“No te preocupes por fracasar. Sólo tienes que estar en lo cierto una sola vez para tener éxito”. Drew Houston (fundador de DropBox).
(tiempo de lectura medio estimado: 3 mins)
Hace
un par de semanas propuse a mis amigos una idea a la que había dado
algunas vueltas, hacer cerveza casera. Aunque mi época más cervecera
pasó hace mucho, coincidiendo casualmente con mi estancia en
Irlanda, se acerca el verano, la época de pasar algunas tardes en el
exterior en barbacoas y eventos. Y siempre es agradable abrirse una
botella de cerveza fría para combatir el calor. ¿Por qué no una
hecha por nosotros?
Encargué
por Internet uno de los muchos kits básicos que hay ahora
disponibles, un puñado de botellas y un par de barriles pequeños. Y
ayer nos pusimos manos a la obra. Como es una actividad curiosa y
hasta cierto punto fuera de lo normal, lo he comentado con algunas
personas. Mientras bromeaba con una de ellas por whatsapp sobre
ponerle nombre a la cerveza, me sorprendí pensando en un posible
plan de marketing, haciendo números para ver la rentabilidad y
calculando el volumen de fabricación necesario para alcanzar el
punto de equilibrio.
En
España es prácticamente imposible competir a mediana y gran escala,
es un mercado muy saturado con varias marcas ofreciendo precios muy
competitivos, que copan a una gran parte del público objetivo que
prefiere una cerveza con menos cuerpo a un precio razonable.
La
opción más viable es convertirse en pequeño productor y hacer
valer tu marca o por calidad o por marketing directo (enseñar a la
gente del barrio cómo se hace, incidir en lo natural del producto o
echarle cara y, como es un producto de consumo habitual, intentar
colocarlo a familiares y amigos).
Nuestro
kit inicial sólo trae un cubo de fermentación de 25 litros (unas 75
botellas), que está en uso durante 10 días antes de pasar la
cerveza a las botellas donde acabará de fermentar un mes más tarde.
Nos ha costado 90 euros. Para nuestra primera vez hemos optado por
una cerveza corriente, suave, con más cuerpo que las comerciales y
menos gasificada, pero de elaboración sencilla y matices limitados.
El
coste de cada cerveza es de aproximadamente 0.75 €, con productos
comprados a minoristas, que es a lo que tenemos acceso con nuestro
volumen de fabricación, desglosado:
Lúpulo
y levaduras: 0.3 €
Agua:
0.03 €
Productos
de limpieza específicos: 0.07 €
Botella
de 33 cl: 0.27 €
Chapa:
0.03 €
Impresión
de etiqueta: 0.05 €
Este
post no pretende ser un plan de negocio, sólo un breve esbozo
inicial, por tanto calculamos a grosso modo que un 15% de la producción no va a pasar el control de calidad (algún lote defectuoso,
accidentes, fallos al taponar: coste medio 0.4 €), el periodo de
estudio será un año (permite elaborar unos 30 lotes) amortizando
completamente la inversión y se opta por no vender directamente para
evitar gran parte de la normativa obligada si vendes a consumidor
final aunque ello suponga añadir un intermediario y ajustar nuestro
margen. Nuestra venta la establecemos a 1 € (si queremos que el
precio final sea 1.5€ y los que trabajan en el bar ganen al menos
18 céntimos por botella y paguen el IVA correspondiente).
Asumimos
pequeñas reformas por valor de 600 euros para adecuar un espacio de
nuestra propiedad, donde incluimos, un poco burdamente, los gastos
indirectos como la factura eléctrica o impuestos sobre la propiedad. ¿Cuantas cubas de
fermentación comprar para recuperar la inversión en un año?
Elaboramos una pequeña tabla con las consideraciones del párrafo
anterior:
|
Núm.
cubas |
Núm. botellas |
Ingresos por venta (€) |
Coste de producción (€) |
Pérdidas por calidad (€) |
Cantidad a amortizar (€) |
Beneficios =
Ingresos-costes (€) |
|
1 |
2250 |
1912,5 |
1434,38 |
135 |
690 |
-346,88 |
|
2 |
4500 |
3825 |
2868,75 |
270 |
780 |
-93,75 |
|
3 |
6750 |
5737,5 |
4303,13 |
405 |
870 |
159,38 |
|
4 |
9000 |
7650 |
5737,5 |
540 |
960 |
412,5 |
|
5 |
11250 |
9562,5 |
7171,88 |
675 |
1050 |
665,63 |
|
6 |
13500 |
11475 |
8606,25 |
810 |
1140 |
918,75 |
* El
coste de producción sólo incluye aquellas botellas que pueden salir
a la venta, las pérdidas por calidad son los costes asociados a la
producción que no pueden salir a la venta.
Comprando
tres cubas de fermentación conseguimos el punto de equilibrio e,
incluso, algunos beneficios, que seguramente se evaporarán rápido
por tasas varias y el impuesto de sociedades, por mucho que sea
reducido por ser una empresa pequeña de reciente creación (creo que
actualmente al 15% si la empresa tiene menos de dos años de
antigüedad).
Salvo
que uno decida meterse de lleno, y comprar equipos más caros con más
volumen y menor tasa de fallos por calidad, me parece a mi que de
momento el tema de la cerveza casera va a quedar entre amigos, para
bebernos los beneficios acompañados del aroma de las barbacoas de
verano.
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