martes, 1 de marzo de 2016

Comercio mundial

"Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio." Benjamin Franklin

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 5 segs)


Esta mañana he tenido que escribir a un antiguo profesor para consultarle unas dudas sobre un proyecto que estoy revisando. Aprovechando la cordialidad del segundo email (acordándose de mi paso por Investigación) le he preguntado sobre su visión sobre una posible segunda crisis mundial. La desaceleración de China, la caída del comercio mundial, el Brexit, etc.

En primer lugar me ha confirmado lo que ya he comentado en un par de ocasiones, si bien es cierto que China desacelera, es debido al crecimiento de otros países satélite donde se deslocaliza la producción del gigante asiático. Y, aún con todo, nuestra exposición es más limitada. Más le preocupa el Brexit, pero confía en que en el referéndum opten por quedarse o, en caso contrario, que la sinergia que se destruye con ellos surja con más fuerza entre otros países. Si, tal y como vaticinan algunos, su economía se deprime un 10%, la economía europea cubra ese crecimiento con la creación de relaciones comerciales entre países todavía europeos.

Y sobre la caída del comercio mundial me ha pedido que relea bien las noticias, y si no, que vaya a las fuentes. Pues bien, una lectura más aproximada, y sutil, desvela que ha caído el dinero total en movimiento, en torno al 15% o 20%, igual que sucedió justo al principio de la crisis de 2008 pero si nos fijamos en el volumen de mercancías, estas han aumentado un 3%.

Por tanto, el tema es más el precio que el volumen comerciado. Antes de 2008 veníamos de un crecimiento continuado y una expansión salvaje debido al crédito fácil. Mientras en España nos dedicábamos a construir y comprar viviendas al mismo ritmo que el resto de Europa en conjunto, otros países mejoraban las técnicas de minado, de extracción de petroleo o de reciclaje. Así que aunque la demanda de materias primas y productos crece por debajo de las expectativas, sigue haciéndolo a un ritmo adecuado, pero la oferta es enorme y por encima de las necesidades reales, por lo que el precio se desploma. Se comercia lo mismo, pero a mejor precio, por tanto el dinero en movimiento, a menudo sólo reflejado en pantallas de ordenador, es menor. Pero la economía real sigue fabricando.

El ejemplo más claro es el petroleo, el crecimiento de consumo se ha moderado pero no ha caído. Algunos países, como España, consumen menos, pero se compensa con el mayor consumo de los países emergentes. Se ha distribuido su consumo, por así decirlo, y aumentado el total ligeramente, sin embargo el precio por barril se ha desplomado a un tercio de su valor reciente. Las mejores técnicas de extracción permiten alcanzar a menor coste aquellas capas de crudo que hace unos años eran inviables o la entrada de nuevas formas de extracción que hasta ahora no existían.

Mientras que el consumo ha aumentado, aunque sea en un par de puntos porcentuales, realmente el dinero que mueven es bastante inferior. Una mala noticia para productores que tardarán más en amortizar inversiones, una buena noticia para países industrializados que pueden obtener materias primas a mejor precio para revitalizar el parón forzado por la crisis que todavía colea.

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