"El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones."
Oliver Wendell Holmes
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 10 segs)
Una de las cosas para las que me está sirviendo el curso de "Desarrollo de proyectos de redes eléctricas de baja y alta tensión" es para darme cuenta de que una cosa es la teoría y la formación, y otra la experiencia de campo. Es algo que se intuye, y mi incursión en el mundo laboral ya lo había confirmado, pero a ciertos niveles la diferencia es abismal.
En la Universidad te forman para usar criterios técnicos, afinando mucho para encontrar aquella solución ideal que prácticamente elimine la posibilidad de error. En el máster MBA me formaron para amoldarme a un criterio especialmente importante en la empresa, el económico, por buena y segura que sea una solución, si es muy cara, rara vez es la que se usa. En este curso estoy viendo que, incluso en la redacción de la normativa, cuenta más la experiencia previa que la lógica o los instintos adquiridos con el estudio técnico.
Por ejemplo, en el caso de las caídas de Tensión que comentaba el martes, la solución más socorrida es ampliar la sección del cable para que pueda circular más Intensidad, porque los otros valores son hasta cierto puntos inmutables (aquí la guía de cálculo, con los fundamentos que hay detrás). A más sección, más seguro, pero más caro. Cuando se habla de una máquina con un consumo conocido no hay mucho margen, pero si hablamos de iluminación y tomas de corriente (el enchufe de pared, por ejemplo) es común aplicar factores de simultaneidad y uso que reducen mucho los cálculos de consumo de Potencia y a su vez minimiza la posibilidad de caída de tensión. En una vivienda los coeficientes vienen regidos por la ITC BT-25, de obligado cumplimiento, pero en industria queda a juicio del proyectista. Técnicamente el usuario puede usar todo a la vez y nuestro circuito no
estaría preparado para ofrecer el 100% de la potencia de forma simultanea, pero los que tienen más experiencia del curso ya me
han dicho que eso "casi nunca pasa y, si pasa, para eso están las
protecciones". En foros de instaladores siguen el mismo concepto, es lo que se hace y funciona, reduce costes y no supone grandes problemas, así que lo calculo como tal, pero no dejo de cuestionarme la posibilidad de que nos quedemos cortos porque la opción está ahí.
Este hueco entre ambas concepciones de un mismo problema es el que a menudo cuesta errores serios por falta de entendimiento entre los operarios, que se pegan a diario con las instalaciones y piezas, y los ingenieros o proyectistas que diseñan sobre el papel. Si es por adaptarse, me adapto, afortunadamente tengo un buen grado de
flexibilidad y aprendizaje, pero no deja de ser extraño tener que
ignorar a ratos al ingeniero que llevo dentro.
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