viernes, 7 de octubre de 2016

Costumbres

"Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas." Demóstenes.

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 5 segs)


Estos días he hablado con gente de fuera de mi círculo habitual, y salió el tema de los viajes al extranjero y la forma de beber más allá de nuestras fronteras. Así que he rememorado mis jornadas en Irlanda. Allí el concepto de las tapas no se lleva. Si quieres algo extra debes pedirlo, y por supuesto, en los pubs normales, salvo para desayunar, no tienen más que patatas fritas de bolsa y chocolatinas. El tema de la comida es casi exclusivo de restaurantes con precios cercanos a lo prohibitivo. Dado que su consumo de alcohol es constante, y yo suelo intentar integrarme bien en el ambiente, más de una vez me veía con la necesidad de picotear algo con tanta cerveza.

Nunca me emborraché, mis jornadas de trabajo eran largas y sentía una gran responsabilidad con mi cometido, así que siempre controlé cuanto bebía para no pasarme y notar las consecuencias al día siguiente, lo que me hizo ganarme el apodo de “spanish little girl” en la familia que me alojaba.

Solía parar en la quinta pinta (mi limite de cerveza negra), lo que era realmente pronto y me dejaba mucho tiempo a lo largo de la noche para ver como los demás iban perdiendo la sobriedad, y a menudo la verticalidad. Echaba mucho de menos el concepto de sentarme tranquilamente en una terraza con unas raciones y unas cañas.

Si hubiera habido un lugar así, con mis costumbres, sin duda hubiera sido usuario asiduo en los domingos libres, y seguramente hubiera coincidido con unos cuantos españoles, deseosos de tener un rinconcito con sus costumbres.

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