viernes, 21 de octubre de 2016

Ocio en equipo

"Solos, podemos hacer tan poco y, juntos, podemos hacer tanto..." Helen Keller

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 15 segs)

Ya he comentado en varias ocasiones mi afición por los videojuegos, generalmente los que tienen un factor de gestión de recursos y estrategia. Actualmente estoy jugando a uno muy distinto de mis preferencias habituales: Destiny. Es un juego de acción futurista, de la mano de la última generación de consolas.

Hay un modo de juego en el que 2 equipos de 6 jugadores se enfrentan entre ellos en un mapa muy abierto con muchos recovecos y caminos. Al eliminar a un jugador este dejar caer un objeto al suelo y la puntuación final se basa en cuantos objetos enemigos se ha recopilado. Para darle un toque más colaborativo, los jugadores pueden recoger objetos dejados por las bajas de sus propios compañeros para negarle esos puntos al equipo contrario.

La mejor estrategia es avanzar en bloque. Por un lado la superioridad numérica te favorece siempre y decanta la balanza a tu favor, y por otro te permite recoger los objetos caídos de tus compañeros eliminados y privar al equipo contrario de obtener esos puntos. Es básico y casi intuitivo.

Es difícil que coincida con mis amigos, así que de vez en cuando me conecto solo y dejo que los servidores me metan en grupos con desconocidos. Y es aquí cuando uno se cuestiona cosas. La teoría es simple (tras un par de rondas es evidente, aunque no te lo expliquen) y la finalidad es común (ganar). Aunque no nos conozcamos previamente, la fuerza de la dinámica debería ser suficiente para tirar adelante. Trato de pegarme a otros jugadores para intentar funcionar como bloque, ya no digo que cada uno tenga su propia función, pero al menos partir de una base coherente. El 75% de las veces tu grupo se disgrega y no juega como equipo, intentan enfrentarse ellos solos a los contrarios, buscando mejorar sus marcadores personales aunque no les reporte más recompensa que satisfacer su ego. Lo que supone que se pierden el 75% de las partidas y las recompensas por victoria.

Ahora bien, cuando uno coincide con jugadores que saben qué hay que hacer, es gratificante saber coordinarse con gente a la que no conoces, ser un engranaje en la máquina que funciona. Con mis amigos, que llevo compartiendo hobby casi 10 años, ya tenemos unos papeles asignados y no hace falta casi ni hablar durante las partidas. Cada uno conoce como funcionan los demás, cuales son sus defectos y sus puntos fuertes y trata de complementarse. En diferentes niveles de responsabilidad, pero no deja de ser un equipoque sabe donde está la fregona y quien es el más apto en cadamomento para usarla.

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