“No encuentres la falta, encuentra el remedio”. Henry Ford
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De cara a las Navidades de 2013 Sony sacó al mercado su nueva consola, la PlayStation 4. Actualmente la guerra comercial de las consolas ha llegado incluso a los medios generalistas, no en vano en un congreso sobre videojuegos celebrado en Agosto de 2014 (tan sólo 9 meses después) anunciaron que habían vendido ya 10 millones de unidades a usuarios finales. Eso es un volumen de negocio importante.
Pero tras su lanzamiento tuvieron problemas serios con varios lotes. Tras unas horas de juego, la consola se bloqueaba y los indicadores luminosos señalaban una avería importante. Poco después se confirmaba que la consola había sido fabricada mayormente en China y se señalaba como posibles culpables a un grupo de trabajadores descontentos con las condiciones laborales que habían hecho una peculiar huelga aplicando menos pasta térmica a los disipadores que llevó a que un determinado número de componentes internos se quemasen. El porcentaje era ínfimo, no llegando al 0.5% de las unidades vendidas, pero sin duda fue un golpe que Sony tuvo que encajar en pleno, y muy esperado, lanzamiento de su producto.
Otros productos tecnológicos han tenido también su cuota de polémica debido a que su fabricación en China se ha visto salpicadas por acciones de trabajadores descontentos con sus salarios y condiciones laborales. No es el único sector afectado y la denominación de “fabrica del mundo” empieza a deslizarse hacia algunos vecinos del Sudeste Asiático. Por eso China ha empezado a seguir los pasos de Occidente y a fabricar productos con cierto valor agregado propio.
En Europa, al menos en la zona sur, hemos sufrido una devaluación de poder adquisitivo (bien vía sueldos, bien vía devaluación monetaria) para competir a nivel mundial, pero sin duda nuestro caballo de batalla debería ser el producir mercancía de alto valor agregado, nuevas tecnologías y mucho i+d+i (Investigación, Desarrollo e Innovación). No podemos competir en precios, pero podemos competir en calidad. Se ha repetido infinitas veces.
Una de las bases para producir con mayor calidad y mejor eficiencia es establecer un marco adecuado de producción. Existen múltiples variantes, casi todas derivadas del sistema que Toyoda, junto a Taichi Ohno (de donde viene la inmensa Toyota), idearon para su factoría. La idea es cuidar el stock, a los trabajadores y a las lineas de producción, de tal forma que disminuyan los desperdicios (en tiempo, en espacio, en productos defectuosos), y buscar la mejora continua.
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