"La locura nunca tuvo maestro." Enrique Bunbury
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
Las ideas de negocio es otro tema que vuelvo a tratar de vez en cuando, ya comentaba el martes un negocio que ha salido bastante bien: una película que ha recaudado casi 10 veces el coste de hacerla en apenas una semana.
El sábado, siguiendo un fin de semana de frikismo para rememorar viejos tiempos, acudimos al lugar de trabajo de un amigo, una tienda con todo tipo de juegos de mesa, miniaturas, pinturas, escenografía, etc. Tienen un local de varias plantas en Madrid, en Cuatro Caminos, cerca de Moncloa y han habilitado, muy inteligentemente, un bar donde sirven refrescos y algo de comida básica. Quitan espacio de tienda, menos metros donde exponer producto, pero ganan espacio donde uno puede jugar, y gastarse algo de dinero extra en las consumiciones, puede que a un ritmo de consumo menor que en un bar normal, pero sin horas puntas. Es el tipo de decisión que uno debe tomar asumiendo riesgos, y en este caso también les ha ido bien, o de momento eso parece porque estaba todo lleno de gente charlando o jugando con algún producto recién comprado en la tienda, y contagiando a otros para que lo comprasen a su vez.
A lo largo del MBA, desde diferentes puntos de vista, o departamentos, dentro de un posible negocio, se planteó la necesidad de que tu producto pueda ofrecer algo que le diferencia de la competencia. Ya no es sólo tema de marketing, también de dirección financiera o de producción. Hay todo tipo de ventajas competitivas, desde vender muy por encima del coste y asociarlo a un producto de lujo (para vender status) hasta ofrecer una duración mayor de la batería por una mejor gestión de la electrónica de potencia.
Generalmente, el mayor rasgo de competencia a nivel mundial es el factor precio. Si tu producto es un calco exacto de uno que vende el vecino, pero puedes sacarlo a la venta un 10% más barato, seguramente el que tenga éxito serás tú. Y si en lugar de un 10% puedes recortar el precio un 50%, muy mal debes cuidar otros aspectos para que no acabes por dominar en tu segmento de mercado.
Esta sencilla ley natural del comercio es la que provoca las deslocalizaciones masivas de factorías a países asiáticos. Y que ellos mismos ya están sufriendo por traslados de factorías de países asiáticos a otros vecinos con un coste de mano de obra aún más barato. Siempre que una factoría se traslada provoca paro y devaluación de las condiciones laborales y económicas en la zona que deja (y aumenta progresivamente en las zonas en las que se instala), que acaba por afectar a otros sectores y empeora la economía progresivamente.
Esto no es culpa de alguien ajeno. Es cosa del propio mercado, que somos todos. No podemos pretender comprar camisetas a 10 euros y que las produzca un vecino con un sueldo digno. De esos 10 euros hay que obtener para pagar al que las fabrica, pero también el sueldo del vendedor, el local y sus costes asociados, la distribución, las cotizaciones sociales, etc. En Europa no podemos competir en precios, así que tenemos que competir en originalidad, y buscar ideas de negocio que supongan un valor añadido al trabajo que podrían hacer en otro lugar con peores condiciones...
Aún así, y esto me parece bastante original y loable, empiezan a surgir campañas de productos cuyo rasgo diferencial es el “hecho en España”. Un poco más caros, sí, pero que empieza a ganar consumidores.
Este blog forma parte del nuevo proyecto personal de búsqueda laboral: www.mariomonzon.es
viernes, 26 de febrero de 2016
martes, 23 de febrero de 2016
Deadpool
"Manteneos hambrientos, conservad el atrevimiento". Steve Jobs
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 25 segs)
Se puede decir que una película que ha costado 58 millones de dolares es una inversión exitosa cuando recauda en una semana casi 500 millones. Un 760% de beneficio es una cifra que pocos negocios ofrecen.
A diferencia de otras producciones de Marvel, con superheroes como protagonistas, esta no es para todos los públicos. De hecho, está catalogada con el rango más restrictivo posible en la mayor parte de los países que no han vetado su emisión. Y eso, en una franquicia orientada a todos los públicos, puede suponer que pierdas gran parte de tus "clientes".
Que su estreno en EEUU coincidiese con el día de los enamorados, con un cartel especialmente romántico en el resto de salas, también es una apuesta arriesgada. Tanto que en la propia película rompen la cuarta pared (el protagonista habla al público) y bromea sobre ello, aunque me temo que en la traducción a español se haya perdido el comentario, después de todo, no la estrenaron el mismo día y perdía la referencia.
Y, por último, Deadpool, secundario del universo Marvel, es eso, un personaje secundario, sin el tirón propio de Lobezno o Capitán América. Tener un nombre importante detrás, Marvel en este caso, siempre te asegura al menos una porción de espectadores, pero volvemos al tema de que sólo es para adultos y eso limita las opciones.
Si todo son puntos negativos, ¿cuál es la clave de su éxito? Es una película desenfadada, con un humor muy negro y bestia, dirigida a un público adulto que quiere ser tratado como tal. Se han atrevido a hacer una película diferente dentro de una saga que está perdiendo frescura película a película. Se han arriesgado confiando en su producto, y esta vez es de las que ha salido bien. No siempre sucede así (y el alto porcentaje de fracasos en emprendimientos de todo tipo es buena prueba de ello), pero cuando funciona, lo hace a lo grande.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 25 segs)
Se puede decir que una película que ha costado 58 millones de dolares es una inversión exitosa cuando recauda en una semana casi 500 millones. Un 760% de beneficio es una cifra que pocos negocios ofrecen.
A diferencia de otras producciones de Marvel, con superheroes como protagonistas, esta no es para todos los públicos. De hecho, está catalogada con el rango más restrictivo posible en la mayor parte de los países que no han vetado su emisión. Y eso, en una franquicia orientada a todos los públicos, puede suponer que pierdas gran parte de tus "clientes".
Que su estreno en EEUU coincidiese con el día de los enamorados, con un cartel especialmente romántico en el resto de salas, también es una apuesta arriesgada. Tanto que en la propia película rompen la cuarta pared (el protagonista habla al público) y bromea sobre ello, aunque me temo que en la traducción a español se haya perdido el comentario, después de todo, no la estrenaron el mismo día y perdía la referencia.
Y, por último, Deadpool, secundario del universo Marvel, es eso, un personaje secundario, sin el tirón propio de Lobezno o Capitán América. Tener un nombre importante detrás, Marvel en este caso, siempre te asegura al menos una porción de espectadores, pero volvemos al tema de que sólo es para adultos y eso limita las opciones.
Si todo son puntos negativos, ¿cuál es la clave de su éxito? Es una película desenfadada, con un humor muy negro y bestia, dirigida a un público adulto que quiere ser tratado como tal. Se han atrevido a hacer una película diferente dentro de una saga que está perdiendo frescura película a película. Se han arriesgado confiando en su producto, y esta vez es de las que ha salido bien. No siempre sucede así (y el alto porcentaje de fracasos en emprendimientos de todo tipo es buena prueba de ello), pero cuando funciona, lo hace a lo grande.
viernes, 19 de febrero de 2016
Impresoras e Innovación
"La gente desea aprender a nadar y al mismo tiempo mantener un pie en tierra." Marcel Proust
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Realmente mis conocimientos del tema de la impresión en 3D son bastante genéricos, poco más que lo visto en las noticias que periódicamente echan en televisión. Por mi entorno y estudios estoy más acostumbrado al mecanizado más tradicional. En todo caso, sentía curiosidad, hace un tiempo estuve tentado de sumergirme en el mundillo y comprarme una impresora por piezas para montarla en casa, pero la falta de espacio y tiempo hizo que desistiera antes de empezar siquiera a chapotear.
Cuando un amigo me propuso la semana pasada ir a una charla sobre el tema no pude resistirme. Y mi sorpresa fue que la charla no era un coloquio en un teatro o en una sala de ponencias, era un local en Getafe de gente que está innovando con impresoras y materiales, y un espacio reducido con capacidad para 8 asistentes. Una experiencia muy cercana, cara a cara.
Estuvimos viendo materiales, preguntando dudas y toqueteando pruebas, elementos impresos, para comprobar de primera mano los resultados. Hacen trabajos o dan cursos para empresas grandes, pequeñas o particulares, y es evidente, por los proyectos en los que están implicados, que disfrutan con ello.
Al salir iba dándole vueltas a hacerme con una, se me ocurrían media docena de proyectos, aunque lamentablemente ninguno tan lucrativo como para decantarme claramente. Al margen de eso, creo que no sería mala idea hacer algún curso de diseño para software específico, no se aleja mucho de lo que es Catia y seguro que puedo asimilarlo con facilidad. Y sin duda parece que es un conocimiento que en breve va a abrir puertas.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Realmente mis conocimientos del tema de la impresión en 3D son bastante genéricos, poco más que lo visto en las noticias que periódicamente echan en televisión. Por mi entorno y estudios estoy más acostumbrado al mecanizado más tradicional. En todo caso, sentía curiosidad, hace un tiempo estuve tentado de sumergirme en el mundillo y comprarme una impresora por piezas para montarla en casa, pero la falta de espacio y tiempo hizo que desistiera antes de empezar siquiera a chapotear.
Cuando un amigo me propuso la semana pasada ir a una charla sobre el tema no pude resistirme. Y mi sorpresa fue que la charla no era un coloquio en un teatro o en una sala de ponencias, era un local en Getafe de gente que está innovando con impresoras y materiales, y un espacio reducido con capacidad para 8 asistentes. Una experiencia muy cercana, cara a cara.
Estuvimos viendo materiales, preguntando dudas y toqueteando pruebas, elementos impresos, para comprobar de primera mano los resultados. Hacen trabajos o dan cursos para empresas grandes, pequeñas o particulares, y es evidente, por los proyectos en los que están implicados, que disfrutan con ello.
Al salir iba dándole vueltas a hacerme con una, se me ocurrían media docena de proyectos, aunque lamentablemente ninguno tan lucrativo como para decantarme claramente. Al margen de eso, creo que no sería mala idea hacer algún curso de diseño para software específico, no se aleja mucho de lo que es Catia y seguro que puedo asimilarlo con facilidad. Y sin duda parece que es un conocimiento que en breve va a abrir puertas.
martes, 16 de febrero de 2016
Impresión 3D
“El progreso de los hombres es siempre aspiración a la
universalidad”. Gregorio Marañón.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 in y 25 segs)
Aunque pocas empresas confían en la impresión 3D, al menos de momento, lo cierto es que el potencial es enorme y los materiales muy diversos, con un repertorio que aumenta por cientos año a año. Ya no sólo es un juguete caro que permite imprimirte una vajilla de plástico (como nos demostraban hace uno años), ahora incluso tiene materiales avionables que imprimen piezas con carga estructural. Es decir, se hacen piezas esenciales en aviones con las numerosas certificaciones que hace falta para eso.
Reduce el coste del mecanizado tradicional, se reduce la cantidad de material necesario y aumenta la precisión de ciertos acabados. Con un diseño inteligente disminuye ostensiblemente la necesidad de postprocesado, obteniendo piezas con un acabado muy cercano a la necesidad real. El principal problema: el tamaño de las piezas es limitado. Cuanto más grande sea el volumen a imprimir, más inestable será la propia impresora y más necesidad de calibrados y recalibrados. Ya existen impresoras industriales de gran tamaño, incluso existe una impresora que imprime casas con cemento, pero la necesidad de precisión en estos casos no llega a ser tan acuciante y las tolerancias son suficientemente amplias.
Pero, lejos del mundo más industrial al que estoy acostumbrado, las impresoras 3D hoy han traído una noticia sorprendente: se ha impreso un órgano humano. En 2014 lo tildaban de futuro prometedor y hoy es realidad. El hito, más concretamente, es haber impreso una oreja humana y que esta generase vascularización una vez trasplantada a un roedor. Más allá de una perturbadora imagen, supone que la supervivencia de los órganos impresos es una realidad pues se integrarían en el cuerpo del paciente.
viernes, 12 de febrero de 2016
Maquinaria pesada
"Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito." Thomas Alva Edison
(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 10 segs)
Hace un par de años, en el Camino de Santiago, coincidí con un estadounidense de mi edad. Era un tipo franco, directo, de carcajada fácil y que no hablaba nada de español... otro miembro del grupo, y yo mismo, eramos los únicos que podíamos comunicarnos con él por la barrera idiomática.
Íbamos los dos con heridas por culpa de las botas, así que preferíamos mantener el ritmo constante y no parar a descansar, porque cada nueva puesta marcha era un poco molesto. Ya por las mañanas era un suplicio arrancar en frío. Así que compartimos muchos momentos de charla mientras abríamos la marcha del grupo. Al hacer el “Primitivo” la afluencia de peregrinos era más bien baja y las infraestructuras escasas, por tanto coincidíamos todos en el mismo albergue al inicio y final de cada etapa.
Me comentaba que su hermano era constructor y él contratista. Trabajaban la mayor parte del tiempo juntos, porque su hermano era el dueño de la maquinaria más pesada para hacer edificios de varias plantas, pero necesitaban cuadrillas externas para el trabajo más fino, que era lo que él gestionaba.
Hace unos días me escribió, su hermano había tenido que vender la mitad de los activos porque otra empresa, de las grandes, había abierto una delegación y le estaba haciendo una competencia feroz. Y me comentaba que estaban decididos a dar el paso a la búsqueda de oro, bromeando con dejarse barba larga, coger un sombrero de ala, un chaleco y a dar saltitos en círculos al más puro estilo dibujo animado (por alguna extraña razón, entendí la referencia). Me mandaba unas cuantas fotos de maquinaria que debían comprar, alguna del tamaño de un vagón de tren, y me hacía un par de preguntas sobre el cuadro de potencia de las mismas, conocimientos que quedaban fuera de mi alcance pero que ya solventé con varias horas de búsqueda en libros y manuales. Una pena no poder hacer un viaje al otro lado del Atlántico para verlas en persona.
Más que el hecho peculiar de intentar buscar oro, me sorprende la forma de afrontar las cosas, que ya no se si va en la genética de la nacionalidad, en la cultura, o sencillamente que este tipo y su hermano son peculiares. En este par de años en los que no he tenido una ocupación definida, he mirado franquicias con mi hermano (un paralelismo que viene limitado, bastante, por la cantidad de inversión que estamos dispuestos a asumir), he hecho cursos, revisado y corregido proyectos por mi cuenta y preparado una interinidad para dar clases de Formación Profesional. Todo muy conservador, paso a paso, siempre con planes b, aún con grandes franjas de tiempo en las que no buscaba trabajo activamente por tener otros proyectos en marcha, pero sin cerrar puertas y siempre echando vistazos a portales de empleo, o enviando el CV a los contactos que me lo pedían.
Estos hermanos simplemente van a vender todo lo que les queda de la anterior empresa y un rancho familiar, a liquidar lo que han conseguido en una década de trabajo, y van a empezar de cero a miles de kilómetros de su familia. Supongo que tendrán miedo, pero lo asumen con naturalidad. Desde luego la maquinaria realmente pesada, el músculo del proyecto, son ellos.
(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 10 segs)
Hace un par de años, en el Camino de Santiago, coincidí con un estadounidense de mi edad. Era un tipo franco, directo, de carcajada fácil y que no hablaba nada de español... otro miembro del grupo, y yo mismo, eramos los únicos que podíamos comunicarnos con él por la barrera idiomática.
Íbamos los dos con heridas por culpa de las botas, así que preferíamos mantener el ritmo constante y no parar a descansar, porque cada nueva puesta marcha era un poco molesto. Ya por las mañanas era un suplicio arrancar en frío. Así que compartimos muchos momentos de charla mientras abríamos la marcha del grupo. Al hacer el “Primitivo” la afluencia de peregrinos era más bien baja y las infraestructuras escasas, por tanto coincidíamos todos en el mismo albergue al inicio y final de cada etapa.
Me comentaba que su hermano era constructor y él contratista. Trabajaban la mayor parte del tiempo juntos, porque su hermano era el dueño de la maquinaria más pesada para hacer edificios de varias plantas, pero necesitaban cuadrillas externas para el trabajo más fino, que era lo que él gestionaba.
Hace unos días me escribió, su hermano había tenido que vender la mitad de los activos porque otra empresa, de las grandes, había abierto una delegación y le estaba haciendo una competencia feroz. Y me comentaba que estaban decididos a dar el paso a la búsqueda de oro, bromeando con dejarse barba larga, coger un sombrero de ala, un chaleco y a dar saltitos en círculos al más puro estilo dibujo animado (por alguna extraña razón, entendí la referencia). Me mandaba unas cuantas fotos de maquinaria que debían comprar, alguna del tamaño de un vagón de tren, y me hacía un par de preguntas sobre el cuadro de potencia de las mismas, conocimientos que quedaban fuera de mi alcance pero que ya solventé con varias horas de búsqueda en libros y manuales. Una pena no poder hacer un viaje al otro lado del Atlántico para verlas en persona.
Más que el hecho peculiar de intentar buscar oro, me sorprende la forma de afrontar las cosas, que ya no se si va en la genética de la nacionalidad, en la cultura, o sencillamente que este tipo y su hermano son peculiares. En este par de años en los que no he tenido una ocupación definida, he mirado franquicias con mi hermano (un paralelismo que viene limitado, bastante, por la cantidad de inversión que estamos dispuestos a asumir), he hecho cursos, revisado y corregido proyectos por mi cuenta y preparado una interinidad para dar clases de Formación Profesional. Todo muy conservador, paso a paso, siempre con planes b, aún con grandes franjas de tiempo en las que no buscaba trabajo activamente por tener otros proyectos en marcha, pero sin cerrar puertas y siempre echando vistazos a portales de empleo, o enviando el CV a los contactos que me lo pedían.
Estos hermanos simplemente van a vender todo lo que les queda de la anterior empresa y un rancho familiar, a liquidar lo que han conseguido en una década de trabajo, y van a empezar de cero a miles de kilómetros de su familia. Supongo que tendrán miedo, pero lo asumen con naturalidad. Desde luego la maquinaria realmente pesada, el músculo del proyecto, son ellos.
martes, 9 de febrero de 2016
Fiebre del oro
"¡Ojalá fuese posible erradicar de nuestra vida para siempre esta maldita hambre de oro!" Plinio el Viejo.
(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins)
La atracción por el oro era algo tangible en la edad antigua, por su resistencia a la sal y al vinagre, su brillo, su maleabilidad que permitía moldear adornos y joyas, o por su resistencia al desgaste. Una de las razones de la expansión romana fue la búsqueda de minas, y son famosas sus infraestructuras para explotarlas. Plinio, quien abre el post con una sorprendente frase, pedía volver al trueque de “cosas por cosas” en su Naturalis Historia dado que consideraba un tanto enfermiza esa obsesión áurea.
Los exploradores españoles tuvieron también su conato de fiebre del oro en una recién descubierta Sudamérica, enviado grandes expediciones a la muerte sólo por seguir rumores de ciudades enteras engalanadas con este preciado metal.
Pero sin duda la que más eco ha tenido, gracias quizás a su faceta más televisiva, es la que miles de pequeños mineros llevaron a cabo en 1850 en EEUU. El detonante fue la creciente facilidad para las comunicaciones en un país con grandes extensiones de terreno sin explorar y cierto descontento social. De entre todas las materias primas, el oro destacaba por ser el material tangible en el que se basaba el sistema monetario internacional.
Actualmente el oro, más allá de ciertas aplicaciones industriales, sigue siendo el bien tangible en el que refugiarse, especialmente desde el abandono del patrón oro. Su precio tocaba techo en verano de 2015, cuando Grecia plantaba cara a Europa con las condiciones de financiación, y los rumores del fracaso del Euro se extendían en los mercados. Una vez solventado el problema político, y con una Europa fortalecida, el precio del oro empezó a caer. Ahora, de nuevo, con la desaceleración de China y con varios indicadores señalando una nueva crisis mundial, el oro ha vuelto a ser apetecible y su valor ha vuelto a subir considerablemente (en Diciembre de 2015 se valoraba en 34.000 $/kg, hoy está valorado en 38.400 $/kg).
Se habla de una nueva fiebre del oro, su alto precio y la crisis generalizada ha llevado a pequeños empresarios cuyos negocios han echado el cierre a invertir en terrenos y en maquinaria para buscar pepitas de oro en superficie procesando millones de metros cúbicos de tierras y lodos, arrasando de paso grandes extensiones de selva virgen y dejando eriales en su camino. En teoría, la mayor parte de ellos firman un contrato con una clausula de reforestación, pero un alto porcentaje fracasa en su intento, encuentran poca cantidad de oro respecto a la inversión inicial y a menudo quiebran dejando la concesión a medio explotar.
Pero, y aquí está lo interesante, la verdadera fiebre del oro al más puro estilo del Lejano Oeste empezó hace un mes con la firma, por parte de EEUU, de una nueva ley que establece que todo aquel que llegue a un asteroide y sea capaz de explotar sus recursos, será el dueño del contenido de dicho asteroide y tendrá plena potestad para vender los elementos resultantes. No se espera que sea algo inmediato, pero grandes empresas privadas empiezan a desarrollar programas de minería espacial y que el gobierno de EEUU establezca unas reglas significa que esto va en serio. Se avecinan apasionantes retos para la ingeniería.
(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins)
La atracción por el oro era algo tangible en la edad antigua, por su resistencia a la sal y al vinagre, su brillo, su maleabilidad que permitía moldear adornos y joyas, o por su resistencia al desgaste. Una de las razones de la expansión romana fue la búsqueda de minas, y son famosas sus infraestructuras para explotarlas. Plinio, quien abre el post con una sorprendente frase, pedía volver al trueque de “cosas por cosas” en su Naturalis Historia dado que consideraba un tanto enfermiza esa obsesión áurea.
Los exploradores españoles tuvieron también su conato de fiebre del oro en una recién descubierta Sudamérica, enviado grandes expediciones a la muerte sólo por seguir rumores de ciudades enteras engalanadas con este preciado metal.
Pero sin duda la que más eco ha tenido, gracias quizás a su faceta más televisiva, es la que miles de pequeños mineros llevaron a cabo en 1850 en EEUU. El detonante fue la creciente facilidad para las comunicaciones en un país con grandes extensiones de terreno sin explorar y cierto descontento social. De entre todas las materias primas, el oro destacaba por ser el material tangible en el que se basaba el sistema monetario internacional.
Actualmente el oro, más allá de ciertas aplicaciones industriales, sigue siendo el bien tangible en el que refugiarse, especialmente desde el abandono del patrón oro. Su precio tocaba techo en verano de 2015, cuando Grecia plantaba cara a Europa con las condiciones de financiación, y los rumores del fracaso del Euro se extendían en los mercados. Una vez solventado el problema político, y con una Europa fortalecida, el precio del oro empezó a caer. Ahora, de nuevo, con la desaceleración de China y con varios indicadores señalando una nueva crisis mundial, el oro ha vuelto a ser apetecible y su valor ha vuelto a subir considerablemente (en Diciembre de 2015 se valoraba en 34.000 $/kg, hoy está valorado en 38.400 $/kg).
Se habla de una nueva fiebre del oro, su alto precio y la crisis generalizada ha llevado a pequeños empresarios cuyos negocios han echado el cierre a invertir en terrenos y en maquinaria para buscar pepitas de oro en superficie procesando millones de metros cúbicos de tierras y lodos, arrasando de paso grandes extensiones de selva virgen y dejando eriales en su camino. En teoría, la mayor parte de ellos firman un contrato con una clausula de reforestación, pero un alto porcentaje fracasa en su intento, encuentran poca cantidad de oro respecto a la inversión inicial y a menudo quiebran dejando la concesión a medio explotar.
Pero, y aquí está lo interesante, la verdadera fiebre del oro al más puro estilo del Lejano Oeste empezó hace un mes con la firma, por parte de EEUU, de una nueva ley que establece que todo aquel que llegue a un asteroide y sea capaz de explotar sus recursos, será el dueño del contenido de dicho asteroide y tendrá plena potestad para vender los elementos resultantes. No se espera que sea algo inmediato, pero grandes empresas privadas empiezan a desarrollar programas de minería espacial y que el gobierno de EEUU establezca unas reglas significa que esto va en serio. Se avecinan apasionantes retos para la ingeniería.
viernes, 5 de febrero de 2016
Gestión de equipos
"La experiencia es el mejor de los maestros, sólo que la matrícula es muy pesada." Thomas Carlyle
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
El lunes recibí un email de un gerente de una PYME que contrataba él mismo a sus empleados. Llegó a mi web, y de ahí a mi blog, gracias a un amigo en común. En su email cuestionaba que mi blog mezclase cosas más ingenieriles con cosas más relativas al departamento de recursos humanos, que según su opinión me restaba credibilidad como ingeniero.
Actualmente el mercado demanda profesionales "todo terreno", como ingeniero eléctrico es poco probable (aunque no imposible) que acabe diseñando tendidos eléctricos o maquinaria en exclusiva, metido en un despacho, sin tener que atender otros asuntos. Una de las partes esenciales del ingeniero integral es gestionar los recursos a su disposición, quizás incluso alejado del diseño industrial o del montaje directo, volcándose en temas más administrativos. Es un poco frustrante para el que se ha formado pensando sólo en ingeniería, pero tiende a ser así.
Haciendo mi Proyecto Final de Carrera tuve una series de entrevistas personales con técnicos de montaje o fabricación en algunas plantas de Madrid. Buscaba comprobar las paradas, y los costes asociados, por fallos eléctricos de corta duración. En particular me interesaban los Huecos de Tensión. Al margen de las notas que tomé sobre el tema en las charlas me di cuenta de que, en general, la sensación que tiene todo el mundo es de contar poco en su empresa, especialmente tras años en crisis.
Es interesante ver el estudio de Teoría bifactorial de Herzberg, en los años 60. Se realizaron varias entrevistas a distintas personas sobre aquellas cosas que les hacían sentir satisfechas o insatisfechas en sus puestos de trabajo. Curiosamente el sueldo no estaba en primer lugar, sin embargo el trabajo bien hecho, el reconocimiento o la responsabilidad eran comunes en las prioridades. No digo que sea la verdad absoluta, porque depende de otros factores como rasgos generacionales o culturales, pero es bastante revelador. Muchos conocidos me han confesado que aceptarían cobrar menos a cambio de menos horas de trabajo, lo que nos lleva a que aumentar los sueldos más allá de cierto límite de poder económico no siempre puede retener a trabajadores muy cualificados, experimentados o en los que hayamos invertido una importante cantidad de recursos en formación.
En el sistema Toyoda que comentaba el otro día se daba a los trabajadores de la linea de producción la potestad de parar toda la linea si detectaban anomalías. Esto cumple dos objetivos, por un lado aumenta el nivel de calidad del producto final y por otro transfieres responsabilidad a todos los trabajadores que acabarán por sentirse más implicados, uno de los caballos de batalla de la industria japonesa.
Cuando he tenido la oportunidad de gestionar personal a mi cargo, he podido observar la diferencia entre un equipo motivado y uno sin motivar, y sin duda me quedo con el nivel y la calidad de trabajo del equipo motivado. Aunque eso parezca no tener mucho de ingeniería.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
El lunes recibí un email de un gerente de una PYME que contrataba él mismo a sus empleados. Llegó a mi web, y de ahí a mi blog, gracias a un amigo en común. En su email cuestionaba que mi blog mezclase cosas más ingenieriles con cosas más relativas al departamento de recursos humanos, que según su opinión me restaba credibilidad como ingeniero.
Actualmente el mercado demanda profesionales "todo terreno", como ingeniero eléctrico es poco probable (aunque no imposible) que acabe diseñando tendidos eléctricos o maquinaria en exclusiva, metido en un despacho, sin tener que atender otros asuntos. Una de las partes esenciales del ingeniero integral es gestionar los recursos a su disposición, quizás incluso alejado del diseño industrial o del montaje directo, volcándose en temas más administrativos. Es un poco frustrante para el que se ha formado pensando sólo en ingeniería, pero tiende a ser así.
Haciendo mi Proyecto Final de Carrera tuve una series de entrevistas personales con técnicos de montaje o fabricación en algunas plantas de Madrid. Buscaba comprobar las paradas, y los costes asociados, por fallos eléctricos de corta duración. En particular me interesaban los Huecos de Tensión. Al margen de las notas que tomé sobre el tema en las charlas me di cuenta de que, en general, la sensación que tiene todo el mundo es de contar poco en su empresa, especialmente tras años en crisis.
Es interesante ver el estudio de Teoría bifactorial de Herzberg, en los años 60. Se realizaron varias entrevistas a distintas personas sobre aquellas cosas que les hacían sentir satisfechas o insatisfechas en sus puestos de trabajo. Curiosamente el sueldo no estaba en primer lugar, sin embargo el trabajo bien hecho, el reconocimiento o la responsabilidad eran comunes en las prioridades. No digo que sea la verdad absoluta, porque depende de otros factores como rasgos generacionales o culturales, pero es bastante revelador. Muchos conocidos me han confesado que aceptarían cobrar menos a cambio de menos horas de trabajo, lo que nos lleva a que aumentar los sueldos más allá de cierto límite de poder económico no siempre puede retener a trabajadores muy cualificados, experimentados o en los que hayamos invertido una importante cantidad de recursos en formación.
En el sistema Toyoda que comentaba el otro día se daba a los trabajadores de la linea de producción la potestad de parar toda la linea si detectaban anomalías. Esto cumple dos objetivos, por un lado aumenta el nivel de calidad del producto final y por otro transfieres responsabilidad a todos los trabajadores que acabarán por sentirse más implicados, uno de los caballos de batalla de la industria japonesa.
Cuando he tenido la oportunidad de gestionar personal a mi cargo, he podido observar la diferencia entre un equipo motivado y uno sin motivar, y sin duda me quedo con el nivel y la calidad de trabajo del equipo motivado. Aunque eso parezca no tener mucho de ingeniería.
martes, 2 de febrero de 2016
Organización industrial
“No encuentres la falta, encuentra el remedio”. Henry Ford
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
De cara a las Navidades de 2013 Sony sacó al mercado su nueva consola, la PlayStation 4. Actualmente la guerra comercial de las consolas ha llegado incluso a los medios generalistas, no en vano en un congreso sobre videojuegos celebrado en Agosto de 2014 (tan sólo 9 meses después) anunciaron que habían vendido ya 10 millones de unidades a usuarios finales. Eso es un volumen de negocio importante.
Pero tras su lanzamiento tuvieron problemas serios con varios lotes. Tras unas horas de juego, la consola se bloqueaba y los indicadores luminosos señalaban una avería importante. Poco después se confirmaba que la consola había sido fabricada mayormente en China y se señalaba como posibles culpables a un grupo de trabajadores descontentos con las condiciones laborales que habían hecho una peculiar huelga aplicando menos pasta térmica a los disipadores que llevó a que un determinado número de componentes internos se quemasen. El porcentaje era ínfimo, no llegando al 0.5% de las unidades vendidas, pero sin duda fue un golpe que Sony tuvo que encajar en pleno, y muy esperado, lanzamiento de su producto.
Otros productos tecnológicos han tenido también su cuota de polémica debido a que su fabricación en China se ha visto salpicadas por acciones de trabajadores descontentos con sus salarios y condiciones laborales. No es el único sector afectado y la denominación de “fabrica del mundo” empieza a deslizarse hacia algunos vecinos del Sudeste Asiático. Por eso China ha empezado a seguir los pasos de Occidente y a fabricar productos con cierto valor agregado propio.
En Europa, al menos en la zona sur, hemos sufrido una devaluación de poder adquisitivo (bien vía sueldos, bien vía devaluación monetaria) para competir a nivel mundial, pero sin duda nuestro caballo de batalla debería ser el producir mercancía de alto valor agregado, nuevas tecnologías y mucho i+d+i (Investigación, Desarrollo e Innovación). No podemos competir en precios, pero podemos competir en calidad. Se ha repetido infinitas veces.
Una de las bases para producir con mayor calidad y mejor eficiencia es establecer un marco adecuado de producción. Existen múltiples variantes, casi todas derivadas del sistema que Toyoda, junto a Taichi Ohno (de donde viene la inmensa Toyota), idearon para su factoría. La idea es cuidar el stock, a los trabajadores y a las lineas de producción, de tal forma que disminuyan los desperdicios (en tiempo, en espacio, en productos defectuosos), y buscar la mejora continua.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
De cara a las Navidades de 2013 Sony sacó al mercado su nueva consola, la PlayStation 4. Actualmente la guerra comercial de las consolas ha llegado incluso a los medios generalistas, no en vano en un congreso sobre videojuegos celebrado en Agosto de 2014 (tan sólo 9 meses después) anunciaron que habían vendido ya 10 millones de unidades a usuarios finales. Eso es un volumen de negocio importante.
Pero tras su lanzamiento tuvieron problemas serios con varios lotes. Tras unas horas de juego, la consola se bloqueaba y los indicadores luminosos señalaban una avería importante. Poco después se confirmaba que la consola había sido fabricada mayormente en China y se señalaba como posibles culpables a un grupo de trabajadores descontentos con las condiciones laborales que habían hecho una peculiar huelga aplicando menos pasta térmica a los disipadores que llevó a que un determinado número de componentes internos se quemasen. El porcentaje era ínfimo, no llegando al 0.5% de las unidades vendidas, pero sin duda fue un golpe que Sony tuvo que encajar en pleno, y muy esperado, lanzamiento de su producto.
Otros productos tecnológicos han tenido también su cuota de polémica debido a que su fabricación en China se ha visto salpicadas por acciones de trabajadores descontentos con sus salarios y condiciones laborales. No es el único sector afectado y la denominación de “fabrica del mundo” empieza a deslizarse hacia algunos vecinos del Sudeste Asiático. Por eso China ha empezado a seguir los pasos de Occidente y a fabricar productos con cierto valor agregado propio.
En Europa, al menos en la zona sur, hemos sufrido una devaluación de poder adquisitivo (bien vía sueldos, bien vía devaluación monetaria) para competir a nivel mundial, pero sin duda nuestro caballo de batalla debería ser el producir mercancía de alto valor agregado, nuevas tecnologías y mucho i+d+i (Investigación, Desarrollo e Innovación). No podemos competir en precios, pero podemos competir en calidad. Se ha repetido infinitas veces.
Una de las bases para producir con mayor calidad y mejor eficiencia es establecer un marco adecuado de producción. Existen múltiples variantes, casi todas derivadas del sistema que Toyoda, junto a Taichi Ohno (de donde viene la inmensa Toyota), idearon para su factoría. La idea es cuidar el stock, a los trabajadores y a las lineas de producción, de tal forma que disminuyan los desperdicios (en tiempo, en espacio, en productos defectuosos), y buscar la mejora continua.
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