"El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador." Sir Francis Bacon
(Lectura media estimada: 2 mins y 5 segs)
Bueno, ya han pasado unos días desde que publiqué mi última entrada sobre el Camino de Santiago. Como ya comentaba en el post 0 lo relatado en estos posts sucedió hace un par de años, he usado algo que ya tenía hecho para establecer un marco comparativo más fiable.
Hasta ahora, quitando temas muy conocidos y que tienen gran número de búsquedas en Google (como el del canal de Panamá), la afluencia de visitas está en torno a 20 o 25 visitas por post, que se distribuyen en torno al 80% el lunes y el martes (día de publicación y posterior) y el resto a lo largo de las siguientes semanas. Además, cada vez que entro en un proceso de selección, el contador de las publicaciones más recientes sube ligeramente. En cada entrevista de trabajo que he tenido, por poco que encajase mi perfil, los seleccionadores siempre comentaban algo sobre mi blog.
La serie de posts del Camino, cuando la publiqué en mi blog personal, obtuvo cerca de 200 visitas por etapa publicada, el doble de lo que solía tener. Teniendo en cuenta, eso sí, que el anuncio automático en mi cuenta de Twitter atrajo bastantes visitas.
Pues bien, el efecto ha sido similar. Teniendo en cuenta que es de esperar que ya haya recibido el 80% de las visitas que voy a recibir y descontando el efecto Twitter, una estimación un tanto difícil, he obtenido la subida que había previsto.
Como conclusión... sí se nota mayor afluencia cuando publico a diario y añado imágenes, hasta que punto influye cada cosa es difícil de saber sin hacer estudios por separado, es probable que el famoso algoritmo de Google detecte mayor cantidad de contenido y me posicione mejor, o que al ser un tema de mayor calidad (no necesariamente textual, pero con más elementos) haya más difusión "boca a boca" entre lectores. En todo caso, a pesar de requerir bastante más tiempo, es recomendable publicar con mayor frecuencia para aumentar la cantidad de visualizaciones.
Este blog forma parte del nuevo proyecto personal de búsqueda laboral: www.mariomonzon.es
lunes, 26 de octubre de 2015
martes, 20 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 7.
"Al fin y al cabo, no te miden por cuánto te comprometes en algo, sino por lo que finalmente logras. "
Donald Trump
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)
Esto empieza en el día 0 :).
Nos levantamos en el albergue de Castro, otro albergue privado, con cierta comodidad aunque menos acogedor que el de Berducedo. He decidido que hoy sería el último día, que íbamos a acortar nuestro objetivo en una etapa, tampoco teníamos planeado llegar hasta la ciudad de Lugo, no supone un gran recorte. Poder aguantar, se puede, ni siquiera he notado menoscabo físico más allá de los pies, pero no tiene mucho sentido forzar e ir sufriendo. Sobretodo por mi acompañante, que ya cojea demasiado y que no va a rendirse a menos que yo lo haga. Cargo el peso de la decisión a mis espaldas.
Y, para ser sinceros, las perspectivas de poder coger un autobús para pasar la noche en casa me animan lo suficiente como para sobreponerme a la tristeza de abandonar el objetivo. Me estremezco al pensar en una larga ducha caliente y en mi adorada cama. Nos espera un día nublado que empieza con una última ruta por carretera de montaña. No se ve mucho más allá de 100 metros, lo que sí vemos es el cartel que nos indica que finalmente cruzamos de Asturias a Lugo. Voy sólo, y me alegro, por un momento el desánimo cubre mi cara.
Las despedidas siempre son amargas, sobretodo para las personas que tendemos a encariñarnos. Por suerte, nuestro repentino abandono hace que más de la mitad del grupo no esté presente. Montado en el autobús que nos lleva a Lugo, donde enlazaremos hacia Madrid, voy planeando mi próximo viaje, esta vez en solitario. Me he quedado en Fonsagrada, y de ahí pienso partir dentro de unos meses, para acabar lo que he empezado y para llegar a Santiago.
Más que un "adios", se me antoja un "hasta pronto".
Donald Trump
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)
Esto empieza en el día 0 :).
Nos levantamos en el albergue de Castro, otro albergue privado, con cierta comodidad aunque menos acogedor que el de Berducedo. He decidido que hoy sería el último día, que íbamos a acortar nuestro objetivo en una etapa, tampoco teníamos planeado llegar hasta la ciudad de Lugo, no supone un gran recorte. Poder aguantar, se puede, ni siquiera he notado menoscabo físico más allá de los pies, pero no tiene mucho sentido forzar e ir sufriendo. Sobretodo por mi acompañante, que ya cojea demasiado y que no va a rendirse a menos que yo lo haga. Cargo el peso de la decisión a mis espaldas.
Y, para ser sinceros, las perspectivas de poder coger un autobús para pasar la noche en casa me animan lo suficiente como para sobreponerme a la tristeza de abandonar el objetivo. Me estremezco al pensar en una larga ducha caliente y en mi adorada cama. Nos espera un día nublado que empieza con una última ruta por carretera de montaña. No se ve mucho más allá de 100 metros, lo que sí vemos es el cartel que nos indica que finalmente cruzamos de Asturias a Lugo. Voy sólo, y me alegro, por un momento el desánimo cubre mi cara.
Las despedidas siempre son amargas, sobretodo para las personas que tendemos a encariñarnos. Por suerte, nuestro repentino abandono hace que más de la mitad del grupo no esté presente. Montado en el autobús que nos lleva a Lugo, donde enlazaremos hacia Madrid, voy planeando mi próximo viaje, esta vez en solitario. Me he quedado en Fonsagrada, y de ahí pienso partir dentro de unos meses, para acabar lo que he empezado y para llegar a Santiago.
Más que un "adios", se me antoja un "hasta pronto".
lunes, 19 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 6.
"El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace." León Tolstói
"El hombre es el artífice de su propia felicidad." Henry David Thoreau
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)
Esto empieza en el día 0 :).
Me siento bien. He pasado una buena noche, la mejor hasta ahora. Me cuesta levantarme. El albergue privado de Berducedo es especialmente confortable (aunque carillo) y disfruté la noche anterior con el grupo. Muchos gestos aleatorios de bondad de esos que me alegran el día (o bueno, en ese caso la noche).
Durante el camino voy bromeando con el cordobés, si las subidas son puñeteras, la bajada hasta el embalse de Salime es una locura de 800 metros de desnivel y varios kilómetros atravesando bosques. Debe ser que ya vamos tocados. Cada parada me mata, volver a iniciar supone cojear un par de cientos de metros hasta que entro en calor. He cambiado las botas por mis confortables deportivas de correr, estoy seguro de que no es la mejor opción... pero la mejor opción es descansar unos días para que cierren las heridas y se quiten las ampollas, y de momento no me lo planteo. Sin embargo, el entorno me hace olvidar todo. Sigo sintiendo ese placer intenso cada vez que miro al cielo y sólo veo hojas y ramas, de ir caminando en silencio y sólo escuchar el bastón dando rítmicos golpes en el suelo, los pájaros entre los árboles y el ruido de algún animalejo escabulléndose entre los arbustos.
A pesar del buen descanso y del paisaje, el día de hoy está siendo duro. Un compañero ha abandonado por las lesiones. Y por primera vez soy consciente de que esto se acaba, de que apenas quedan unos días. Me siento cómodo y confortable. El ser humano tiene esa tremenda capacidad de poder hacer, de cualquier sitio que pisa, su hogar. Por un momento mi mente viaja a polvorientos caminos muy lejos de aquí.
Mi hogar siempre será donde encuentre la felicidad. ¿Cuál si no iba a ser el motivo? Es lo que hace que todo lo demás merezca la pena, que las frustraciones y los miedos de nuestro día a día tengan algún sentido. ¿Qué otra razón puede ser más importante para llamar a un lugar, o una persona, hogar?
"El hombre es el artífice de su propia felicidad." Henry David Thoreau
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)
Esto empieza en el día 0 :).
Me siento bien. He pasado una buena noche, la mejor hasta ahora. Me cuesta levantarme. El albergue privado de Berducedo es especialmente confortable (aunque carillo) y disfruté la noche anterior con el grupo. Muchos gestos aleatorios de bondad de esos que me alegran el día (o bueno, en ese caso la noche).
Durante el camino voy bromeando con el cordobés, si las subidas son puñeteras, la bajada hasta el embalse de Salime es una locura de 800 metros de desnivel y varios kilómetros atravesando bosques. Debe ser que ya vamos tocados. Cada parada me mata, volver a iniciar supone cojear un par de cientos de metros hasta que entro en calor. He cambiado las botas por mis confortables deportivas de correr, estoy seguro de que no es la mejor opción... pero la mejor opción es descansar unos días para que cierren las heridas y se quiten las ampollas, y de momento no me lo planteo. Sin embargo, el entorno me hace olvidar todo. Sigo sintiendo ese placer intenso cada vez que miro al cielo y sólo veo hojas y ramas, de ir caminando en silencio y sólo escuchar el bastón dando rítmicos golpes en el suelo, los pájaros entre los árboles y el ruido de algún animalejo escabulléndose entre los arbustos.
A pesar del buen descanso y del paisaje, el día de hoy está siendo duro. Un compañero ha abandonado por las lesiones. Y por primera vez soy consciente de que esto se acaba, de que apenas quedan unos días. Me siento cómodo y confortable. El ser humano tiene esa tremenda capacidad de poder hacer, de cualquier sitio que pisa, su hogar. Por un momento mi mente viaja a polvorientos caminos muy lejos de aquí.
Mi hogar siempre será donde encuentre la felicidad. ¿Cuál si no iba a ser el motivo? Es lo que hace que todo lo demás merezca la pena, que las frustraciones y los miedos de nuestro día a día tengan algún sentido. ¿Qué otra razón puede ser más importante para llamar a un lugar, o una persona, hogar?
domingo, 18 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 5.
"Pasa la nube inmensa;
toda suya... todo suyo.
Huracanes de vientos;
lluvia andante semiparalela
y en todo el monte funerales alegres, naturales,
de hojas muertas."
Extrechinato y tu.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 30 segs)
Esto empieza aquí :).
La etapa de hoy es la que parece más dura, o eso dicen. Yo empiezo un poco acojonado porque un alemán y un austriaco han salido antes de tiempo y me he dado una pequeña carrera de 100 metros para advertirles que comprasen agua (algo muy repetido en español, pero no en inglés o alemán). ¡Me he quedado sin aire en apenas 100 metros! Vale que trotar medio cojeando mientras esquivo boñigas de vaca a oscuras no es mi especialidad (¡todavía!) pero golpea mi animo.
Todos tenemos nuestras redes, yo tengo media docena de cosas a las que agarrarme, alguna especialmente confortable y mullidita, razones por las que el desanimo o la tristeza sólo son temporales. Esa sensación de estar a salvo por la que, después de cada golpe, uno se levanta del suelo con una media sonrisilla grabada en la cara.
Aún así, una de las cosas que comentaba ayer cobra importancia. Caminar con gente siempre ayuda en estos momentos. Hablando con unos y con otros descubro que casi todos tienen algún día más regular, con menos animo, menos fuerza. Días que tiras con todo hacia delante por inercia.
A mi me dura poco. Cuando estamos preparados alguien me sonríe (con esa sonrisa llena de fuerza) y se lanza de cabeza a andar, así que me animo de golpe y mantengo su ritmo para ir charlando. Siempre he pensado que no todo el mundo es consciente de lo que provocan en otros. Incluso en breves lapsos de tiempo. Cómo pueden llegar a mejorar, sin darse cuenta, una experiencia con una simple sonrisa.
Finalmente la ruta resulta la mejor de todas las que he hecho hasta ahora. El primer ascenso te quita un poco el aire, pero una vez en caliente, es llevadero. Las nubes van rodeándonos a mitad de camino para acabar a nuestros pies según avanzamos, cubriendo el valle y regalándonos espectaculares vistas. El suelo esta cubierto de hierba y hojas, alimento para los caballos salvajes y las vacas que pastan en la zona. Hay ratos donde el viento sopla con fuerza, extiendo los brazos y disfruto de sentirme libre.
toda suya... todo suyo.
Huracanes de vientos;
lluvia andante semiparalela
y en todo el monte funerales alegres, naturales,
de hojas muertas."
Extrechinato y tu.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 30 segs)
Esto empieza aquí :).
La etapa de hoy es la que parece más dura, o eso dicen. Yo empiezo un poco acojonado porque un alemán y un austriaco han salido antes de tiempo y me he dado una pequeña carrera de 100 metros para advertirles que comprasen agua (algo muy repetido en español, pero no en inglés o alemán). ¡Me he quedado sin aire en apenas 100 metros! Vale que trotar medio cojeando mientras esquivo boñigas de vaca a oscuras no es mi especialidad (¡todavía!) pero golpea mi animo.
Todos tenemos nuestras redes, yo tengo media docena de cosas a las que agarrarme, alguna especialmente confortable y mullidita, razones por las que el desanimo o la tristeza sólo son temporales. Esa sensación de estar a salvo por la que, después de cada golpe, uno se levanta del suelo con una media sonrisilla grabada en la cara.
Aún así, una de las cosas que comentaba ayer cobra importancia. Caminar con gente siempre ayuda en estos momentos. Hablando con unos y con otros descubro que casi todos tienen algún día más regular, con menos animo, menos fuerza. Días que tiras con todo hacia delante por inercia.
A mi me dura poco. Cuando estamos preparados alguien me sonríe (con esa sonrisa llena de fuerza) y se lanza de cabeza a andar, así que me animo de golpe y mantengo su ritmo para ir charlando. Siempre he pensado que no todo el mundo es consciente de lo que provocan en otros. Incluso en breves lapsos de tiempo. Cómo pueden llegar a mejorar, sin darse cuenta, una experiencia con una simple sonrisa.
Finalmente la ruta resulta la mejor de todas las que he hecho hasta ahora. El primer ascenso te quita un poco el aire, pero una vez en caliente, es llevadero. Las nubes van rodeándonos a mitad de camino para acabar a nuestros pies según avanzamos, cubriendo el valle y regalándonos espectaculares vistas. El suelo esta cubierto de hierba y hojas, alimento para los caballos salvajes y las vacas que pastan en la zona. Hay ratos donde el viento sopla con fuerza, extiendo los brazos y disfruto de sentirme libre.
sábado, 17 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 4.
“Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
¡qué soledad errante hasta tu compañía!”
Pablo Neruda
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Esto empieza en el día 0 :).
Nos alegramos de salir del albergue de Tineo, demasiada gente, demasiado poco aire. Cambian los planes con los que salimos de casa, vamos a hacer una variante diferente a la de las guías, así que hoy toca una ruta más corta, no más de 20 km, hasta Borres. Esto nos dejará mañana a punto para tomar la ruta de Hospitales, sólo practicable si no hay niebla.
Caminar con gente siempre es más agradable, puedes charlar, las paradas técnicas son más amenas y, aunque siempre cuesta adaptarse a otros ritmos (ya sea a más o a menos), merece la pena. Aunque para gustos, los colores, siempre habrá quien rechace la compañía (bueno, casi todo el mundo necesita a veces caminar solo).
Nos abastecemos en Campiello (entre bromas con el cordobés, empeñado en llamarlo Campeillo), 3 kilómetros antes del albergue objetivo, no nos queda otra si queremos llenar el estómago mañana en nuestro ascenso por el puerto de Palo.
El albergue de Borres esta lleno de barro y moscas. Sólo tras un lavado de car apor parte de una pareja del pueblo, fregona en mano, empieza a haber cierto alivio. Una vez en el baño me quito las botas para comprobar que llevo los calcetines teñidos de sangre. Me duele y cojeo ostensiblemente cuando me quedo frío... Intento disimular para no preocupar a nadie. Consejo tan tonto y repetido que parece mentira que no lo haya aplicado yo mismo: El calzado debe ser adecuado a cada uno, y debes probarlo durante meses antes de hacer el camino. ¡Apuntáoslo!
¡qué soledad errante hasta tu compañía!”
Pablo Neruda
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Esto empieza en el día 0 :).
Nos alegramos de salir del albergue de Tineo, demasiada gente, demasiado poco aire. Cambian los planes con los que salimos de casa, vamos a hacer una variante diferente a la de las guías, así que hoy toca una ruta más corta, no más de 20 km, hasta Borres. Esto nos dejará mañana a punto para tomar la ruta de Hospitales, sólo practicable si no hay niebla.
Caminar con gente siempre es más agradable, puedes charlar, las paradas técnicas son más amenas y, aunque siempre cuesta adaptarse a otros ritmos (ya sea a más o a menos), merece la pena. Aunque para gustos, los colores, siempre habrá quien rechace la compañía (bueno, casi todo el mundo necesita a veces caminar solo).
Nos abastecemos en Campiello (entre bromas con el cordobés, empeñado en llamarlo Campeillo), 3 kilómetros antes del albergue objetivo, no nos queda otra si queremos llenar el estómago mañana en nuestro ascenso por el puerto de Palo.
El albergue de Borres esta lleno de barro y moscas. Sólo tras un lavado de car apor parte de una pareja del pueblo, fregona en mano, empieza a haber cierto alivio. Una vez en el baño me quito las botas para comprobar que llevo los calcetines teñidos de sangre. Me duele y cojeo ostensiblemente cuando me quedo frío... Intento disimular para no preocupar a nadie. Consejo tan tonto y repetido que parece mentira que no lo haya aplicado yo mismo: El calzado debe ser adecuado a cada uno, y debes probarlo durante meses antes de hacer el camino. ¡Apuntáoslo!
viernes, 16 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 3.
"Europa
se ha construido en el Camino de Santiago". Goethe.
(tiempo
de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Desayunamos
en el único lugar abierto a tan tempranas horas en Salas, bar la
Luciana. Una mujer sobria pero agradable nos sirve un buen desayuno
antes de iniciar la marcha. Está justo antes de cruzar el vetusto
arco de piedra que da paso a una coqueta plaza, y que se yergue en
silencio esperando a que los peregrinos lo crucemos.
Cuesta
arrancar y nos espera una subida inicial por un desnivel interesante.
Vamos dejando atrás primero casas y luego árboles, todo a oscuras.
Por más que me fijo no veo velas apareciendo entre las sombras, lo
malo de las leyendas es que nunca le pasan a uno mismo.
Una
persona a la que quiero mucho y a la que admiro por su inteligencia
me ha dicho por teléfono que Europa se ha construido en el Camino de
Santiago, pensaba que era una licencia poética. Pues resulta que no.
Estamos haciendo tiempo frente a la puerta del masificado albergue de
Tineo para ir a comer, allí un eventual miembro del grupo habla de
historia ante un corro de gente que aguanta la fina lluvia. Yo mismo
hablo en inglés sobre ingeniería con un americano y, dentro del
vestíbulo, dos franceses que acaban de conocerse intercambian
impresiones.
Intuyo
que los peregrinos de la Edad Media hacían algo parecido, y dado la
limitación de comunicaciones de la época, debía ser un gran
explosión de conocimientos. Peregrinos de toda Europa hablando de como plantar
mejor los tomates, qué vacas eran mejores lecheras, qué
construcciones eran más impresionantes y aquellos lugares exóticos
que visitaron.
jueves, 15 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 2.
"La cosa más espantosa, es una
hoja de papel en blanco". Hemingway
¡Y lo hay! Siempre hay un mañana. Tambien salimos de noche del albergue. Me encantan las rutas nocturnas... El silencio del entorno sólo roto por los mugidos de las vacas, el cacareo de algún gallo madrugador que canta a nuestro a paso... Y al que seguramente el dueño quiera estrangular por despertarle antes de las 6...
Ruta cortita y facililla hasta Salas, y allí nos cruzamos con una pareja cordobesa que habiamos conocido en el anterior albergue y que piensan seguir despues de comer, con ellos viene una nueva peregrina que decide quedarse con nosotros. Hay sonrisas que ya dicen mucho desde el primer momento.
(tiempo
de lectura medio estimado: 1 min)
¡Y lo hay! Siempre hay un mañana. Tambien salimos de noche del albergue. Me encantan las rutas nocturnas... El silencio del entorno sólo roto por los mugidos de las vacas, el cacareo de algún gallo madrugador que canta a nuestro a paso... Y al que seguramente el dueño quiera estrangular por despertarle antes de las 6...
Ruta cortita y facililla hasta Salas, y allí nos cruzamos con una pareja cordobesa que habiamos conocido en el anterior albergue y que piensan seguir despues de comer, con ellos viene una nueva peregrina que decide quedarse con nosotros. Hay sonrisas que ya dicen mucho desde el primer momento.
La
ruta de hoy ha atravesado bosques, y la de mañana tambien. Rondan
las historias a la puerta del albergue, viejas leyendas gallegas y
asturianas. Mi favorita, la que una señora temblorosa me contó hace
años en otro viaje por el mundo rural gallego y asturiano. Una fila
de almas en pena portando velas, la Santa Compaña gallega o la
Güestia asturiana.
De
día suelo ser bastante reacio a creer en estas cosas, de noche en
mitad de un bosque lleno de árboles cuajados de sombras... digamos
que tengo una mentalidad mucho más abierta. Pero mucho mucho más
abierta. A ver si mañana cuando empecemos a andar, a en la última
hora de la noche, vemos alguna hilera de llamitas zozobrando en la
oscuridad.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 1.
"Los
mares en calma no dan buenos marinos". Proverbio africano.
(Tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Esto empieza en el día 0.
Cogemos el autobús por la noche con la intención de llegar a Oviedo de madrugada... El Camino Primitivo es, según dicen, de los más duros, "apenas" 210 km de espectaculares paisajes. Es bastante más corto que otras variantes pero es durillo, con un perfil de subidas y bajadas del que ya me avisaron mientras me sacaba las credenciales.
En el autobus voy nervioso, como un niño con zapatos nuevos. Apenas duermo un par de horas acurrucado en mi no del todo cómodo asiento, tampoco ayuda la rotunda señora de al lado que me empuja contra el pasillo en su profundo sueño. Pero la verdadera razón de estar despierto es que me apasiona la sensación de enfrentar nuevos retos, de experimentar nuevas emociones. No puedo evitar ser tan intenso. No me convencen los mares en calma.
Hacemos tiempo en la ciudad, no vamos a dormir y acabamos por salir de noche, con ganas de avanzar rápido... Cruzamos las primeras aldeas de las afueras en plena noche, a buen ritmo, pero pasan las horas y acabamos por chocar contra nuestra resistencia en Grado, con 30 km de etapa y 4 km de turisteo madrugador a nuestras espaldas. Nos venimos un poco abajo al descubrir que no hay albergue y que tenemos que andar otros 3 km por una cuesta empinada para encontrar una ansiada litera en la que reponer horas de sueño.
(Tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Esto empieza en el día 0.
Cogemos el autobús por la noche con la intención de llegar a Oviedo de madrugada... El Camino Primitivo es, según dicen, de los más duros, "apenas" 210 km de espectaculares paisajes. Es bastante más corto que otras variantes pero es durillo, con un perfil de subidas y bajadas del que ya me avisaron mientras me sacaba las credenciales.
En el autobus voy nervioso, como un niño con zapatos nuevos. Apenas duermo un par de horas acurrucado en mi no del todo cómodo asiento, tampoco ayuda la rotunda señora de al lado que me empuja contra el pasillo en su profundo sueño. Pero la verdadera razón de estar despierto es que me apasiona la sensación de enfrentar nuevos retos, de experimentar nuevas emociones. No puedo evitar ser tan intenso. No me convencen los mares en calma.
Hacemos tiempo en la ciudad, no vamos a dormir y acabamos por salir de noche, con ganas de avanzar rápido... Cruzamos las primeras aldeas de las afueras en plena noche, a buen ritmo, pero pasan las horas y acabamos por chocar contra nuestra resistencia en Grado, con 30 km de etapa y 4 km de turisteo madrugador a nuestras espaldas. Nos venimos un poco abajo al descubrir que no hay albergue y que tenemos que andar otros 3 km por una cuesta empinada para encontrar una ansiada litera en la que reponer horas de sueño.
Casi
abrazo a un señor de sonrisa comprensiva cuando se ofrece a
llevarnos con su propio coche hasta arriba.
Por mucho que el albergue estuviera lleno, las camas fueran incomodas o sólo hubiera un par de duchas para la veintena de personas que estábamos allí, dormí y descansé como si no hubiera mañana...
Por mucho que el albergue estuviera lleno, las camas fueran incomodas o sólo hubiera un par de duchas para la veintena de personas que estábamos allí, dormí y descansé como si no hubiera mañana...
martes, 13 de octubre de 2015
Camino de Santiago. Camino Primitivo. Día 0.
"La más larga caminata comienza con un paso". Proverbio indio.
(Tiempo medio de lectura estimado: 35 segs)
Hace un par de años por estas fechas llegaba a casa cansado y dolorido tras completar una de las variantes más duras del Camino de Santiago. Durante los días de camino escribí unas lineas cada vez que terminábamos la etapa y, cuando volvimos a Madrid, decidí publicarlo en mi blog personal, día a día como si fuese una especie de reposición de aquello que ya había vivido.
Voy a reproducirlo aquí como experimento, quiero comprobar como se comporta el flujo de visitas del blog si publico a diario. En su momento logré una buena visibilidad en google gracias a Facebook y Twitter, no aspiro a lo mismo, pero al menos deduciré como funciona el posicionamiento.
Por otro lado, aunque el final no fue todo lo satisfactorio posible, estoy orgulloso de este hito.
(Tiempo medio de lectura estimado: 35 segs)
Hace un par de años por estas fechas llegaba a casa cansado y dolorido tras completar una de las variantes más duras del Camino de Santiago. Durante los días de camino escribí unas lineas cada vez que terminábamos la etapa y, cuando volvimos a Madrid, decidí publicarlo en mi blog personal, día a día como si fuese una especie de reposición de aquello que ya había vivido.
Voy a reproducirlo aquí como experimento, quiero comprobar como se comporta el flujo de visitas del blog si publico a diario. En su momento logré una buena visibilidad en google gracias a Facebook y Twitter, no aspiro a lo mismo, pero al menos deduciré como funciona el posicionamiento.
Por otro lado, aunque el final no fue todo lo satisfactorio posible, estoy orgulloso de este hito.
lunes, 5 de octubre de 2015
Actitud
“Que mala suerte tiene papá cuando bebe” Lisa Simpson.
(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins)
Tras el post del lunes pasado he recibido varios emails
críticos. A parte de contestar uno a uno, voy a darle una vuelta de hoja más al
tema.
La utilidad de este blog es contar lo que se me pasa por la
cabeza, enseñar como soy para complementar mi Curriculum y mostrar lo más
claramente posible mi perfil. Si una empresa me contrata debe saber que hay
detrás de mi CV de dos páginas. Incluso cuando hablo de cosas más técnicas
intento valorar el contenido, al fin y al cabo esto no es un pliego de
condiciones, ni un proyecto, es un blog personal.
Una de las tónicas generales, una especie de hilo argumental
entre mis posts, es la actitud. Es fácil caer en la autocomplacencia y pensar
que como para cada oferta de trabajo hay 300 aspirantes, “no busco trabajo
porque siempre habrá alguien mejor que yo que se quede el puesto”. Y así muchos
se quedan en el paro o en un trabajo que no les gusta. Pues sí, siempre hay alguien mejor que
nosotros, ¿pero por qué no ponérselo difícil? ¿Y si, a base de esfuerzo, llega
el momento en el que eres el candidato ideal?
Mi perfil no está mal, tengo idiomas, una carrera y un
máster, he trabajado en el extranjero y tengo experiencia en varios sectores.
El principal problema es que no tengo experiencia en el sector industrial,
cuando terminaba la carrera opté por una beca en investigación en lugar de
prácticas en empresas. Después de dos años era imposible mantener mi beca y los
recortes hicieron el resto. Ahora pocas empresas dan oportunidades a gente sin
experiencia en su sector y con la carrera acabada. No les culpo, sólo tienen un
CV entre cientos para valorarme, no saben cómo trabajo, ni mi capacidad de
adaptación. Y tampoco es una zancadilla del universo que se esfuerce en pincharme...
simplemente hay miles de variables, algunas que controlamos nosotros y otras
que no. Y como esto es así, hay que tirar de las que sí queda bajo nuestra
capacidad de acción.
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