lunes, 27 de abril de 2015

Motivación

"Cada paso hacia la meta requiere sacrificio, sufrimiento y lucha, más los esfuerzos incansables y la preocupación apasionada de los individuos dedicados" Martin Luther King

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min)


Durante este fin de semanas hemos movido todos los muebles de una habitación de un piso a otro, muebles grandes con tableros de 30 milímetros de grosor, adecuadamente desmontados para poder manejarlos, y, aún así, no todas las piezas cupieron en el ascensor del piso origen. Este proceso lo hicimos mi hermano y yo solos, y aunque supongo que ambos buscábamos tener cuidado, para mi era prioridad absoluta no provocar ningún desperfecto en casa de mi hermano, por mínimo que fuese. Ni un sólo roce en la pared, ni el más mínimo arañacito en las puertas. Pero de forma inevitable, moviendo tableros pesados y largos, con la inexperiencia de quien no se dedica a esto todos los días, en determinado momento se me resbaló uno de los tableros más irregulares. No se me cayó entero, sólo resbaló unos centímetros y golpeó con el esquinazo en el suelo. Mi hermano lo pasó por alto y bromeó conmigo para relajarme y seguir trabajando. Lo primero que miré en el siguiente viaje fue la zona del impacto, busqué minuciosamente para comprobar que, afortunadamente, la tarima flotante no tenía ninguna marca. En el propio tablero apenas se notaba nada.

Para subir las cosas al otro piso ya contábamos con más ayuda, afortunadamente porque en el destino no había ascensor y no es lo mismo hacer el esfuerzo de un par de piezas por la escalera, que tener que cargar todas y cada una de ellas. En este caso contábamos con un par de tipos que se dedican al transporte de maderas y muebles, entre ambos juntaban más de 30 años de experiencia a sus espaldas.

Mientras ellos subían un sofá muy pesado e incomodo de transportar, me coloqué en el rellano que quedaba justo encima y en cuanto pude eché mano de una de las patas para ayudar. Mi contribución era poca por la postura, pero lo suficiente para que ellos notasen el alivio del peso. El más veterano me lo agradeció audiblemente. Y no ahorró en animar y en decir cosas positivas de cualquier otro con el que le tocase trabajar.

En ambos casos, asumiendo un papel de líder, incluso sin ser conscientes de ello, y motivando a quienes están a su disposición, consiguieron que se trabajase más, mejor, con más ganas. Soy consciente que no a todos tiene porque motivarles lo mismo, pero en lineas generales creo que cuando uno se siente más valorado y con menos miedo a fallar, su predisposición es positiva, su iniciativa aumenta y su trabajo mejora. En labores parecidas he trabajado con gente menos preocupada por las personas y más ocupada en su ego, y el ambiente se enrarece hasta el punto de que se trabaja sin ganas, con sobresaltos. Este es un tema recurrente en el blog pero es que realmente uno no se da cuenta de la importancia de esto hasta que puede comparar ambas experiencias.

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