lunes, 22 de junio de 2015

Base

"Una, dola, tela, catola, quile quilete..." Canción Infantil

(Tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 30 segs)


Esta mañana he ido a comprar una cuerda para saltar que ha despertado cierta jocosidad en algunos conocidos en el parque. Durante el fin de semana he intentado vanamente hacer cosas que el año pasado a estas alturas era capaz, pero mi condición física no pasa por su mejor momento y hay que solucionarlo, empezando por la base. Y ahí entra en juego la comba. A parte de potenciar las piernas, que es más obvio, si entrenas con una cuerda lastrada ejercitas brazos, hombros y pecho, y si se mantiene la postura correcta, también se ejercitan abdominales y lumbares. No hace milagros, pero entrena gran parte del cuerpo a un ritmo ajustable. Muy básico. Si Bruce Lee lo usaba merece la pena darle una oportunidad.

En muchos gimnasios enseguida te mandan una tabla de esas de querer morir a los 10 minutos de estar en la zona de pesas. Es una tabla standard que puedes seguir cuando tu físico está acostumbrado al ejercicio, pero que al que entra de nuevas o se reengancha después de mucho tiempo le supone la primera barrera y el primer aliciente para guardar la mochila en el hueco del armario más profundo. En los sitios en los que realmente saben prepararte, primero te hacen caminar en la cinta, hacer bici y abdominales durante semanas, algo que todos podemos hacer aunque partamos de cero. Esto se llama acondicionamiento físico.

En la ciencia pasa algo parecido. Generalmente es muy difícil llegar a una investigación rentable sin que antes alguien, o tu mismo, haya hecho ciencia de base en apartados no tan monetizables y, por supuesto, no rentables. Es necesario concienciar de lo imprescindible que es invertir sin retorno en esa primera fase de la ciencia.

E igual en la ingeniería. Si se pretende que un proyecto arranque con una base sólida, hay que elaborar primero una buena documentación. A veces es un proceso muy extensivo, que consume muchos recursos humanos, pero que sin duda marca la diferencia entre un proceso posterior más estable, o un proceso lleno de parcheados (hay veces que no, que es más recomendable lanzarse e ir parcheando, pero es tema de otro post). Suele ser mejor empezar la casa por los cimientos que por el tejado. Es tan básico como la canción que he elegido hoy, pero a veces se nos olvida.

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