viernes, 30 de junio de 2017

Competencia

 "An rud nach gabh leasachadh, 'S fheudar cur suas leis"
Trad: "Lo que no se puede evitar debe llevarse a cabo"
Proverbio Irlandés

(tiempo de lectura medio estimado, sin links:  1 min y 35 segs)

El otro día charlaba con un compañero que también jugó al rugby y me comentaba que antes de cada partido, por poco nivel que tuvieran los adversarios, salían nerviosos al campo. Eso mismo me pasaba en Irlanda cuando jugué algún partido, que a pesar de saber que partíamos con ventaja, salíamos dando saltitos, cardíacos, incluso cuando entre los compañeros de equipo había militares. Existía un riesgo inherente a la actividad y la adrenalina se disparaba.

Antes de cada "partida", de cada momento en el que se compite, hay cierta tensión, especialmente si hay algún tipo de riesgo físico, pero también cuando podemos jugarnos algo más emocional, bienes o aspectos de nuestro futuro. El adicto al juego no lo hace por la posibilidad de llevarse dinero, la adicción es al riesgo, a competir contra otros o contra la casa.

Sobre el experimento que comentaba el martes, he participado en algunos parecidos, no tanto enfocados a la gestualidad de los ganadores y de los perdedores, sino a las dinámicas de grupo. En mi caso siempre suelo empezar con el ánimo de colaborar más que de competir, si ambos podemos ganar con poco riesgo, ¿para qué arriesgarse a perder todo por un pequeño margen extra de ganancia? La suma de las ganancias de ambas partes suele superar a las ganancias que obtiene uno solo si acapara la recompensa. Obviamente hay veces que si el entorno no está por colaborar, hay que remangarse y meterse en el barro, soy conservador pero no niego que disfruto con algo de riesgo si me veo en la tesitura de tener que hacerlo. Al fin y al cabo, a veces no hay elección y lo mejor es saber adaptarse y hasta hacerlo tuyo.

martes, 27 de junio de 2017

Sonrisa

"El hombre sabe mucho más de lo que él entiende."  Alfred Adler

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 35 segs).
 
En la University of Southern California han llegado a una conclusión curiosa sobre el gesto tras la victoria o la derrota. Según ellos, una persona que sonríe al ganar, tendrá menos oportunidades de ganar la siguiente competición contra el mismo oponente.

Para el experimento se ha usado una de las dinámicas de grupo ya trilladas en el estudio sociológico. Se enfrenta a dos sujetos, y se les ofrece un dinero con dos opciones. Dividir o quedárselo todo. Si ambos deciden dividir, ambos se llevan una parte. Si ambos deciden quedárselo todo, no ganan nada ninguno. Y si uno opta por dividir, y el otro por quedárselo todo, es este segundo individuo el que se lo lleva todo.

En el estudio del primer párrafo se enfrentó a los dos concursantes mediante Skype y se grabó las reacciones de ambos. Y el ganador que tendía a sonreír tras la victoria tenía más tendencia a ser visto de forma agresiva en el futuro y sus ganancias se reducían. Sin embargo, el perdedor que sonreía parecía ganarse una imagen de persona dispuesta a colaborar y en general tendía a aumentar sus ganancias. El estudio se realizó usando big data.

Aunque en el resumen de la investigación, y en general en los experimentos que usan está dinámica de "split/steal", se habla como si realmente fuese una competición, no tiene mucho sentido en el terreno deportivo. Realmente es una herramienta de estudio sociológico que se puede aplicar al resto del espectro, en el día a día, para valorar la cooperación en el grupo. A veces parece que estos estudios quedan muy lejanos del mundo empresarial, pero el buen manejo de las emociones de un equipo puede hacer que marque la diferencia.

miércoles, 14 de junio de 2017

Paréntesis

 "Yo era entonces un idealista de cátedra...." Leopoldo Alas Clarín

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)

Ayer no pude publicar, y la situación apunta a que me será muy difícil hacerlo esta semana y la próxima. He sobrestimado la longitud del día.

Actualmente tengo activos cuatro procesos de selección. Dos de ellos implican exámenes tipo oposición donde se valora el nivel de Inglés y el estudio del temario facilitado en la convocatoria, para los que estudio una media de 5 o 6 horas cada mañana. Por las tardes estoy realizando un curso de Instalaciones Eléctricas de Baja y Alta Tensión que me lleva otras 6 horas, más otras 2 horas en total de transportes de un lugar a otro, y a casa. Estoy desarrollando la habilidad de comer mientras camino por la puerta del Sol sorteando turistas.

Obviamente el blog, y construir una imagen digital medio decente, es una meta importante, pero lo primero es el trabajo, o la posibilidad de obtener uno. Y no me puedo permitir aflojar el ritmo, o empobrecer la eficiencia con menos horas de sueño o ejercicio, ya recortadas, porque estos procesos tienen mucha afluencia y competir es una necesidad, especialmente cuando hay candidatos que se pueden dedicar a prepararse a tiempo completo.

En paralelo, estoy intentando construir dos nuevas relaciones de amistad con personas que han vivido gran parte de su vida en Inglaterra y que suponen un salto para mi nivel de Inglés. Aunque puedo mantener conversaciones fluidas, noto que la ausencia de una práctica consistente me hace estar menos ágil cuando surge la oportunidad de hablar con alguien. No busco un profesor, aunque estoy seguro de que hay margen para aprender, sino alguien con quien irme de cañas y hablar en un ambiente distendido para volver a coger ritmo y depurar mi acento (a juzgar por experiencias recientes, demasiado irlandés). Si alguien puede/quiere echarme una mano en esto, ya sabéis mi correo (mmonzonmoreno@hotmail.es).

Por tanto, y aunque no me siento del todo cómodo con la decisión, debo priorizar y el blog quedará relegado a un segundo plano hasta que haga los exámenes. El 27 de junio volveré a escribir, espero veros de vuelta.




viernes, 9 de junio de 2017

Horizonte

"Cuando lo hayas encontrado, anótalo" Charles Dickens

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 45 segs)

No es que me atraiga especialmente el tema de los aviones militares, asunto que protagonizó el post del martes pasado. Es más, puede que haya algún error de bulto porque mis conocimientos están ahí, pero son limitados, y sin tiempo para ampliarlos. Va la disculpa a los que saben del tema a fondo.

La idea real, y he recibido algunos emails preguntando, era otra. Por un lado, evidenciar las no siempre bien planificadas estrategias a largo plazo. Construir un porta-aviones que requiere de aviones de despegue vertical, de los que España no tiene ningún programa propio, ni participa en ellos, es una temeridad estratégica. Me consta que para tomar ciertas decisiones tenemos que ajustar los presupuestos (y hablo en general), si la opción ideal cuesta 90, pero sólo tenemos 70, y no podemos conseguir ni un céntimo más... lo más común es pensar en corto plazo y que sean los que vengan después los que asuman las limitaciones. 

Por otro lado quería hablar de la capacidad de negociación, que desemboca en el mismo punto. No es lo mismo comprar 12 aviones, que comprar 60. Y no se busca la rebaja de precio, si no controlar el mantenimiento (que en la vida útil de un avión puede duplicar el coste inicial de este) y los detalles de desarrollo que permitan estudiar la tecnología, añadir conocimientos formando técnicos específicos o generar industria propia que pueda afrontar ese mantenimiento. Al igual que en el párrafo anterior, lo deseable es pensar a largo plazo, aunque la tendencia es quedarse en el corto y pagar menos de inicio y que sean los de después los que se enfrenten a las limitaciones.

En algún proyecto que he realizado contemplaba opciones previsibles a largo plazo, y ni otros compañeros, ni el cliente, han aceptado el sobrecoste. Pensar en 10 o 15 años es difícil cuando el desembolso se hace hoy. Obviamente el cliente manda y sin el apoyo unánime de los compañeros, no se suele discutir con quien paga, pero a veces cuesta no echar la vista al horizonte.

(Nota posterior: A veces el horizonte emociona y asusta a partes iguales.)

martes, 6 de junio de 2017

F-35

"Quien desea luchar, debe primero saber el costo" Sun Tzu

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 40 segs)

España se plantea comprar 60 unidades de F-35, el avión de combate de EEUU. Aunque las necesidades más prioritarias serían sólo 12 para la armada dado que la configuración F-35B tiene capacidad de despegue vertical, como los actuales Harriers a los que habrá que jubilar pronto, que navegan sobre el "Juan Carlos I".

Tras dar de baja el portaaviones Principe de Asturias en 2013, sólo se dispone de este modelo de "portaaviones", que realmente es más un buque de guerra anfibio con una pista de aterrizaje pensada para helicópteros y que no permite el despliegue de aviones de combate convencionales. Por eso se habla de necesidad de adquirir el F-35B, cualquier otro modelo de avión de combate dejaría sin portaaviones operativo a la armada española.

Si la necesidad es de 12 unidades, ¿por qué comprar 60? Su competidor comercial directo es el Eurofighter, programa en el que España tiene intereses particulares y del que forma parte. Aunque nos interesa para conseguir paquetes de trabajo y a nivel económico es más rentable (ya hemos invertido bastante, aunque parezca un caso de sunk cost fallacy), algunos analistas dicen que es poco recomendable basar el ejercito de aire en un sólo modelo. Y si se compran 60 unidades la capacidad negociadora es mayor que si se compran sólo 12, buscando más que una rebaja en el precio de compra, una mayor capacidad de control sobre el funcionamiento del propio avión y su mantenimiento.

Además, en el apartado operativo, cada modelo tiene sus propias ventajas, incluso contando con que el Eurofighter es de cuarta generación y el F-35 de quinta. Varios países ya compaginan ambos modelos, o planean hacerlo, dando más fuerza a la idea de los analistas de lo idóneo de diversificar.

viernes, 2 de junio de 2017

Eje

"El futuro, al igual que la estabilidad, no es algo que se pueda dar, se tiene que construir" Thomas Jefferson

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 30 segs) 

Que me gusta el transporte ferroviario es sabido para cualquiera que se pase por aquí de vez en cuando. De hecho hace unos meses intenté entrar en ADIF en una oferta de empleo público, con la idea de ir moviéndome dentro y acabar gestionando transporte ferroviario. No quedé mal en el proceso, pero no lo suficientemente bien como para entrar en el cupo de los que hicieron el curso para ingresar.

Sin embargo, creo que es muy difícil tener beneficios con este tipo de transporte. Sí, mueve mucha mercancía de golpe, pero entre centros de distribución, y luego sigue haciendo falta camiones que lo distribuyan localmente (costes que hay que sumar a la factura final de transporte). Y sólo hablando de beneficios anuales. Si tenemos que tener en cuenta el amortizar la obra, que es mucho dinero, y más en regiones montañosas, la opción por tren es difícilmente defendible desde el punto de vista exclusivamente económico.

Una de sus grandes ventajas es la capacidad de crear ejes comerciales, articula y dinamiza regiones enteras precisamente por su capacidad de mover personas y mercancías por la misma infraestructura, sin retenciones y sin apenas incidencias (la seguridad casi absoluta es muy cara). No será del todo rentable directamente, pero los efectos colaterales son más tangibles. Si España puede optar a conectar dos corredores a la banana azul, no debería dejar pasar la oportunidad.