martes, 27 de diciembre de 2016

Descanso por vacaciones

Aunque tenía previsto los dos posts habituales para esta semana, finalmente voy a optar por no publicar. La primera semana de 2017 volveré al ritmo habitual. Un descanso por vacaciones (y por gripe).

Felices Fiestas, y Feliz Año Nuevo.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Gestión de simios

"No mido el éxito de un hombre por lo alto que llega, sino por lo alto que rebota cuando toca fondo" General George Patton

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 45 segs) 

Hace unos años vi en un documental como los chimpancés en estado salvaje se agrupaban para defender sus zonas, llegando al punto de establecer pequeñas patrullas fronterizas, que recorrían los bordes de sus dominios para evitar que otros chimpancés cazasen o recolectasen de "sus" reservas. Me pareció bastante impresionante que practicasen el concepto de establecer patrullas. Y si surgía la necesidad de luchar no eran una horda voraz de simios, si no que se coordinaban para atacar desde varios frentes.

He escrito en este blog sobre su capacidad de tomar decisiones de supervivencia y, el martes pasado, sobre su capacidad de entender la cooperación. Ya no es tanto un interés genuino por el mundo animal si por la capacidad de entendimiento y adaptación.

El primer año que trabajé en Irlanda, uno de los compañeros monitores se dispersaba mucho, y mientras otras dos compañeras, y yo mismo, trabajábamos a destajo durante 12 horas, él desaparecía para ir a desayunar a su casa o para dedicar tiempo a sus ligues. Al cabo de unos días el coordinador se dio cuenta y habló con él, sin resultados palpables. La segunda charla fue ya con todo el equipo delante y nos preguntó a los demás si preferíamos tenerle en el equipo y ver si mejoraba o si preferíamos echarle, con su segunda oportunidad malgastada, y repartir la compensación económica que recibía. A efectos era hacer el mismo trabajo que ya habíamos asumido de forma natural, pero cobrar más (en mi caso, cobrar algo, ya que como español mi "sueldo" era prácticamente hacer el viaje gratis con alojamiento incluido y clases intensivas, que no era poco).

Yo ya estaba haciendo números sobre a cuanto tocaríamos. Pero mis dos compañeras en seguida afirmaron que era mejor tenerle en el equipo, que estábamos a mitad de curso y confiaban en él. En ese momento yo me sentí como el mono capuchino del segundo experimento que comentaba el martes, tenía ganas de coger el pepino y lanzarlo. Sencillamente no lo veía justo. Sí, me gustaba mi trabajo, y no me importaba echar todas las horas necesaria porque disfrutaba bastante, pero necesitaba sentir retribuida esa dedicación por encima de lo que mi compañero recibía por no hacer casi nada.

Con el tiempo, ese monitor se convirtió en amigo, y me confesó que los otros 10 meses que no dedicaba a trabajar en el curso se dedicaba a beber en el garaje. La llegada de los españoles suponía una brisa de aire fresco en su vida, y que ese primer año le costó mucho hacerse al ritmo que traíamos. El coordinador del curso me dijo que lo sabía y que le permitía más porque necesitaba ayuda y nosotros eramos esa ayuda, pero que confiaba en que mejoraría. Me explicó por qué yo "recibía pepino", y me valió para adaptarme. En los años siguientes yo seguía tirando más del carro, le echaba más horas y tenía más funciones y responsabilidades autoasignadas, pero su forma de trabajar mejoró mucho, y cada año se notaba más su aporte hasta que al final nos equiparamos.

Saber como se relacionan los simios y como cooperan es interesante para gestionar grupos de humanos, aunque tenemos una mayor capacidad, es innegable, nuestros instintos primarios no se diferencian tanto. No se si el coordinador del curso, jefe, y al final amigo, había visto el vídeo de los monos, pero supo gestionar las frustraciones primarias de su novel equipo para que en el largo plazo fuera más competente.

martes, 20 de diciembre de 2016

Experimentos sobre moralidad

"Sé justo antes de ser generoso; sé humano antes de ser justo." Fernán Caballero.

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 15 segs)

El primatólogo Frans de Waal habla de la moralidad de los animales en una charla disponible en youtube y enmarcada dentro de la serie TEDx. Hay dos experimentos a los que hace mención que me parecen especialmente curiosos.


En el primero de ellos, que empieza aproximadamente en el minuto 4, dos chimpancés encerrados en una jaula tienen frente a ellos una caja llena de fruta. La caja está fuera de su alcance, pero pueden traerla hasta la jaula gracias a dos cuerdas con las que arrastrar su preciado botín. El problema es que la caja es demasiado pesada para cada uno de ellos por separado.

En la primera parte, a ambos chimpancés se les ha negado comida para que lleguen con hambre al experimento. En las grabaciones se ve como ambos se coordinan para tirar de las cuerdas a la vez y, tras unos primeros intentos vacilantes, cogen ritmo y logran traer la caja hasta el alcance de sus manos y así poder obtener la fruta.

En la segunda parte del experimento, uno de ellos ha sido alimentado, y se mantienen las mismas condiciones que en el caso anterior. Esta vez no hay tanta voluntad de cooperación. El chimpancé que ya ha comido se muestra remiso a tirar de la cuerda. En el video se ve como el chimpancé que no ha comido anima a su compañero a que le ayude, y durante todo el proceso, le da golpecitos para que no se distraiga y siga tirando. Cuando finalmente, tras cooperar dirigidos por el chimpancé con hambre, la caja llega al alcance de la mano, el que ya ha sido alimentado se aparta cogiendo sólo una pequeña parte de la recompensa, y el que no había sido alimentado acapara su porción, y parte de la que ha dejado el compañero.

En el segundo experimento, que empieza en el minuto 14, dos monos capuchinos están encerrados en jaulas separadas y se les premia cuando realizan una tarea sencilla. Una persona les da una piedra a través de la reja y ellos deben devolverla. Como recompensa se da al primero de ellos un trozo de pepino, que acepta y come sin problemas. Al segundo se le da una uva, algo que el primero percibe de cerca. Este segundo premio es, salvando gustos personales, bastante mejor. Acto seguido se hace una segunda ronda, con la misma tarea, y cuando al primero se le vuelve a conceder el pepino, lo coge, lo mira y lo lanza hacia la persona que les da los premios para, enfadado zarandear la reja.

Aunque el vídeo completo está en Inglés, el ponente habla bastante claro y hay otros experimentos curiosos. Merece la pena verlo completo.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Expertos

 "Un par de ojos bien entrenados son tan buenos como una docena de ojos inexpertos" Robert Baden Powell

"¡Cómo he podido equivocarme de este modo! Toda mi vida he sabido protegerme de los expertos ¿Por qué habré sido tan estúpido que les he dejado ahora obrar por su cuenta?" John F. Kennedy


(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins)

El otro día entablaba una discusión en la sección de comentarios en la versión digital de un periódico de tirada nacional. Uno de los comentaristas decía que la inteligencia colectiva es siempre mejor que la inteligencia del experto. Basaba su teoría en varios autores que firmaban estudios sobre la bondad del pensamiento colectivo, y el ejemplo era la crisis desatada en 2008. Según su razonamiento, los expertos no habían podido prever la crisis y cada paso que daban empeoraba la situaión, y sin embargo había experiencias de decisiones colectivas que habían tenido buen resultado. Es cierto. Sí, eso sucede, pero es más probable que un experto de con una solución más acertada que un colectivo no necesariamente formado. Hay excepciones, y es que nadie, por bueno que sea, puede tener una seguridad del 100%.

No soy experto reconocido en ningún campo, pero por algún motivo me lo tomé como algo personal. He investigado un par de temas en los que tengo conocimientos por encima de la media incluso entre compañeros de gremio. Di una charla ante una docena de catedráticos, entre otros, en los que me preguntaban sobre cierta falla en la red, los huecos de tensión, que había investigado. Desde luego, dedicar 400 horas a investigar un tema concreto y delimitado no te hace infalible, pero te hace tener una mejor capacidad de análisis de ese tema en particular. A cambio hay otros sectores técnicos de nuestro temario común en los que otros ingenieros, y no ingenieros, me superan ampliamente.

Un "experto" no es un experto en todo. Es imposible. Y la base de razonamiento de mi interlocutor iba en linea con la de los estudios que ojee por encima: Varios "expertos" en economía se equivocan al hablar de la crisis y eso invalida la postura tradicional de que la autoridad en cierto tema toma mejores decisiones. Pero es que no siempre los expertos que hablan, o que nos ponen delante, son los adecuados. Cuando en Europa casi nadie creía que Trump podía ganar, tanto expertos como inteligencia colectiva, muy pocos afirmaban que era posible (yo mismo escribí aquí que no me sorprendería). No fue un fallo de datos, los datos estaban ahí, pero quienes los analizaban preferían creer otra cosa, o tenían otros intereses creados.

No es un tema que debiera tener mayor trascendencia, pero asistí asombrado a que la mayoría de comentarios iban en el mismo sentido. En otros foros menos digitales también observé que se empieza a dejar de creer en los técnicos en favor de la aclamada inteligencia colectiva (cuyo máximo exponente es el referéndum simple SI/NO). La sucesión de referendums y elecciones que han ido ganando frente al sistema establecido (que está siendo puesto en duda por cada vez más gente de más sectores) está alimentando la banalización del experto, se ha convertido en una especie de democracia vs expertos. Y ese carácter excluyente sí me asusta un poco.

martes, 13 de diciembre de 2016

Barras


"La desconfianza es la madre de la seguridad."  Aristofanes

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 55 segs)

Las centrales eléctricas concentran su salida de potencia en una "barra". No se trata de una barra física al uso (supongo que el apelativo viene por su apariencia en los esquemas unifilares), si no de una serie de pletinas conectadas entre si a las que se conectan los puntos de producción y los puntos de distribución. Se suele llamar "barra de transferencia", porque es la que transfiere la energía "recién producida" a los puntos de reparto. Un ejemplo simplificado, si una central tiene 2 generadores, y tiene 4 lineas de salida para alimentar a 4 pueblos, los 6 elementos se conectan a esta barra.

Las barras son relativamente caras debido a que concentran mucho equipo de protección, son un componente principal cuya avería supone perder la central completa hasta que su reparación. Que una central pequeña deje de funcionar en un entorno muy mallado (con varias lineas de conexión que unen otras centrales y consumidores) no supone un problema porque otras ocuparán su hueco en el servicio y el usuario medio no notará nada. Pero si cae una de las grandes, o el entorno no está mallado, el coste económico de lucro cesante y de posibles indemnizaciones sí supone un golpe en la reputación y en las cuentas de resultados.

Una de las medidas más comunes es instalar "barras partidas", dividir la barra para que en caso de que falle una sección de esta, no comprometa otras partes. El problema es que sigue compartiendo parte de la aparamenta (elementos de la instalación) y sigue habiendo riesgo de avería e inutilización de la central, incluso cuando los generadores funcionan bien.

Cuando el sistema es importante, se da un salto económico en la inversión y se instala una segunda barra en paralelo. Si falla la principal, los servicios se conectan automáticamente a la otra barra y se opera con normalidad. En algunos casos con dos barras en paralelo ser reparten los elementos para que no sea sólo una barra la que soporte la carga de funcionamiento constante (y evitar el desgaste de operación) y cuando falla una de ellas, los elementos se conectan a la que todavía funciona.

Decidir el número de barras es un equilibrio entre coste y fiabilidad. Que se estropee una barra no es algo que pase a diario, pero es relativamente probable. Que se estropeen dos barras independientes, con elementos de protección separados, a la vez ya es menos común, cuesta más, la inversión es mayor, pero la seguridad aumenta considerablemente.

Hay centrales esenciales con tres barras en paralelo. Una inversión considerable, pero una fiabilidad muy elevada. Que se estropee una barra es probable, que se estropeen dos es posible, que coincida una avería de tres barras a la vez es bastante improbable. Y he llegado a ver centrales críticas (que alimentan puntos considerados de interés nacional) con cuatro barras en paralelo. Es imposible alcanzar la seguridad al 100%, pero sí al 99,9%. Aunque sea caro.



viernes, 9 de diciembre de 2016

Placa solar portatil

"Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más." Charles Chaplin

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 45 segs)


Me gusta el senderismo y aunque suelo optar por rutas sencillas, a veces se complican. Recuerdo una en Cercedilla a finales de Noviembre hace años, zona que nos era sumamente familiar a medio grupo, pero nos sorprendió una tormenta de nieve y niebla densa que nos cambió completamente el plan. El día pintaba frío y lluvioso, pero a medida que ascendíamos empeoró el clima y hubo varios momentos en los que si extendía la mano apenas veía la punta de mis dedos, si me separaba 5 metros no veía a mis amigos y sus voces me llegaban como si estuvieran en otra habitación. Cuando volvía a ellos, todos tenían los gorros y las bufandas con una capa blanca de nieve. Finalmente, tras un rato avanzando a ciegas encontramos un puente que correspondía a otra ruta y que nos ayudó a orientarnos, más por suerte que por habilidad.

Desde ese día siempre que salgo a la montaña llevo una paquete impermeable con cosas básicas que van desde un botiquín hasta pastillas potabilizadoras de agua o una barra de magnesio para hacer fuego con el rascador de hierro. Es mejor gastarse unas decenas de euros y no tener que necesitarlo, que perderte y no tener nada. Según voy aprendiendo, voy completando el equipo.

El otro día buscaba una linterna con zoom que ofreciera un buen valor en lúmenes, y me encontré con una placas solares portátiles para llevar en la mochila, capaces de cargar una batería de 10.000 mAh en ocho horas y media. No soy muy fan de la energía solar tal cual está, para mi gusto un poco verde, pero sin duda con un potencial por explotar. Es técnicamente más compleja que la eólica o la hidráulica y requiere una inversión más decidida.

Es emocionante ver que salen dispositivos como este, que tiene limitaciones en uso doméstico, pero que pueden ofrecerte un gran servicio en mitad de la nada. Es posible que esto ya sea pasarse de lo que uno puede considerar "supervivencia básica por si me pierdo" y entre dentro del rango "voy a perderme una semana y quiero que mi móvil siga funcionando". Pero reconozco que me encantan estas cosas.

martes, 6 de diciembre de 2016

Energía solar por el mundo

"Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr." William Faulkner

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 55 segs)

Hace unas semanas escribí en el blog sobre el tema de la energía y el sector eléctrico español. He recibido un email de un lector que me recriminaba no haber siquiera mencionado la energía solar, y lo he releído, ¡y es cierto!. No lo hice adrede, pero en España, por ejemplo, la energía solar tiene un peso específico más limitado. La energía eólica hace su aparición en nuestra parrilla de generación, de forma muy marginal, en 1992, aunque se mantuvo con un perfil extremadamente bajo hasta el 2000. La energía solar, fotovoltaica y térmica, debió esperar más tiempo, sus primeros kWh vertidos a la red datan de 2006. En 2015 la tecnología eólica produjo 47.707 GWh (un 18,8% del consumo total en España) frente a los 12.924 GWh de ambas tecnologías solares en conjunto (un 5%).

Siempre que debato sobre este tema hago mención al tiempo de investigación y maduración cómo un componente a tener en cuenta de cara a juzgar el rendimiento de una tecnología energética. Y es cierto que la energía eólica es la que más ha bajado sus precios, incluso abarantándose frente a la energía nuclear, pero es la energía solar la que tiene una proyección a futuro más sólida. Ya en 2006 se desmentía el rumor de que las placas solares empleaban más energía en producirse de la que eran capaces de captar. Y desde entonces ha habido avances, paneles que captan energía incluso cuando esta ligeramente nublado, materiales más ligeros, más baratos, etc.

Una de sus ventajas es que sus instalaciones son más escalables, especialmente en la fotovoltaica, es decir, puedes construir un huerto solar como si fuera una central de generación a la vieja usanza, con mejores prestaciones, o puedes instalarte unos cuantos paneles en el tejado de tu casa, muy discreto, aunque pierdas algo de eficiencia. Elon Musk ha avanzado que su proyecto de tejas solares para techar casas podrá competir en precios las tejas convencionales.

Más allá de nuestras fronteras existen algunos proyectos interesantes de gran envergadura.

Chile. Actualmente cuenta con dos redes muy delimitadas entre si. En una de ellas, en la zona norte donde se encuentra la industria del cobre, ha apostado con fuerza, un poco a loco incluso, por la energía solar, y se han encontrado con que generan tanta que los precios caen por debajo del nivel de rentabilidad (bueno para los consumidores y las industrias, malo para los inversores). Mucha oferta y demanda estable, caída de precio. Hay en proyecto de varios miles de kilómetros de redes de alta tensión para interconectar ambas zonas y así poder distribuir la energía "sobrante" para rentabilizar su inversión.

Fábrica de Tesla. Puede que el coche eléctrico diseñado por la empresa de Elon Musk haya recibido algunas críticas por sus prestaciones, pero sigue contando con una larga lista de espera. Desde Tesla siguen confiando en la fortaleza de su producto y estiman que necesitarán producir 600.000 unidades al año. Para gestionar la logística quieren trasladar parte de la producción a Europa, uno de sus principales potenciales mercados, y pretenden construir una fábrica conjunta de vehículos y baterías, confiando en recortar los costes un 30% gracias a la economía de escala y a un mayor nivel de auto-consumo eléctrico gracias a su tejado completamente solar.

Chernobyl. Sí, donde el accidente nuclear en 1986. Dos compañías chinas han comprado parte de los terrenos con la intención de construir un megaparque solar. Las ventajas son obvias, es un terreno barato porque tiene zonas inhabitables y las instalaciones eléctricas para la maltrecha central nuclear siguen ahí, es decir, requerirán una menor inversión de puesta a punto para poder distribuir su producción.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Recursos

"Vamos a plantearnos que estamos todos locos, eso explicaría como somos y resolvería muchos misterios" Mark Twain

(Tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 min y 30 segs)

Ocasionalmente, al acercarme a limites de estrés muy altos, me pita un oído. Un poco de estrés es bueno, te ayuda a estar centrado, a punto, pero el pitido es la primera reacción de mi cuerpo para avisarme de que he sobrepasado mi cuota y que en unas horas, o días como mucho, mi trabajo va a empezar a bajar en calidad y eficiencia. No suele pasarme, pero cuando sucede es mejor hacer caso. Trabajando por mi cuenta, teniendo que afrontar casi solo diferentes proyectos, gestionar fechas y solventar problemas emergentes me ha hecho empezar a conocer ciertas respuestas de mi cuerpo. Y también como afrontarlas.

Cuando me pita el oído se que al día siguiente debo buscar un rato, 45 o 50 minutos, para tomar medidas si quiero seguir trabajando al mismo nivel. Tengo hobbies y actividades que ayudan a desconectar en jornadas normales, cuando sólo es cansancio, pero cuando tengo ese estrés más intenso generalmente sólo me funciona el enfundarme las deportivas, ponerme los cascos con la opera de Carmina Bourana y salir de casa en plena noche para ver el amanecer mientras esprinto en el momento álgido de la pieza. No me va mucho la opera, pero por alguna razón esos 5 minutos en concreto me hacen llevar al cuerpo por encima de su capacidad habitual casi sin darme cuenta, bastante más de lo que normalmente hago en mis sesiones de ejercicio eventuales. Después de eso puedo afrontar el trabajo con renovadas ganas y energía.

Lo he hablado con más gente, y quien más y quien menos tiene sus herramientas para eliminar ese estrés. Un amigo apasionado del motor suele coger su coche de alta potencia y planificar un día en un circuito para poner su coche a 200 km/h. Un lector del blog me comentó que él arrastra una costumbre desde su paso por Japón y es salir a beber hasta tarde con algún compañero (con las limitaciones socioculturales, claro). Una chica encantadora que conocí en un viaje en autobús llevaba poco tiempo en Madrid y su recurso era ponerse cómoda y caminar por la ciudad. Otro amigo muy cercano lo tiene hablado con su pareja, que en esto se muestra muy comprensiva, y se encierra en una habitación a jugar a la consola, un comportamiento en común con dos marines de EEUU con los que charlé hace unos meses. La idea es encontrar esa ruta de escape.

El otro día un antiguo contacto rescató mi email y me pidió ayuda con cierto tema. Es probable que sea el peor momento en años para desviar mi atención unas cuantas horas al día, pero le di mi palabra y me comprometí hace meses, y uno no debe dar su palabra si no tiene intención de mantenerla. Así que he movido toda mi planificación para ayudarle.

A principio de esta semana, tras cuatro días de jornadas de 16 horas me empezó a pitar el oído. Arrastro un ligero dolor de pie de una mala pisada en una sesión de ejercicio rutinaria, así que salir a correr era un poco agresivo. He optado por mi plan b, me he vendado el pie para que no moleste demasiado, puesto ropa térmica por el frio, calzado impermeable y el reproductor de música cargado con Ludovico. Y al acabar lo planificado para el día, a las 11 de la noche, he salido a caminar a las afueras. Hay algo de hipnótico en caminar por calles vacías, en bordear el límite de la ciudad con el campo donde el frío muerde con más ganas, en cruzar parques apenas iluminados. Aunque parezca raro, funciona y me relaja para poder volver a trabajar con ganas.