viernes, 14 de octubre de 2016

Tango

 Y de repente dije “chan chan”
¿Y?
Y nada más, se acabó el tango viejo.

Película “El hijo de la novia”

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 4 mins)

Quizás sea la frase que más me ha marcado en una película. Uno de los personajes le cuenta al protagonista que tenía su vida encarrilada, con todo bien atado, y un camionero se llevó por delante a su mujer e hija. Dice que pasa dos años bebiendo, perdiendo amigos y el trabajo por el camino, pero una mañana se despierta hundido, se mira al espejo y se dice “chan chan”. Así acaba su cuesta abajo y empieza a reconstruirse.

Sin llegar al extremo del personaje de la película, a veces uno se deja llevar por el desánimo y la falta de motivación y empieza a viciar su situación con malos hábitos. Hoy, más de un autónomo, estudiante o desempleado se levantarán tarde y sin ganas de tirar de su proyecto, y lo que es peor, sucumbirán a ese desánimo para caer en una especie de inmovilismo que trascenderá mucho más allá de un día. O, ¿Cuánta gente se queja de su puesto laboral durante años, perdiendo las ganas y empeorando la calidad de su vida y de su trabajo, sin hacer nada para buscar un nuevo empleo?

Cuando la motivación no aparece, hay que tirar de oficio, de hacerlo porque hay que hacerlo. Las generaciones anteriores sabían más de esto que nosotros. Así que ahí van mis consejos, basados en prueba y error, y que me valen tanto para trabajar en casa (que es donde me vuelvo más estricto, aunque la mayoría funcionan también cuando es fuera), como para estudiar, buscar trabajo o cualquier otro proyecto de forma metódica:

- Plantéate una rutina estricta de horarios para el sueño. No te despiertes cuando hayas dormido suficiente, ni te acuestes sólo cuando tengas sueño. Mi día empieza a las 7 de la mañana y acaba a las 11 de la noche, salvo emergencias. Soy flexible porque uno no siempre está igual, pero la flexibilidad es de 15 minutos arriba o abajo. Hay que limitar las excusas, ni acabar de ver la película (casi todas las cadenas tienen un servicio de televisión a la carta), ni levantarme más tarde porque has tenido unos cuantos días productivos y has avanzado suficiente, para eso está el fin de semana. Las rutinas son difíciles de asumir, y si te las saltas un par de veces seguidas, las pierdes rápidamente. Aunque sea el trabajo fuera de casa quien marca tus horarios, sigue con la rutina, es bueno dormir bien para rendir mejor.

- Haz ejercicio. Yo suelo hacerlo a primera hora. Cuando otros están encerrados en sus coches, o en el tren, es buen momento para activar el cuerpo con algo de ejercicio. No hace falta matarse en el gimnasio durante dos horas, pero algunos ejercicios ya marcan diferencias, las hormonas generadas nos ayudan a centrarnos en el trabajo. Ya lo adelantaba en el post del martes. Lo más duro es empezar, y arrancar los días que ya nos despertamos cansados, no hay que pensarlo mucho, ponte las zapatillas y sal a pensarlo en la calle. Si trabajas fuera y no te ves capaz de salir a correr, volver y ducharte para ir a trabajar, intenta bajarte una parada antes o dejar el coche aparcado a un par de manzanas del trabajo y haz el resto caminando.

- Vístete como si fueras a trabajar. O al menos casi, no es necesario ponerse el traje, pero es bueno marcar una diferencia entre “estar en casa para trabajar” y “estar en casa descansando”. Parece una tontería, pero la mente es curiosa y hace conexiones sorprendentes. Si no puedes ir al trabajo en ropa deportiva, no trabajes desde casa en ropa deportiva.

- Delimita tu espacio de trabajo frente a familiares, compañeros de piso o compañeros de trabajo. A nadie le gusta que saques tu móvil y empieces a trabajar cuando estás con ellos de ocio, que entiendan que no puedes estar de charla cuando estás de trabajo.

- No hay que trabajar duro, hay que trabajar inteligente. Este principio es la alma mater de los ingenieros, cuya función histórica ha sido desarrollar soluciones que nos lleven a hacer mayor trabajo con menor esfuerzo. Casi todos los temas que me encargan vienen con fechas límite cercanas, la tentación de ponerme en modo vikingo y atacar la pila de tareas es enorme, pero he descubierto que me renta más dedicar un tiempo a organizarme, y luego ya ponerme a trabajar. Hay tareas que se hacen varias veces, o a las que tienes que volver recurrentemente, por mala planificación.

- Olvídate del móvil. No se otros, pero yo soy como un tren de mercancías, necesito un tiempo de concentración en un tema para empezar a coger ritmo y ser eficiente, si me paro a ver el whatsapp o el correo, luego tengo que volver a arrancar y no dejo de funcionar a medio gas. Prefiero no hacer descansos durante 3 o 4 horas para aprovechar el tirón y descansar más tiempo después. Sólo atiendo a llamadas, y para eso tampoco me hace falta mirar el móvil cada 10 minutos. La dependencia del móvil hace bajar elrendimiento hasta un 26%.

Lo más importante es conocerse uno mismo, y buscarse los métodos que te funcionan. Habrá quien prefiera meditación a deporte, o que el ritual del desayuno le ayude a centrarse y necesite dedicarle una hora. Todo es probar y evitar que sea la pereza o el miedo la que te dicte tu día a día.

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