domingo, 7 de agosto de 2016

Desconexión

"Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos." Alejandro Magno

(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins) 



En la última entrevista que tuve, hace unas semanas, me preguntaron sobre mis puntos débiles. Respondí con sinceridad: En su campo, mi mayor debilidad es mi falta de experiencia. A lo que me respondieron que esa no contaba porque eso es fácilmente solucionable, y me preguntaron por otra distinta.

Vale, esa es una pregunta de cajón. Uno debe ir a la entrevista con esas cosas preparadas. Pero a mi no me gusta seguir un guión fijo, porque creo que al final se nota, prefiero estudiar como es la empresa, sus números y sus proyectos. Es decir, cualquiera que busque trabajo ya sabe un listado de “debilidades aceptables”, en Internet hay un montón de webs y blogs que aconsejan qué decir y cómo convertir una supuesta falla en un alegato a tu favor. Además lo que en un candidato de una empresa puede ser una debilidad, en otra puede ser una fortaleza. Es más, en la misma empresa, lo que a veces es una debilidad, en otro momento distinto, puede ser una fortaleza.

Nunca se me ha ocurrido una debilidad propia. No tengo la experiencia laboral real suficiente para decir “mira, en esto fallo siempre”, me gusta trabajar, tengo atención por los detalles si hay tiempo, y si no lo hay puedo sacar un volumen alto de trabajo con una calidad aceptable, puedo trabajar tanto solo como en equipo, soy puntual, leal y aunque no siempre me enfrento a los problemas de cara, he aprendido que a veces ir de frente no soluciona los problemas y es mejor dar rodeos para salvarlos (casi nunca se dispone de libertad suficiente para actuar de forma directa y contundente). Tengo por seguro que cuando empiece a rodar en un puesto de trabajo saldrán cosas que añadir a la lista, pero dependerá del proyecto y del momento.

Pues bien, la semana pasada encontré algo que se ha repetido con cierta frecuencia hasta ahora. No se desconectar. En otros trabajos lo tomaba como algo normal, a menudo tenía que compaginar clases con trabajo y dado que estos se portaban bien conmigo a la hora de los horarios, nunca puse pegas a trabajar en fin de semana como compensación a su flexibilidad. Si tenía un examen un viernes, y me dejaban irme antes el jueves para poder estudiar, yo mismo me ofrecía a trabajar (gratis) el sábado y el domingo desde casa en futuras cargas de trabajo. Tenía vinculada mi cuenta de correo profesional al gestor de correo del móvil y leía cuanto me llegaba el fin de semana, incluso cuando no había carga de trabajo reseñable. No se puede decir que haya tenido muchos fines de semana completamente libres, pero era lo correcto y trabajar me permitía pagarme la matrícula.

Estos días he tenido, repentinamente, algo parecido a unas vacaciones lejos de casa (en las que he aprovechado para afinar el inglés y desbastar el alemán), y he sufrido (más que) un poco al no contar con un ordenador para publicar aquí, o para buscar trabajo activamente, que es mi "ocupación" actual. Esto es, según los listados de los blogs para encontrar trabajo, negativo. Ya tengo respuesta para esa pregunta en la siguiente entrevista. Y esta semana prometo volver a mi ritmo habitual, ya en casa con mi propio equipo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.