver el código y ayudarme a aprender programación JAVA (estoy inmerso en un máster de 450 horas y quiero ver casos prácticos) y al final lo que descubrí es que usuarios han desentrañado el código, han hecho modificaciones y hacen ellos mismos el soporte que dicha compañía ya no hace, eso sí, sin cobrar y sin que rente a la distribuidora. Me resulta difícil de entender que un grupito reducido de personas puedan mantener un servicio, gratis, y que una gran compañía no pueda hacerlo, y encima siga cobrando por ello. El estándar de calidad es realmente bajo y va en detrimento de la compañía.

En mi último trabajo, cuya función básica era ocuparme de las tarjetas magnéticas del transporte público y verificar los códigos de las máquinas, me esforzaba por atender amablemente a los usuarios, aunque técnicamente no fuera parte de mis atribuciones, siempre y cuando no interfiriese en mi función real. Esta desarrolladora ha perdido un cliente y, por lo que se lee en los foros, no el único. La calidad va más allá del producto final, sobretodo si se trata de ofrecer servicio cara al público. O tienes un producto excepcional o un servicio al cliente decente.

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