viernes, 2 de junio de 2017

Eje

"El futuro, al igual que la estabilidad, no es algo que se pueda dar, se tiene que construir" Thomas Jefferson

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 30 segs) 

Que me gusta el transporte ferroviario es sabido para cualquiera que se pase por aquí de vez en cuando. De hecho hace unos meses intenté entrar en ADIF en una oferta de empleo público, con la idea de ir moviéndome dentro y acabar gestionando transporte ferroviario. No quedé mal en el proceso, pero no lo suficientemente bien como para entrar en el cupo de los que hicieron el curso para ingresar.

Sin embargo, creo que es muy difícil tener beneficios con este tipo de transporte. Sí, mueve mucha mercancía de golpe, pero entre centros de distribución, y luego sigue haciendo falta camiones que lo distribuyan localmente (costes que hay que sumar a la factura final de transporte). Y sólo hablando de beneficios anuales. Si tenemos que tener en cuenta el amortizar la obra, que es mucho dinero, y más en regiones montañosas, la opción por tren es difícilmente defendible desde el punto de vista exclusivamente económico.

Una de sus grandes ventajas es la capacidad de crear ejes comerciales, articula y dinamiza regiones enteras precisamente por su capacidad de mover personas y mercancías por la misma infraestructura, sin retenciones y sin apenas incidencias (la seguridad casi absoluta es muy cara). No será del todo rentable directamente, pero los efectos colaterales son más tangibles. Si España puede optar a conectar dos corredores a la banana azul, no debería dejar pasar la oportunidad.

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