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Estos días está siendo noticia un estudio sobre la capacidad de la gente para advertir manipulación en las imágenes que vemos online. Ya comentaba la semana pasada que hay que ser muy analíticos porque nuestro cerebro tiende a engañarnos. ¿Y cuando intentan engañarnos desde fuera?.
El estudio, publicado en la revista Cognitive Research: Principles and Implications, expuso a voluntarios a una batería de 10 imágenes distintas, la mitad de ellas sin manipular, y la otra mitad manipuladas de alguna forma (añadiendo elementos, eliminándolos, alargando los existentes, etc). De la base de 707 participantes se infiere que sólo podemos detectar, de media, un 60% de las imágenes manipuladas, y tan sólo podemos encontrar el elemento exacto manipulado en un 45% de las ocasiones.
La autora, Sophie Nightingale, habla de la importancia de este estudio en un momento en el que la tecnología nos bombardea con imágenes constantemente y estamos expuestos a fuentes manipuladas. Cualquiera puede ser víctima de una noticia falsa e, incluso, modificar los recuerdos que tenemos manipulando el material gráfico disponible.
En otro experimento posterior se indicó a los nuevos participantes algunas pautas para encontrar las manipulaciones, y aunque apenas mejoró la detección de imágenes manipuladas hasta el 65%, los participantes fueron capaces de señalar con mayor precisión los elementos manipulados, lo que, a juicio de los autores, significa que unas pautas más focalizadas ayudan a detectar en qué formas somos manipulados, y que hay que incidir en encontrar métodos que mejoren la percepción de estar siendo manipulados.
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