sábado, 13 de agosto de 2016

Escepticismo

"Las grietas del conocimiento científico se rellenan con pasta de ideología" Jorge Wagensberg

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 15 segs)


Aunque la ciencia y la técnica van de la mano, son dos campos distintos. La ciencia tiene mucho que descubrir y demostrar, y aunque personalmente sólo podría asegurar aquello que se ha demostrado con el método científico en un sistema de pares fiables, no soy tan tajante como parte del sector científico (y, por extensión, de la sociedad) quienes no creen nada que no se haya demostrado previamente.

Mi teoría de los unicornios rosas es la historia que más he repetido a lo largo de mi vida adulta, en inglés y en español. Me he enzarzado en multitud de debates en los que afirmaba que la existencia de unicornios rosas es posible. Incluso lo he usado para intentar ligar, sin éxito (incomprensiblemente). No digo que existan, pero pueden existir. La ciencia, generalmente, no puede demostrar en negativo, es decir, no puede demostrar que algo no existe, así que parte del sector más ortodoxo simplemente niegan la existencia de unicornios rosas porque no hay evidencias en positivo. Mi planteamiento es que no podemos negar la existencia de nada pues apenas hemos explorado nuestro planeta, y ni siquiera en toda su magnitud, y ¿quién sabe que puede haber en otros planetas?. Alguno de mis ancestros fantasearía con la idea de que existiese el cacao, y sus congéneres le rebatirían furiosos, hasta que Colón tuvo a bien llegar a costas americanas.

Si nos ponemos la bata de científicos podemos aventurar que, por ejemplo, es muy muy poco probable que haya criaturas como nuestros elefantes que hayan desarrollados alas. Dado su peso es poco plausible que puedan levantarse del suelo, y ¿para qué desarrollar alas? Pero tampoco podemos ponernos muy estrictos con la posible fauna de otros planetas porque aquí tenemos pingüinos.

Pues todo lo abierto que soy en el tema de la ciencia, desaparece en el tema de la técnica. Estoy seguro, como ingeniero, de que casi cualquier proyecto es posible, pero luego llega la realidad y esos proyectos suelen tener un límite de presupuesto y tiempo.

En este blog ha habido dos proyectos con los que he sido francamente escéptico, y lo sigo siendo, aunque haya prototipos funcionales: El TEB-1 y el Hyperloop. Mi opinión es meramente personal, y no me importaría equivocarme porque creo que son buenas ideas, pero hay alternativas más baratas ya funcionando. A pesar de todo, estoy seguro de que hace falta que surjan ideas a lo grande para ir alcanzando ideas más pequeñas en el proceso.

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