"Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes" Truman Capote
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 45 segs)
Llevo 3 semanas girando en torno al mismo tema. En primer lugar, a las posiciones que podemos tomar en una reunión de equipo para afrontar un tema común. Y las posibles dinámicas para hacer avanzar la solución de un proyecto.
La semana pasada coincidió la difusión del estudio sobre imágenes manipuladas y los resultados, más bien pobres, de detección de trucajes en la imagen. Un 60%, cuando ya estamos avisados de la posibilidad de que hayan sido editadas, es realmente bajo. Incluso con unas pautas sobre qué buscar el porcentaje no mejora más que sensiblemente. Es difícil llevar la contraria a nuestros propios ojos.
Esta semana ha tocado hablar sobre el cerebro, no es la primera vez, ni será la última. Soy un ingeniero que atesora conocimientos diversos y peculiares. Muy peculiares.
He tenido algunas experiencias enriquecedoras en las ultimas semanas. Una de ellas fue una dinámica de grupo para un puesto de trabajo en determinada empresa. La dinámica consistió en buscar una solución a un problema de la propia empresa, con el fin de que debatiésemos, intentásemos explicar nuestros puntos de vista y demostrar la capacidad de trabajo en equipo, en este caso con otros candidatos. Lo interesante es que el puesto es una beca, espectacular pero beca, y los aspirantes muy jóvenes, pocos pasamos la treintena, y casi sin experiencia.
En el polo opuesto, estuve en un debate sobre fiscalidad a raíz de un mensaje de whatsapp que está circulando. En ese grupo soy el más joven, la experiencia rebosa en el resto de componentes y aunque el tema de debate se alejaba de nuestro gremio (ingeniería), no quedaba tan lejos como para no poder razonar con cierto criterio, incluso cuando carezcamos de los datos concretos. Decidí participar activamente porque, por mi otra formación (MBA), sí era una voz relativamente autorizada.
En el primer caso por inexperiencia, y cierta candidez, y en el segundo por ideología, y sin rastro alguno de candidez, se dijeron, y mantuvieron, algunas cosas poco defendibles desde un punto de vista “profesional”. Me chocó porque en una dinámica de una entrevista de trabajo para titulados universitarios y en un foro de técnicos se espera cierto grado de análisis.
Pero nuestro cerebro tiene sus propios mecanismos, trata de protegerse, en ello le ha ido la supervivencia durante cientos de miles de años. Estamos programados para no cuestionar nuestras ideas. Cuando alguien nos lleva la contraria, se activa el mecanismo “fight or flight”. El análisis pormenorizado no es una de sus prioridades.
A mi me pasa, y eso que tengo fama de ser un tipo tranquilo que sabe manejar los tiempos. Pero hay veces que simplemente me quito el sombrero gris, lo tiro bien lejos, y me sale el primate interior. Muy metafóricamente. No perderé las formas, pero noto como pierdo capacidad racional y mis decisiones se vuelven más instintivas.
Es inevitable, antes o después el cerebro primitivo va a influir en nuestra capacidad de debatir, de negociar o de trabajar en equipo, y no es razonable. No siempre es malo, pero a veces irá en contra de nuestros intereses o los de nuestra empresa (creados a partir de estructuras sociales, alejadas de los instintos primarios). ¿No será mejor cultivar la parte analítica y llevar ese trabajo hecho de antes para evitar deficiencias ya metidos en faena? Aunque a veces parezcamos algo repelentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.