"Busca siempre un quehacer; cuando lo tengas no pienses en otra cosa que en hacerlo bien." Tales de Mileto
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 45 segs)
Aunque el campo de los Recursos Humanos queda lejos de lo
que espero en mi trayectoria laboral, en el blog suelo tratar temas al
respecto porque no deja de ser un departamento transversal que afecta a
todo el resto de áreas. Su política puede hacer que una empresa con
problemas adquiera mejor capital humano, lo mantenga y reflote, o una
empresa rentable y funcional acabe por colapsar debido a una alta
rotación de empleados que hace que sea imposible tener trabajadores con
experiencia y/o determinadas habilidades.
Un ejemplo de ello es la empresa Treehouse, en el sector de
la formación online, logró mantener personal al que tentaban desde
todopoderosas como Twitter o Facebook. ¿Cómo una empresa relativamente
pequeña puede enfrentarse a dos gigantes y ganar, en este caso, en
retener el talento captado? Reduciendo la semana laboral y facilitando
fines de semana de 3 días.
No son los unicos, Uniqlo también ha empezado un proyecto piloto para agrupar las horas de trabajo en 4 días. Su particularidad es que es una tienda de venta al público y redistribuir horarios puede no ser tan fácil como en una oficina, así que lo más probable es que hagan turnos rotatorios para que las tiendas sigan abiertas y sus trabajadores puedan acogerse al proyecto.
¿Es esto viable? Pues parece que en EEUU ha tenido éxito, al menos de forma parcial. En Utah se propuso instaurar jornadas de 10 horas de lunes a jueves
para sus trabajadores públicos para añadir el viernes al fin de semana. El éxito parcial viene por que los trabajadores estaban más felices, y se sentían más productivos, y el ahorro en energía era palpable, el problema es que los ciudadanos se quejaban de no poder tener esos servicios públicos los viernes. Cuando varios ayuntamientos de dicho estado decidieron seguir la iniciativa la experiencia fue bastante mejor, el ahorro era más consistente y los ciudadanos tuvieron menos problemas para adaptarse.
Parece que la flexibilidad de horarios dentro de una estructura bien organizada gana puntos, siempre que no suponga un menoscabo a la calidad y disponibilidad de servicios. Pero sin duda, la conclusión más clara, es que no a todas las empresas (y englobamos administraciones y servicios publicos) les funciona lo mismo para mantener a sus empleados contentos y productivos.
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