"Cuando lo hayas encontrado, anótalo" Charles Dickens
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 45 segs)
La idea real, y he recibido algunos emails preguntando, era otra. Por un lado, evidenciar las no siempre bien planificadas estrategias a largo plazo. Construir un porta-aviones que requiere de aviones de despegue vertical, de los que España no tiene ningún programa propio, ni participa en ellos, es una temeridad estratégica. Me consta que para tomar ciertas decisiones tenemos que ajustar los presupuestos (y hablo en general), si la opción ideal cuesta 90, pero sólo tenemos 70, y no podemos conseguir ni un céntimo más... lo más común es pensar en corto plazo y que sean los que vengan después los que asuman las limitaciones.
Por otro lado quería hablar de la capacidad de negociación, que desemboca en el mismo punto. No es lo mismo comprar 12 aviones, que comprar 60. Y no se busca la rebaja de precio, si no controlar el mantenimiento (que en la vida útil de un avión puede duplicar el coste inicial de este) y los detalles de desarrollo que permitan estudiar la tecnología, añadir conocimientos formando técnicos específicos o generar industria propia que pueda afrontar ese mantenimiento. Al igual que en el párrafo anterior, lo deseable es pensar a largo plazo, aunque la tendencia es quedarse en el corto y pagar menos de inicio y que sean los de después los que se enfrenten a las limitaciones.
En algún proyecto que he realizado contemplaba opciones previsibles a largo plazo, y ni otros compañeros, ni el cliente, han aceptado el sobrecoste. Pensar en 10 o 15 años es difícil cuando el desembolso se hace hoy. Obviamente el cliente manda y sin el apoyo unánime de los compañeros, no se suele discutir con quien paga, pero a veces cuesta no echar la vista al horizonte.
(Nota posterior: A veces el horizonte emociona y asusta a partes iguales.)
(Nota posterior: A veces el horizonte emociona y asusta a partes iguales.)
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