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El fin
de semana pasado tuve la despedida de soltero de uno de mis mejores
amigos. A nuestro estilo. Nos juntamos los amigos y nos fuimos a una
casa rural donde disfrutamos de unas cuantas actividades
multi-aventura.
La
tarde del sábado tocó ruta en quad. Nunca lo había probado, ni
siquiera he montado en moto, y debo decir que es francamente
emocionante. Aunque el primer tramo era por asfalto, pronto nos
metimos por caminos con bastantes baches, bancos de arena y rocas.
Incluso con el casco completo puesto y cerrado era capaz de escuchar
rugir el motor, especialmente cuando mi pulgar apretaba el acelerador
al máximo y el quad parecía volar sobre el suelo.
Se que
parte de la emoción es precisamente escuchar el motor rugir entre
tus piernas, con el calor emanando y el ralentí nervioso incluso en
las paradas. Pero en un momento en el que casi me salgo en una curva
por culpa de la polvareda levantada por aquellos que iban delante
mía, con el polvo cubriendo mi vehículo, y casi a mi mismo, casco
incluido, empecé a pensar en los filtros de aire para la combustión
del motor. Esto es como ser policía, uno no deja de ejercer por no
estar en el trabajo. Se es ingeniero 24 horas al día. Pensaba en lo
endiabladamente difíciles que deben ser de mantener. Más tarde, en
la ducha, sacaba polvo de las piernas, que había llevado cubiertas
por unos pantalones largos y gruesos, un mono completo encima, metido
por dentro de las botas, ¿cómo no acabará el filtro que está más
expuesto y durante mucho más tiempo?
Mi
hilo de pensamiento se interrumpió por un tramo en el que las ruedas
de la derecha iban 20 centímetros más altas que las de la izquierda
y tuve que mantener toda mi atención en seguir la linea del terreno
y el cuerpo inclinado. Pero al volver a terrenos más fáciles,
concretamente al atravesar un pueblo, donde la gente nos miraba con
aire de resignación, supongo que harta de ruidos y de convoyes de
quads, fui calculando mentalmente la potencia necesaria en un motor
eléctrico que ahorrase ruido y la necesidad de mantener los filtros,
incluso añadiendo un factor de ahorro en combustible al poder
cargarlo con paneles en la base de actividades, en un lugar claro y
despejado, sobredimensionando su capacidad para no sacrificar parte de la gracia de conducir una especie
de ser vivo no del todo previsible.
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