"Solos,
podemos hacer tan poco y, juntos, podemos hacer tanto..." Helen
Keller
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 15 segs)
Ya he comentado en varias ocasiones mi afición por los
videojuegos, generalmente los que tienen un factor de gestión de
recursos y estrategia. Actualmente estoy jugando a uno muy distinto
de mis preferencias habituales: Destiny. Es un juego de acción
futurista, de la mano de la última generación de consolas.
Hay un modo de juego en el que 2 equipos de 6 jugadores
se enfrentan entre ellos en un mapa muy abierto con muchos recovecos
y caminos. Al eliminar a un jugador este dejar caer un objeto al
suelo y la puntuación final se basa en cuantos objetos enemigos se
ha recopilado. Para darle un toque más colaborativo, los jugadores
pueden recoger objetos dejados por las bajas de sus propios
compañeros para negarle esos puntos al equipo contrario.
La mejor estrategia es avanzar en bloque. Por un lado la
superioridad numérica te favorece siempre y decanta la balanza a tu
favor, y por otro te permite recoger los objetos caídos de tus
compañeros eliminados y privar al equipo contrario de obtener esos
puntos. Es básico y casi intuitivo.
Es difícil que coincida con mis amigos, así que de vez
en cuando me conecto solo y dejo que los servidores me metan en
grupos con desconocidos. Y es aquí cuando uno se cuestiona cosas. La
teoría es simple (tras un par de rondas es evidente, aunque no te lo
expliquen) y la finalidad es común (ganar). Aunque no nos conozcamos
previamente, la fuerza de la dinámica debería ser suficiente para
tirar adelante. Trato de pegarme a otros jugadores para intentar
funcionar como bloque, ya no digo que cada uno tenga su propia
función, pero al menos partir de una base coherente. El 75% de las
veces tu grupo se disgrega y no juega como equipo, intentan
enfrentarse ellos solos a los contrarios, buscando mejorar sus
marcadores personales aunque no les reporte más recompensa que
satisfacer su ego. Lo que supone que se pierden el 75% de las
partidas y las recompensas por victoria.
Ahora bien, cuando uno coincide con jugadores que saben
qué hay que hacer, es gratificante saber coordinarse con gente a la
que no conoces, ser un engranaje en la máquina que funciona. Con mis
amigos, que llevo compartiendo hobby casi 10 años, ya tenemos unos
papeles asignados y no hace falta casi ni hablar durante las
partidas. Cada uno conoce como funcionan los demás, cuales son sus
defectos y sus puntos fuertes y trata de complementarse. En
diferentes niveles de responsabilidad, pero no deja de ser un equipoque sabe donde está la fregona y quien es el más apto en cadamomento para usarla.
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