“El valor de una idea radica en el uso de la misma” Thomas Edison
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 55 segs)
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Con la crisis, que no
parece terminar de pasar a nivel mundial y que trae replicas de menor
intensidad periódicamente, lloviendo sobre mojado, surge la necesidad de emplear más imaginación y buscar nuevos empleos. Leía el otro día en la BBC que desde Irlanda llegan aires de una nueva profesión.
Bueno, mejor dicho, una vieja profesión remasterizada: Los contadores de historias. Tienen su cabida en locales alternativos donde es más fácil encontrar un zumo de verduras orgánicas que la tan simbólica cerveza negra en tierras irlandesas. Buscando la simbiosis de negocio enfocado a Millenials, un publico objetivo distinto y muy determinado, con ciertas diferencias respecto a generaciones anteriores.
No se si ha sido suerte, o detrás hay una cuidadosa planificación, pero lo cierto es que han elegido un público objetivo excelente, en un momento estupendo, de la mano de un tipo de negocio que reclama su parte en el sector de la hostelería. Realmente analizarlo en frio quita magia al tema de los contadores de historias, pero lo cierto es que si se pretende sacar un rendimiento (y poder pagar gastos con ello), hay que saber donde y cuando lanzarse.
A pesar de la fiebre emprendedora que se ha intentado insuflar en España, lo cierto es que muy pocas empresas tienen éxito y duran más de un año. Y buena parte del fracaso viene, no por el riesgo de hacer cosas innovadoras (que rara vez es reprochable), si no por la mala gestión y falta de formación del emprendedor. Se quejaba el Banco de España de una menor formación de los cuadros directivos respecto a otros países cercanos. Eso, y la mala gestión de los fracasos de la sociedad en general, alguien que falla una o dos veces en EEUU es considerado como alguien normal, con derecho a reintentarlo, mientras que en España se trata como poco de inútil.
Antes de lanzar a la gente a emprender con lo primero que se le pasa por la cabeza (o lo segundo, o lo tercero), es necesario formar a esos emprendedores para encontrar y analizar los indicadores de un probable éxito de su negocio.Y si fracasan (o fracasamos), aprender de ello y volver a hacer estudios para el siguiente posible negocio. Aunque se trate de contar cuentos en los lugares adecuados.
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