lunes, 13 de abril de 2015

Cerveza casera

 “No te preocupes por fracasar. Sólo tienes que estar en lo cierto una sola vez para tener éxito”. Drew Houston (fundador de DropBox).

(tiempo de lectura medio estimado: 3 mins)
 

Hace un par de semanas propuse a mis amigos una idea a la que había dado algunas vueltas, hacer cerveza casera. Aunque mi época más cervecera pasó hace mucho, coincidiendo casualmente con mi estancia en Irlanda, se acerca el verano, la época de pasar algunas tardes en el exterior en barbacoas y eventos. Y siempre es agradable abrirse una botella de cerveza fría para combatir el calor. ¿Por qué no una hecha por nosotros?

Encargué por Internet uno de los muchos kits básicos que hay ahora disponibles, un puñado de botellas y un par de barriles pequeños. Y ayer nos pusimos manos a la obra. Como es una actividad curiosa y hasta cierto punto fuera de lo normal, lo he comentado con algunas personas. Mientras bromeaba con una de ellas por whatsapp sobre ponerle nombre a la cerveza, me sorprendí pensando en un posible plan de marketing, haciendo números para ver la rentabilidad y calculando el volumen de fabricación necesario para alcanzar el punto de equilibrio.

En España es prácticamente imposible competir a mediana y gran escala, es un mercado muy saturado con varias marcas ofreciendo precios muy competitivos, que copan a una gran parte del público objetivo que prefiere una cerveza con menos cuerpo a un precio razonable.

La opción más viable es convertirse en pequeño productor y hacer valer tu marca o por calidad o por marketing directo (enseñar a la gente del barrio cómo se hace, incidir en lo natural del producto o echarle cara y, como es un producto de consumo habitual, intentar colocarlo a familiares y amigos).

Nuestro kit inicial sólo trae un cubo de fermentación de 25 litros (unas 75 botellas), que está en uso durante 10 días antes de pasar la cerveza a las botellas donde acabará de fermentar un mes más tarde. Nos ha costado 90 euros. Para nuestra primera vez hemos optado por una cerveza corriente, suave, con más cuerpo que las comerciales y menos gasificada, pero de elaboración sencilla y matices limitados.

El coste de cada cerveza es de aproximadamente 0.75 €, con productos comprados a minoristas, que es a lo que tenemos acceso con nuestro volumen de fabricación, desglosado:

Lúpulo y levaduras: 0.3 €
Agua: 0.03 €
Productos de limpieza específicos: 0.07 €
Botella de 33 cl: 0.27 €
Chapa: 0.03 €
Impresión de etiqueta: 0.05 €

Este post no pretende ser un plan de negocio, sólo un breve esbozo inicial, por tanto calculamos a grosso modo que un 15% de la producción no va a pasar el control de calidad (algún lote defectuoso, accidentes, fallos al taponar: coste medio 0.4 €), el periodo de estudio será un año (permite elaborar unos 30 lotes) amortizando completamente la inversión y se opta por no vender directamente para evitar gran parte de la normativa obligada si vendes a consumidor final aunque ello suponga añadir un intermediario y ajustar nuestro margen. Nuestra venta la establecemos a 1 € (si queremos que el precio final sea 1.5€ y los que trabajan en el bar ganen al menos 18 céntimos por botella y paguen el IVA correspondiente).


Asumimos pequeñas reformas por valor de 600 euros para adecuar un espacio de nuestra propiedad, donde incluimos, un poco burdamente, los gastos indirectos como la factura eléctrica o impuestos sobre la propiedad. ¿Cuantas cubas de fermentación comprar para recuperar la inversión en un año? Elaboramos una pequeña tabla con las consideraciones del párrafo anterior:


Núm.
cubas
Núm.
botellas
Ingresos por venta (€)
Coste de producción (€)
Pérdidas por calidad (€)
Cantidad a amortizar (€)
Beneficios =
Ingresos-costes (€)
1
2250
1912,5
1434,38
135
690
-346,88
2
4500
3825
2868,75
270
780
-93,75
3
6750
5737,5
4303,13
405
870
159,38
4
9000
7650
5737,5
540
960
412,5
5
11250
9562,5
7171,88
675
1050
665,63
6
13500
11475
8606,25
810
1140
918,75


* El coste de producción sólo incluye aquellas botellas que pueden salir a la venta, las pérdidas por calidad son los costes asociados a la producción que no pueden salir a la venta.

Comprando tres cubas de fermentación conseguimos el punto de equilibrio e, incluso, algunos beneficios, que seguramente se evaporarán rápido por tasas varias y el impuesto de sociedades, por mucho que sea reducido por ser una empresa pequeña de reciente creación (creo que actualmente al 15% si la empresa tiene menos de dos años de antigüedad).

Salvo que uno decida meterse de lleno, y comprar equipos más caros con más volumen y menor tasa de fallos por calidad, me parece a mi que de momento el tema de la cerveza casera va a quedar entre amigos, para bebernos los beneficios acompañados del aroma de las barbacoas de verano.

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