"Una experiencia nunca es un
fracaso, pues siempre viene a demostrar algo." Thomas Alva
Edison
(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins y 30 segs)
Hoy tenía preparado otro post pero por
causas de fuerza mayor cambio los planes. El viernes un familiar
conectó el horno, el lavavajillas y el aire acondicionado, demasiado
para nuestra potencia contratada, y saltó el automático del cuadro
eléctrico. Yo estaba trabajando en el ordenador, moviendo una serie
de archivos, y he tenido la mala suerte de que el disco duro
principal se ha dañado y sólo es accesible ocasionalmente.
Ayer se lo comentaba a una amiga en una
charla de whatsapp y me recomendó contar mi sábado en el blog, “si
quieres venderte, escribe sobre tu día”.
Me quedé sin ordenador el viernes por
la tarde/noche, mi tendencia natural es ponerme con ello en cuanto
puedo, pero ese día ya era tarde. El sábado por la mañana decidí
salir a correr un ratito para airearme y pensar en una posible
solución. Al llegar a casa ya tenía en mente un esquema bastante
claro de qué ir haciendo y una estimación de tiempo de cada paso.
Lo primero, recuperar uso del ordenador
y poder acceder, aunque malamente, a los datos del disco duro
original. Son 5 años de datos. Desmonté un grabador de TV que no
usamos y me hice con su disco duro de 500 GB, no demasiado grande
pero más que suficiente, lo monté en mi ordenador y le instalé un
nuevo sistema operativo desde cero.
Un ratito después ya tenía un
ordenador útil y más idea de los errores. La placa base, que ya
fallaba de antes, también había sufrido y después de unos cuantos
metódicos intentos pude comprobar que sólo tenía útiles de verdad
2 de los 6 conectores SATA disponibles. Es decir, o conectar dos
discos duros, o disco duro y grabadora de DVD.
Al menos me dejaba acceder al disco
duro dañado desde el nuevo que, después de un par de tratamientos superficiales,
seguía dañado pero suficientemente estable como para sacar los
datos más importantes. En este punto, con 3 horas de espera por
delante, y con miedo a toquetear por si acaso, decidí cumplir mis
compromisos y me fui a Madrid con unos amigos. Al volver a casa
estaba a punto de terminar la copia de datos. Con lo importante ya a
salvo, sólo me quedaba intentar recuperar el disco duro, y las cosas
menos importantes (como varios cientos de GB de cursos, películas y
series).
Trasteé e investigué sobre el
problema de fondo, tanto en software como en hardware, hasta tener
conocimientos suficientes para no dar palos de ciego. Los “bad
sectors” que se producen en los discos duros y cómo solucionarlos,
o, si es imposible de arreglar, al menos como aislarlos. Los
programas de diagnostico son lentos y el disco duro muy grande, así
que seguí cumpliendo compromisos, en este caso domésticos, y tapicé
el respaldo de una silla e hice una masa para pizza (es la primera
que hago, y es realmente sencillo si sigues las recetas, incluso
trabajando con levadura natural que es más sensible).
A última hora había logrado ya bastante. Como poco, tener un ordenador plenamente funcional para poder trabajar durante la semana y haber recuperado la mayor parte de los archivos que quería salvaguardar. Así como instalar varias herramientas para salvar el disco duro dañado.
El domingo fue menos “motivante”. La placa base dijo
basta y apenas me dejaba una conexión útil. Una hora más tarde ya había pedido una placa base nueva
(inevitablemente junto con procesador y RAM nuevas), de todas formas
ya tocaba tras más de 24.000 horas de servicio.
No es un fin de semana ideal, hay que
reconocerlo, y menos cuando las cosas se estropean (y suponen gastos
casi inesperados), pero me gusta trastear. Y he
aprendido bastante sobre discos duros, que no es ni de lejos mi
campo, pero me hace más versátil.
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