lunes, 14 de septiembre de 2015

Deformación semi-profesional

"El placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la fatiga." Horacio

 (tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 15 segs)



El sábado salí de noche por Madrid con media docena de amigos, dos de ellos nos invitaron a cenar por su cumpleaños a una cerveceria en Callao donde ponen hamburguesas y cosas así. El local estaba bastante bien, no muy grande, una mezcla entre rockero y pub irlandés y la comida estaba buena. La unica pega es que llegamos a falta de un tiempo para que acabase el partido de futbol entre Atlético y Barcelona, y el audio estaba demasiado alto. En cuanto acabó el partido, se despejó un poco el local y la acústica mejoró ostensiblemente.

Desde nuestra mesa, cerca de la puerta, teníamos un lugar privilegiado para otear prácticamente todo el local. Y un amigo me dio un codazo cómplice para que me fijase en una chica que estaba en la barra tomándose media pinta, justo frente a nosotros, y por tanto casi en la puerta. La chica en cuestión charlaba con el camarero cada vez que este no tenía pedidos, y no tardaron en unirse a ella otras dos chicas más. Eran innegablemente atractivas. Pero más que en eso, me fijé en que otros cuatro individuos, más bien del montón, y que también tenían bastante relación con el camarero, pero que estaban al otro lado del local. Y me empecé a preguntar si sería una sutil forma de añadir atractivo al pub (chicas guapas bebiendo cerca de la puerta, y los chicos normales al otro lado del local) o es que simplemente la distribución de los clientes habituales correspondía al capricho de estos o a sus costumbres. Generalmente estas cosas están más que estudiadas con productos y empleados, pero ¿cómo le dices a un cliente que se siente al fondo porque es normalito? Si a mi me lo dijeran, siendo normalito y seguramente destinado al fondo del local, probablemente cambiase de lugar de encuentro.

Pues sí, en lugar de recrearme en el atractivo de las chicas, como pretendía mi solidario amigo, estaba pensando en cómo gestionar un reto logístico. También me pasa con las esculturas de arte moderno, que en lugar de intentar dilucidar que quiere transmitir el autor, me suelo sorprender a mi mismo pensando en los materiales de los que está hecho, como se trabajarían y en posibles opciones en las que voy calculando cual es más rentable en una escala esfuerzo vs costes.

De momento voy a dejarlo en deformación semi-profesional... Cuando vuelva a tener un trabajo remunerado ya lo subiré de categoría.

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