martes, 14 de marzo de 2017

Resistencia

"Human life suffers steep inclines on the way through the world. If you don’t keep “endurance” was your watchword as go along, how will you tolerate the thorny undergrowth and the pits and ditches". Hong Zicheng

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 15 segs)


Dice Marvin Harris en su libro "Nuestra especie" que nuestros antepasados australopitécinos (los primeros bípedos) usaban elementos de su entorno al nivel de los chimpancés, lanzando rocas contra potenciales amenazas, aunque estudios recientes parecen indicar que incluso usaban aquellas piedras como cuchillos. El siguiente eslabón, el homo hábilis, ya fabricaba y utilizaba herramientas con más precisión y su cerebro, entre un 40% y un 50% más grande, fue uno de los conductores evolutivos más evidentes. Sólo aquellos con mayor capacidad para fabricar herramientas, usarlas adecuadamente y en el momento preciso, fueron los que pasaron su herencia genética. Pero sus manos, pequeñas y curvas, seguían siendo las manos de una especie acostumbrada a huir subiendose a los árboles y con pocas dotes para la caza mayor.

Todo parece cambiar con el primer homo erectus hace 1,7 millones de años. Su cerebro ya era cerca del 30% más grande que su antecesor y dominaba el uso de hachas, cuchillos y martillos, pero su fabricación apenas había mejorado respecto al hábilis. Y seguía sin dar con la forma de fabricar proyectiles con punta de piedra, fundamentales para atravesar la piel más dura de los animales más grandes. Según Marvin Harris las mejoras en la factura de herramientas, aunque evidentes, no justificaban ese 30% extra de cerebro.

Entonces, ¿en que se empleaba ese tamaño extra? El cerebro es un órgano costoso de mantener, en reposo consume cerca del 20% de la energía que gasta el cuerpo. No es un "avance" que se desarrolle sin más, generaciones y generaciones de humanos primitivos fueron modelando ese cambio a través de la selección natural, aquellos con mayores opciones de supervivencia eran los que tenían más descendencia, y un mayor consumo de energía sin un propósito definido no era precisamente una ventaja competitiva. Si no había mejoras sustanciales en las herramientas, y la organización social había avanzado muy levemente, ¿qué justificaba que los individuos con un consumo más grande de energía perpetuasen su legado?

Según Konrad Fialkowski, la respuesta es: Correr. Un cerebro mayor supone tener más conexiones, y eso suele aportar mayor robustez y seguridad para funcionar, aguantar mejor, por ejemplo, las inclemencias del calor y mantener mayor lucidez para tomar decisiones en plena persecución. Hay otros indicios que apuntan a lo mismo, un cuerpo desprovisto de pelo ayuda a evacuar mejor el calor (a diferencia del pelaje que mantiene temperatura corporal).

Quizás no había proyectiles con puntas de piedra porque no era necesario tener al alcance a la presa, bastaba con seguirla, a través de largas distancias, hasta que caía agotada y es entonces cuando las lanzas de madera afilada se clavaban en la presa, indefensa, casi en cuerpo a cuerpo. El ser humano no es el más rápido de los animales, ni de lejos, pero sí de los más resistentes.

Reproduzco un extracto del libro de Marvin Harris, es especialmente visual y reciente (unos cientos de años en la escala de tiempo de cientos de miles se puede considerar reciente):

Diversas poblaciones indígenas estudiadas por los antropólogos utilizan a veces durante varios días esta capacidad de capturar presas acosándolas despiadadamente. Entre los indios tarahumaras del norte de México, por ejemplo, «cazar ciervos consiste en perseguirlos durante dos días [y nunca menos de un día]. El tarahumara mantiene al ciervo en movimiento constante. Sólo ocasionalmente vislumbra a su presa, pero la sigue sin equivocarse, ayudado de una habilidad misteriosa para seguir pistas. El indio persigue al ciervo hasta que la criatura cae exhausta, a veces con los cascos completamente desgastados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.