"El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace." León Tolstói
"El hombre es el artífice de su propia felicidad." Henry David Thoreau
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 20 segs)
Esto empieza en el día 0 :).
Me siento bien. He pasado una buena noche, la mejor hasta ahora. Me
cuesta levantarme. El albergue privado de Berducedo es especialmente
confortable (aunque carillo) y disfruté la noche anterior con el grupo.
Muchos gestos aleatorios de bondad de esos que me alegran el día (o
bueno, en ese caso la noche).
Durante el camino voy bromeando con el cordobés, si las subidas son
puñeteras, la bajada hasta el embalse de Salime es una locura de 800
metros de desnivel y varios kilómetros atravesando bosques. Debe ser que
ya vamos tocados. Cada parada me mata, volver a iniciar supone cojear
un par de cientos de metros hasta que entro en calor. He cambiado las
botas por mis confortables deportivas de correr, estoy seguro de que no
es la mejor opción... pero la mejor opción es descansar unos días para
que cierren las heridas y se quiten las ampollas, y de momento no me lo
planteo. Sin embargo, el entorno me hace olvidar todo. Sigo sintiendo
ese placer intenso cada vez que miro al cielo y sólo veo hojas y ramas,
de ir caminando en silencio y sólo escuchar el bastón dando rítmicos
golpes en el suelo, los pájaros entre los árboles y el ruido de algún
animalejo escabulléndose entre los arbustos.
A pesar del buen descanso y del paisaje, el día de hoy está siendo
duro. Un compañero ha abandonado por las lesiones. Y por primera vez soy
consciente de que esto se acaba, de que apenas quedan unos días. Me
siento cómodo y confortable. El ser humano tiene esa tremenda capacidad
de poder hacer, de cualquier sitio que pisa, su hogar. Por un momento mi
mente viaja a polvorientos caminos muy lejos de aquí.
Mi hogar siempre será donde encuentre la felicidad. ¿Cuál si no iba a
ser el motivo? Es lo que hace que todo lo demás merezca la pena, que
las frustraciones y los miedos de nuestro día a día tengan algún
sentido. ¿Qué otra razón puede ser más importante para llamar a un
lugar, o una persona, hogar?
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