(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
El
martes escribí algo personal del fin de semana pasado. Generalmente
escribo los martes algo impersonal y los viernes la anécdota más
cercana, pero era tan reciente que no quería dejar pasar la
oportunidad de plasmarlo. Y no fue casual, este lunes leí un
interesante artículo en www.elmundo.es
con el foco puesto, en un tono más bien lúdico, en Museo
de los Productos Fracasados en Míchigan.
Este peculiar museo está organizado
como si fuese un supermercado que expone sus productos, y no son
otros que sonados fracasos de marcas de todo tipo. Una "simpática"
forma de evidenciar que, según la consultora Nielsen, el 76% de los
productos que salen al mercado fracasan antes de cumplir un año. Una
cifra bastante parecida al 80% de pymes en España que cierran en sus
primeros 5 años (bueno, son 5 años, aunque la vida de una empresa
es potencialmente superior a la de un simple producto).
Pero nos centramos
en los productos, ¿qué supone para una empersa que un producto no triunfe? Depende
de la escala de distribución y lo mucho que se aleje de tus
productos habituales. No es lo mismo que Cocacola produzca un nuevo
refresco (con toda su infraestructura ya montada) a que empiece a
fabricar bolígrafos (que debería contratar nuevo personal y montar
plantas distintas a las que ya tiene). Un fracaso sonado puede hacer
perder incluso más 10 millones de euros, en una empresa grande es
asumible, pero puede llevarse por delante una empresa más modesta.
Hablando de la marca de refrescos omnipresente, hace poco tomaron una decisión vital respecto a sus productos estrella. Querían volver al color rojo característico para toda su gama de productos de refrescos (zero, zero zero y light), hacer cambios así en un producto que vende 1.900 millones de consumiciones diarias no es fácil y puede llevar a modificar hábitos de consumo (pequeños porcentajes aquí suponen decenas de millones de dólares). Con las recientes publicaciones sobre lo poco sano del uso abusivo de
las bebidas azucaras han sufrido pérdidas de cuota de mercado en bebidas refrescantes, comprobando que no
son intocables, así que han limitado su puesta en marcha precisamente en España, con un mercado de 25 millones de consumiciones diarias, para estudiar el impacto a lo largo de un año. De momento, con éxito.
Muchos productos
fallan simplemente por malas decisiones (lanzar el producto a nivel mundial sin un estudio local), sabores poco definidos (los
donuts de Panrico con sabor a lima-limón), extrañas combinaciones
(pasta dentífrica con sabor a bacon) o una mala campaña enfocada a
clientes que muy rara vez comprarían sus productos. Pero en una
etapa donde competir con precios con los mercados asiáticos es
imposible, tampoco pueden dejar de innovar y esperar que ese 24% de
productos que sí triunfan, sean los que tiren del carro de los
beneficios.
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