"Si nunca quieres ser criticado, por el amor de Dios, no hagas nada nuevo." Jeff Bezos
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En el post del martes comentaba la nueva tendencia en ciertas empresas de reducir la semana laboral a 4 días. Personalmente siempre me ha parecido mejor trabajar 10 u 11 horas al día de lunes a jueves (o de martes a viernes) y disponer de fines de semana más largos. Pero es algo personal y no tiene que funcionar para todos igual.
Tengo conocidos que prefieren poder cogerse los días libres cuando les apetezca y para ello trabajar de lunes a sábado en una semana normal, porque "total, para estar el sábado en casa viendo la tele o yendo a un centro comercial vengo a trabajar y me gano unos cuantos días libres".
El otro día con mis amigos salió una conversación sobre determinada empresa que va a imponer un cuarto turno en sus talleres para trabajar de jueves a lunes, dejando los dos días de descanso en martes y miércoles, para no parar los fines de semana, con la ventaja de una retribución un 50% más alta que la de los turnos normales. Y todos lo valoramos de forma positiva, aún con dudas por la sobrecarga de empleados los lunes, jueves y viernes. Sí, te vas a perder los fines de semana, pero realmente muchos fines de semana son bastante corrientes y un extra de dinero es mejor motivación.
Siempre parto de la base de retener y motivar a los buenos empleados, y aunque todo el mundo es potencialmente buen empleado, no todos valemos para todo. Esta mañana he tenido que solventar un problema recurrente con mi factura telefónica, y la persona que me ha atendido hoy era varios grados de magnitud mejor que la que me atendió hace dos semanas, que me trató de imbécil, para solventar muy parcialmente mi problema (puestos a hacer sentir a un cliente un agravio, que al menos sirva para ayudarle).
La de hace dos semanas seguramente no ocupa un puesto para el que valga (también pudo ser sólo un mal día, y que me tocase a mi), aunque no dudo que tendrá otras habilidades que la hace mejor candidata para ciertos puestos para los que yo no valdría por mucho que me preparase. Quizás más que motivarla en ese puesto, sería mejor motivarla a encontrar un lugar más adecuado.
El tema es que a los buenos empleados, los que tienen un talento muy enfocado a su puesto de trabajo, no siempre responden igual a los intentos de motivación. No a todos les vale con mesas de pin-pong. La chica que me ha atendido hoy ha conseguido que un cliente enfadado, y dispuesto a irse, se quede. Con ella sí habrá que buscar qué le hace levantarse pensando que su empresa es la mejor en la que puede estar.
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