viernes, 10 de junio de 2016

Ingeniero

"Es preferible obtener una respuesta razonablemente aproximada pero rápida que le indique si el diseño funciona o no, que invertir más tiempo y obtener el mismo resultado sólo que con más decimales" Robert L. Norton (Libro Diseño de Máquinas pag. 11 ISBN:970-17-0257-3)

(tiempo de lectura medio aproximado: 1 min y 45 segs)


Cuando tengo que reparar algo, o cambiar alguna pieza, del ordenador por ejemplo, deslizo la mano suavemente por la zona dañada, como si se tratase de un paciente vivo en lugar de una pieza de metal. Por el simple tacto sabes si un condensador ha explotado, si un cable esta suelto, si la temperatura no es adecuada o si una pieza no encaja bien.

Tenía un profesor que siempre decía que nunca te podías fiar al 100% de lo que dijese una máquina, no por temor a la tecnología, si no porque esta se nutre de los datos que introduces y "si metes mierda sin darte cuenta, obtienes mierda sin saberlo". Un ingeniero de la vieja escuela que defendía que el trabajo de ingeniero va más allá de saber usar un ordenador, totalmente necesario, pero también saber analizar si los resultados son lógicos.

Sus exámenes eran sin calculadora, y los resultados debían ser aproximados. Con ofrecer un orden de magnitud correcto era suficiente, según él siempre habría tiempo después para utilizar la informática, pero primero tenía que trabajar el ingeniero para que nuestro gremio no acabase por ser prescindible. Si el resultado esperable es de miliVoltios, había que saber que algo fallaba si el Voltimetro ofrece Voltios.

Por mucho que me gusten los temas administrativos, la informática y la precisión, si algún día me puedo llamar ingeniero, más allá del título que ya tengo, será gracias a su concepto.

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