viernes, 15 de julio de 2016

Ventaja competitiva

"La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia." John Ruskin

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 45 segs)


Una de las claves del éxito para llevar a cabo cualquier negocio, desde los foods trucks de los que hablaba el martes pasado, hasta diseñar un nuevo transbordador espacial, es tener una ventaja competitiva clara. No hay nada escrito en piedra, la misma ventaja que te funciona en un sitio, no funciona en otro, a parte de tener esta diferencia para bien sobre de tus competidores directos, es saber a que público va dirigida.

Quizás la NASA prefiera pagar unos cuantas decenas de millones de euros más si el fabricante le asegura que sus placas térmicas no van a desprenderse en pleno vuelo. En este caso, la ventaja competitiva es un extra de seguridad, no un extra de economía.

Para no salirme mucho del tema del martes. El otro día acabé unas gestiones por la zona norte de Madrid antes de tiempo y me sobró una hora hasta mi cita para comer. Planeaba caminar por la ciudad y desconectar un poco, pero el calor era asfixiante y decidí entrar en un bar a tomarme una caña en algún sitio sin mucho bullicio. Mi dilema era que había 3 bares juntos, digamos que A, B y C. El A era bastante interesante, pero parecía bastante caro, y aunque era pronto, estaba lleno. El B y el C parecían más normalitos, medio vacíos, y fue cuestión de elegir aleatoriamente, total, iba a ser sólo una caña. Elegí el B.

La tapa fue horrorosa, los camareros no paraban de discutir y la caña me costó 1.50 €. Los pocos clientes que estaban allí parecían conocerse de toda la vida y participaban activamente en la discusión de los camareros, que versaba sobre una copa ropa y quien se haría cargo de costearla. Generalmente estas cosas me despiertan más curiosidad que incomodidad, pero el rato fue desagradable.

Por puro afán científico, y en días posteriores, me fijé en el precio de las cañas en los otros dos. En el sitio que parecía más caro, el A, la copa pequeña de cerveza (no servían caña) costaba 2.5 €, el ambiente era tranquilo, todo estaba impoluto y la tapa algo más interesante. En C, el entorno era como en B, típico bar de barrio, con higiene suficiente pero aspecto todo de viejo. La tapa también era regular y los camareros poco agradables, pero la caña costaba 1 €. Yendo en hora punta, tanto A, como C tienen bastante movimiento, mientras que B agoniza.

Puede que A o C en otro barrio no funcionasen, pero B siempre agonizará. Si no puedes competir en calidad con un vecino, intenta competir en precio con el otro. Pero si tu calidad es regular y tu precio alto, va a haber problemas serios a la hora de cuadrar el balance de resultados, sea el barrio que sea.

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