viernes, 5 de febrero de 2016

Gestión de equipos

"La experiencia es el mejor de los maestros, sólo que la matrícula es muy pesada." Thomas Carlyle

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)


El lunes recibí un email de un gerente de una PYME que contrataba él mismo a sus empleados. Llegó a mi web, y de ahí a mi blog, gracias a un amigo en común. En su email cuestionaba que mi blog mezclase cosas más ingenieriles con cosas más relativas al departamento de recursos humanos, que según su opinión me restaba credibilidad como ingeniero.

Actualmente el mercado demanda profesionales "todo terreno", como ingeniero eléctrico es poco probable (aunque no imposible) que acabe diseñando tendidos eléctricos o maquinaria en exclusiva, metido en un despacho, sin tener que atender otros asuntos. Una de las partes esenciales del ingeniero integral es gestionar los recursos a su disposición, quizás incluso alejado del diseño industrial o del montaje directo, volcándose en temas más administrativos. Es un poco frustrante para el que se ha formado pensando sólo en ingeniería, pero tiende a ser así.

Haciendo mi Proyecto Final de Carrera tuve una series de entrevistas personales con técnicos de montaje o fabricación en algunas plantas de Madrid. Buscaba comprobar las paradas, y los costes asociados, por fallos eléctricos de corta duración. En particular me interesaban los Huecos de Tensión. Al margen de las notas que tomé sobre el tema en las charlas me di cuenta de que, en general, la sensación que tiene todo el mundo es de contar poco en su empresa, especialmente tras años en crisis.

Es interesante ver el estudio de Teoría bifactorial de Herzberg, en los años 60. Se realizaron varias entrevistas a distintas personas sobre aquellas cosas que les hacían sentir satisfechas o insatisfechas en sus puestos de trabajo. Curiosamente el sueldo no estaba en primer lugar, sin embargo el trabajo bien hecho, el reconocimiento o la responsabilidad eran comunes en las prioridades. No digo que sea la verdad absoluta, porque depende de otros factores como rasgos generacionales o culturales, pero es bastante revelador. Muchos conocidos me han confesado que aceptarían cobrar menos a cambio de menos horas de trabajo, lo que nos lleva a que aumentar los sueldos más allá de cierto límite de poder económico no siempre puede retener a trabajadores muy cualificados, experimentados o en los que hayamos invertido una importante cantidad de recursos en formación.

En el sistema Toyoda que comentaba el otro día se daba a los trabajadores de la linea de producción la potestad de parar toda la linea si detectaban anomalías. Esto cumple dos objetivos, por un lado aumenta el nivel de calidad del producto final y por otro transfieres responsabilidad a todos los trabajadores que acabarán por sentirse más implicados, uno de los caballos de batalla de la industria japonesa.

Cuando he tenido la oportunidad de gestionar personal a mi cargo, he podido observar la diferencia entre un equipo motivado y uno sin motivar, y sin duda me quedo con el nivel y la calidad de trabajo del equipo motivado. Aunque eso parezca no tener mucho de ingeniería.

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