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martes, 13 de diciembre de 2016
Barras
"La desconfianza es la madre de la seguridad." Aristofanes
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 55 segs)
Las centrales eléctricas concentran su salida de potencia en una "barra". No se trata de una barra física al uso (supongo que el apelativo viene por su apariencia en los esquemas unifilares), si no de una serie de pletinas conectadas entre si a las que se conectan los puntos de producción y los puntos de distribución. Se suele llamar "barra de transferencia", porque es la que transfiere la energía "recién producida" a los puntos de reparto. Un ejemplo simplificado, si una central tiene 2 generadores, y tiene 4 lineas de salida para alimentar a 4 pueblos, los 6 elementos se conectan a esta barra.
Las barras son relativamente caras debido a que concentran mucho equipo de protección, son un componente principal cuya avería supone perder la central completa hasta que su reparación. Que una central pequeña deje de funcionar en un entorno muy mallado (con varias lineas de conexión que unen otras centrales y consumidores) no supone un problema porque otras ocuparán su hueco en el servicio y el usuario medio no notará nada. Pero si cae una de las grandes, o el entorno no está mallado, el coste económico de lucro cesante y de posibles indemnizaciones sí supone un golpe en la reputación y en las cuentas de resultados.
Una de las medidas más comunes es instalar "barras partidas", dividir la barra para que en caso de que falle una sección de esta, no comprometa otras partes. El problema es que sigue compartiendo parte de la aparamenta (elementos de la instalación) y sigue habiendo riesgo de avería e inutilización de la central, incluso cuando los generadores funcionan bien.
Cuando el sistema es importante, se da un salto económico en la inversión y se instala una segunda barra en paralelo. Si falla la principal, los servicios se conectan automáticamente a la otra barra y se opera con normalidad. En algunos casos con dos barras en paralelo ser reparten los elementos para que no sea sólo una barra la que soporte la carga de funcionamiento constante (y evitar el desgaste de operación) y cuando falla una de ellas, los elementos se conectan a la que todavía funciona.
Decidir el número de barras es un equilibrio entre coste y fiabilidad. Que se estropee una barra no es algo que pase a diario, pero es relativamente probable. Que se estropeen dos barras independientes, con elementos de protección separados, a la vez ya es menos común, cuesta más, la inversión es mayor, pero la seguridad aumenta considerablemente.
Hay centrales esenciales con tres barras en paralelo. Una inversión considerable, pero una fiabilidad muy elevada. Que se estropee una barra es probable, que se estropeen dos es posible, que coincida una avería de tres barras a la vez es bastante improbable. Y he llegado a ver centrales críticas (que alimentan puntos considerados de interés nacional) con cuatro barras en paralelo. Es imposible alcanzar la seguridad al 100%, pero sí al 99,9%. Aunque sea caro.
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