"Quien desea luchar, debe primero saber el costo" Sun Tzu
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España se plantea comprar 60 unidades de F-35, el avión de combate de EEUU. Aunque las necesidades más prioritarias serían sólo 12 para la armada dado que la configuración F-35B tiene capacidad de despegue vertical, como los actuales Harriers a los que habrá que jubilar pronto, que navegan sobre el "Juan Carlos I".
Tras dar de baja el portaaviones Principe de Asturias en 2013, sólo se dispone de este modelo de "portaaviones", que realmente es más un buque de guerra anfibio con una pista de aterrizaje pensada para helicópteros y que no permite el despliegue de aviones de combate convencionales. Por eso se habla de necesidad de adquirir el F-35B, cualquier otro modelo de avión de combate dejaría sin portaaviones operativo a la armada española.
Si la necesidad es de 12 unidades, ¿por qué comprar 60? Su competidor comercial directo es el Eurofighter, programa en el que España tiene intereses particulares y del que forma parte. Aunque nos interesa para conseguir paquetes de trabajo y a nivel económico es más rentable (ya hemos invertido bastante, aunque parezca un caso de sunk cost fallacy), algunos analistas dicen que es poco recomendable basar el ejercito de aire en un sólo modelo. Y si se compran 60 unidades la capacidad negociadora es mayor que si se compran sólo 12, buscando más que una rebaja en el precio de compra, una mayor capacidad de control sobre el funcionamiento del propio avión y su mantenimiento.
Además, en el apartado operativo, cada modelo tiene sus propias ventajas, incluso contando con que el Eurofighter es de cuarta generación y el F-35 de quinta. Varios países ya compaginan ambos modelos, o planean hacerlo, dando más fuerza a la idea de los analistas de lo idóneo de diversificar.
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