viernes, 22 de enero de 2016

Ventiladores

"Antes de pasar por un puente hay que golpearlo, incluso si es de piedra." Proverbio coreano

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 40 segs)

 
El martes hablaba de mantenimiento preventivo, y no por casualidad. El fin de semana pasado tuve un problema con mi ordenador y me tocó abrirlo por tercera vez en el último año.

Mi equipo tiene 8 años, pero de ese sobremesa inicial que me compré con mi primer sueldo, ya sólo queda la carcasa y el lector de DVD. He ido cambiando componente a componente debido a sucesivas averías y ampliaciones de potencia. Este último año he tenido la renovación más importante, la anterior placa base ya no reconocía adecuadamente la memoria RAM (de 800 Mhz sólo obtenía 667 Mhz, no muy evidente, pero sí apreciable en ciertos procesos) ni gestionaba adecuadamente el procesador. Al ser un modelo antiguo, incompatible con lo que yo tenía, tuve que renovar prácticamente todos los elementos.

Cuando el viernes se me apagó solo en dos ocasiones no entendía que le pasaba. Todos los componentes importantes tienen menos de 6 meses y han funcionado perfectamente hasta ahora, superando todas las pruebas de calidad y rendimiento que he ido haciendo (al no ser gama alta como las anteriores, he prestado mucha atención a su reacción en distintas pruebas para conocer sus límites).

Desmonté la tapa, cogí la linterna y empecé a repasar todos los elementos hasta que llegué al procesador, nuevo, de 6 núcleos y con su ventilador de serie... lleno de polvo. Generalmente lo limpio cada año, y nunca había acumulado tanto con el anterior como con este en la mitad de tiempo. El polvo obstruye los espacios entre las placas disipadoras, especialmente este que es fino y quemado, formando una especie de pasta, y el aire caliente se queda atrapado provocando que el procesador detecte temperaturas superiores a 80ºC, apagándose solo.

Limpiando el bloque disipador-ventilador del procesador y sometiéndolo a pruebas de estrés, la nueva temperatura alcanzaba los 45ºC como máximo. Muy lejos del límite crítico, pero demasiado alto si quiero que las piezas me duren unos cuantos años. Así que finalmente me hice con otro disipador-ventilador distinto al de serie para intercambiarlos, puse nueva pasta térmica de mejor calidad, e hice funcionar un par de aplicaciones que llevan el equipo al máximo para medir la nueva temperatura durante dos horas. Actualmente no pasa de 29ºC. Ahora bien, he tenido que añadir una nota cada 4 meses en mi agenda para acordarme de dedicar 10 minutos a revisar el nivel de polvo del disipador para alargar la vida del equipo.

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