miércoles, 31 de agosto de 2016

Desmontando plantas petrolíferas

"La ciencia puede divertirnos y fascinarnos, pero es la ingeniería la que cambia el mundo". Isaac Asimov

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 10 segs)


Hace tiempo leí un curioso estudio sobre biodiversidad en plataformas petrolíferas y en campos de molinos eólicos en alta mar, offshore. El equipo de investigadores descubrieron una mayor población animal en las inmediaciones de estas instalaciones, y aventuraban que lo más probable es que se hubieran convertido en una especie de santuario donde sentirse seguros dado que los pescadores no pueden acceder. Algo parecido a lo que sucede en Chernóbil.

En 1998, 15 paises del Atlántico Norte firmaron un protocolo para desmantelar estas estructuras una vez entrasen en cese de servicio. Quitando el curioso efecto secundario de la población animal, lo cierto es que es más seguro desmontar las plataformas que ya no son útiles para evitar tener estructuras de 17.000 toneladas en malas condiciones dado que ya ha habido accidentes durante temporales. Y de paso, evitar el impacto medioambiental y paisajístico.

En el Mar del Norte hay un tercio de plataformas funcionando a pérdidas, y se estima que en los próximos años empiecen a cerrar varios centenares de plataformas debido al aumento de costes operativos para llegar a capas más profundas y el auge de campos de generación eólica. Esto supone un proyecto ingenieril importante y las empresas petrolíferas como Shell tendrán que poner en marcha planes que incluyen inmensos barcos y tecnología punta para un proceso ordenado de desmantelamiento de plataformas que pueden alcanzar los 300 metros de altura. Todo un reto.

sábado, 27 de agosto de 2016

Eficiencia vs efectividad

"Si el dinero va delante, todos los caminos se abren." William Shakespeare.

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 40 segs)


En el post del otro día comentaba los tipos de jugadores en uno de los tipos de juegos más extendidos actualmente, los de estrategia para móvil. El saber gestionar que jugadores que no pagan por servicios extras no se aburran ante la superioridad de aquellos que sí pagan es la clave para que el juego sea rentable.

Llevo unas semanas con uno de estos juegos. Este te permite juntarte en grupos de aliados para atacar o defenderte de otros grupos, y en el mio hay dos personas, una rusa y otra estadounidense que, en las pocas semanas en las que hemos compartido ocio digital, se han gastado un par de miles de euros cada uno. Hablando sobre el tema (gracias al Inglés dado que compartimos una docena de nacionalidades) he descubierto que el primero es un adolescente, hijo de un empresario de cierto éxito, y el segundo es un ex marine, licenciado con 30 años y que desde entonces, 20 años, lleva siendo el dueño de un concesionario que le reporta buenos beneficios.

Lo que a mi me cuesta dos semanas siguiendo un meticuloso plan de recolección y transformación de recursos (siempre he dicho que a mi los juegos que me gustan son los que me obligan a hacer una tabla de excel o a coger un boli y un cuaderno), ellos lo consiguen en dos minutos pagando unos cientos de euros. Siempre son la punta de lanza en todos los ataques coordinados, tienen siempre las mejores tropas y en cantidades ingentes. No son finos, ni se preocupan del control de daño o gasto, nada eficientes pero son tremendamente efectivos.

Aunque empiezo a aburrirme, una vez desentrañas la mecánica es sólo escalar el tamaño de las acciones para seguir avanzando, lo cierto es que ellos llevan aburridos ya una temporada y piensan en dejarlo. Cuando se puede comprar todo con dinero y no tienes un reto que superar, la curva de satisfacción es muy reducida en el tiempo.

martes, 23 de agosto de 2016

Progresión

 "Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!" Groucho Marx

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)


Hace unos meses comentaba datos de un negocio que conozco por mi vertiente más lúdica, los videojuegos. En ese momento me centraba en los triple A, juegos de alta calidad, donde priman los gráficos y la historia. En los casos más extremos cuentan con equipos de cientos de personas implicadas en su desarrollo, y amortizan los grandes lanzamientos en cuestión de días llegando a facturar cientos de millones de euros en los lanzamientos. Su público objetivo suelen ser jugadores asiduos con hardware especializado (consolas o PC de gama medio-alta) y tienen un coste de salida de 60 euros más extras a lo largo del año de vida útil.

Esta vez voy a centrarme en otra serie de juegos, gratuitos de base, dirigido a un público más casual (en principio), el público objetivo es cualquier usuario con móvil y con ganas de pasar tiempo jugando, son juegos de estrategia cuyos "padres" son los juegos multijugador de navegador de mundo persistente (el servidor está siempre abierto, con tus ciudades generando recursos incluso cuando no estás). Aunque han dado el salto a dispositivos inteligentes, la dinámica es la misma que el mítico Ogame o el Travian, tienes una ciudad/poblado/planeta de inicio, construyes edificios que generan recursos y te expandes, en las nuevas ciudades/poblados/planetas puedes construir nuevos edificios que generan recursos y sigues expandiéndote. El factor multijugador es el que añade la chispa a este tipo de juegos, en cualquier momento puedes atacar otras ciudades para conseguir recursos, o ser atacado y que te roben los tuyos, lo que añade un aspecto estratégico al juego.

La progresión en estos juegos puede ir por tres caminos:

- El jugador casual, que se conecta alguna vez al día para ver el estado de su "imperio" y que asume la pérdida de recursos y que mejora lentamente.

- El jugador avanzado, que se conecta varias veces a lo largo del día, que hace números y lleva a cabo una estrategia muy definida.

- El jugador con dinero real, que prefiere comprar directamente los recursos o mejoras con dinero real para obtener una progresión consistente sin tener que saber jugar realmente. Tener dinero para gastar en estos juegos diluye la necesidad de llevar a cabo estrategias. En los casos más extremos, no es lo común pero conozco algunos de primera mano, el usuario puede llegar a gastar miles de euros al mes.

El equilibrio de los desarrolladores consiste en dar cabida en el mismo servidor a gente que no paga y que tiene que aguantar una superioridad evidente de gente que sí paga sin que sea tan absurdo como para aburrirse. Y es un equilibrio muy delicado, porque los que pagan son minoria, con diferencia, y sólo justifica el gastarse mucho dinero en tu cuenta si el servidor no está vacío y hay competencia suficiente.

viernes, 19 de agosto de 2016

Diferencias

"Si nunca quieres ser criticado, por el amor de Dios, no hagas nada nuevo." Jeff Bezos


(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 55 segs)

En el post del martes comentaba la nueva tendencia en ciertas empresas de reducir la semana laboral a 4 días. Personalmente siempre me ha parecido mejor trabajar 10 u 11 horas al día de lunes a jueves (o de martes a viernes) y disponer de fines de semana más largos. Pero es algo personal y no tiene que funcionar para todos igual.

Tengo conocidos que prefieren poder cogerse los días libres cuando les apetezca y para ello trabajar de lunes a sábado en una semana normal, porque "total, para estar el sábado en casa viendo la tele o yendo a un centro comercial vengo a trabajar y me gano unos cuantos días libres".

El otro día con mis amigos salió una conversación sobre determinada empresa que va a imponer un cuarto turno en sus talleres para trabajar de jueves a lunes, dejando los dos días de descanso en martes y miércoles, para no parar los fines de semana, con la ventaja de una retribución un 50% más alta que la de los turnos normales. Y todos lo valoramos de forma positiva, aún con dudas por la sobrecarga de empleados los lunes, jueves y viernes. Sí, te vas a perder los fines de semana, pero realmente muchos fines de semana son bastante corrientes y un extra de dinero es mejor motivación.

Siempre parto de la base de retener y motivar a los buenos empleados, y aunque todo el mundo es potencialmente buen empleado, no todos valemos para todo. Esta mañana he tenido que solventar un problema recurrente con mi factura telefónica, y la persona que me ha atendido hoy era varios grados de magnitud mejor que la que me atendió hace dos semanas, que me trató de imbécil, para solventar muy parcialmente mi problema (puestos a hacer sentir a un cliente un agravio, que al menos sirva para ayudarle).

La de hace dos semanas seguramente no ocupa un puesto para el que valga (también pudo ser sólo un mal día, y que me tocase a mi), aunque no dudo que tendrá otras habilidades que la hace mejor candidata para ciertos puestos para los que yo no valdría por mucho que me preparase. Quizás más que motivarla en ese puesto, sería mejor motivarla a encontrar un lugar más adecuado.

El tema es que a los buenos empleados, los que tienen un talento muy enfocado a su puesto de trabajo, no siempre responden igual a los intentos de motivación. No a todos les vale con mesas de pin-pong. La chica que me ha atendido hoy ha conseguido que un cliente enfadado, y dispuesto a irse, se quede. Con ella sí habrá que buscar qué le hace levantarse pensando que su empresa es la mejor en la que puede estar.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Semanas laborales de 4 días

"Busca siempre un quehacer; cuando lo tengas no pienses en otra cosa que en hacerlo bien." Tales de Mileto

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 45 segs)


Aunque el campo de los Recursos Humanos queda lejos de lo que espero en mi trayectoria laboral, en el blog suelo tratar temas al respecto porque no deja de ser un departamento transversal que afecta a todo el resto de áreas. Su política puede hacer que una empresa con problemas adquiera mejor capital humano, lo mantenga y reflote, o una empresa rentable y funcional acabe por colapsar debido a una alta rotación de empleados que hace que sea imposible tener trabajadores con experiencia y/o   determinadas habilidades.

Un ejemplo de ello es la empresa Treehouse, en el sector de la formación online, logró mantener personal al que tentaban desde todopoderosas como Twitter o Facebook. ¿Cómo una empresa relativamente pequeña puede enfrentarse a dos gigantes y ganar, en este caso, en retener el talento captado? Reduciendo la semana laboral y facilitando fines de semana de 3 días.

No son los unicos, Uniqlo también ha empezado un proyecto piloto para agrupar las horas de trabajo en 4 días. Su particularidad es que es una tienda de venta al público y redistribuir horarios puede no ser tan fácil como en una oficina, así que lo más probable es que hagan turnos rotatorios para que las tiendas sigan abiertas y sus trabajadores puedan acogerse al proyecto.

¿Es esto viable? Pues parece que en EEUU ha tenido éxito, al menos de forma parcial. En Utah se propuso instaurar jornadas de 10 horas de lunes a jueves para sus trabajadores públicos para añadir el viernes al fin de semana. El éxito parcial viene por que los trabajadores estaban más felices, y se sentían más productivos, y el ahorro en energía era palpable, el problema es que los ciudadanos se quejaban de no poder tener esos servicios públicos los viernes. Cuando varios ayuntamientos de dicho estado decidieron seguir la iniciativa la experiencia fue bastante mejor, el ahorro era más consistente y los ciudadanos tuvieron menos problemas para adaptarse. 

Parece que la flexibilidad de horarios dentro de una estructura bien organizada gana puntos, siempre que no suponga un menoscabo a la calidad y disponibilidad de servicios. Pero sin duda, la conclusión más clara, es que no a todas las empresas (y englobamos administraciones y servicios publicos) les funciona lo mismo para mantener a sus empleados contentos y productivos.

sábado, 13 de agosto de 2016

Escepticismo

"Las grietas del conocimiento científico se rellenan con pasta de ideología" Jorge Wagensberg

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 15 segs)


Aunque la ciencia y la técnica van de la mano, son dos campos distintos. La ciencia tiene mucho que descubrir y demostrar, y aunque personalmente sólo podría asegurar aquello que se ha demostrado con el método científico en un sistema de pares fiables, no soy tan tajante como parte del sector científico (y, por extensión, de la sociedad) quienes no creen nada que no se haya demostrado previamente.

Mi teoría de los unicornios rosas es la historia que más he repetido a lo largo de mi vida adulta, en inglés y en español. Me he enzarzado en multitud de debates en los que afirmaba que la existencia de unicornios rosas es posible. Incluso lo he usado para intentar ligar, sin éxito (incomprensiblemente). No digo que existan, pero pueden existir. La ciencia, generalmente, no puede demostrar en negativo, es decir, no puede demostrar que algo no existe, así que parte del sector más ortodoxo simplemente niegan la existencia de unicornios rosas porque no hay evidencias en positivo. Mi planteamiento es que no podemos negar la existencia de nada pues apenas hemos explorado nuestro planeta, y ni siquiera en toda su magnitud, y ¿quién sabe que puede haber en otros planetas?. Alguno de mis ancestros fantasearía con la idea de que existiese el cacao, y sus congéneres le rebatirían furiosos, hasta que Colón tuvo a bien llegar a costas americanas.

Si nos ponemos la bata de científicos podemos aventurar que, por ejemplo, es muy muy poco probable que haya criaturas como nuestros elefantes que hayan desarrollados alas. Dado su peso es poco plausible que puedan levantarse del suelo, y ¿para qué desarrollar alas? Pero tampoco podemos ponernos muy estrictos con la posible fauna de otros planetas porque aquí tenemos pingüinos.

Pues todo lo abierto que soy en el tema de la ciencia, desaparece en el tema de la técnica. Estoy seguro, como ingeniero, de que casi cualquier proyecto es posible, pero luego llega la realidad y esos proyectos suelen tener un límite de presupuesto y tiempo.

En este blog ha habido dos proyectos con los que he sido francamente escéptico, y lo sigo siendo, aunque haya prototipos funcionales: El TEB-1 y el Hyperloop. Mi opinión es meramente personal, y no me importaría equivocarme porque creo que son buenas ideas, pero hay alternativas más baratas ya funcionando. A pesar de todo, estoy seguro de que hace falta que surjan ideas a lo grande para ir alcanzando ideas más pequeñas en el proceso.

martes, 9 de agosto de 2016

Tunel-bus

"Cometer un error y no corregirlo es otro error." Confucio

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 35 segs) 


Hace tiempo vi un modelo de autobús bastante peculiar. Conseguía moverse sobre el tráfico al tener una longitud de eje de dos carriles y una separación de los bajos hasta el suelo de casi dos metros. De tal forma que la cabina quedaba por encima de los coches normales y el autobús podía moverse libremente incluso en momentos de tráfico congestionado.

No le hice mucho caso, leo muchas noticias de avances tecnológicos que son meras ideas, apenas bocetos, que luego nunca llegan a nada, y este era candidato para no pasar el corte de lo factible.





Pues bien, el TEB-1 ha debutado con tráfico real en una prueba en la ciudad china de Qinhuangdao. Su capacidad nominal es de 300 viajeros y el resultado final es bastante parecido a la animación que presentaron hace unos meses. De momento tienen problemas para tomar curvas cerradas, pero para ser un proyecto relativamente joven y con unos costes previsibles finales muy inferiores a una red de metro, tener un primer prototipo a tamaño real que cumpla en gran medida sus objetivos es todo un éxito a pesar de que no convence a todos por igual.

Como anotación extra, y dado que es un tema casi personal debido a mi formación, se pretende alimentar sus motores de forma exclusiva con energía eléctrica, a ser posible de forma auto suficiente con energía solar, y es que añadir paneles solares a los vehículos para que suplementen el combustible tradicional o las recargas eléctricas, parece el futuro del transporte por tierra.

domingo, 7 de agosto de 2016

Desconexión

"Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos." Alejandro Magno

(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins) 



En la última entrevista que tuve, hace unas semanas, me preguntaron sobre mis puntos débiles. Respondí con sinceridad: En su campo, mi mayor debilidad es mi falta de experiencia. A lo que me respondieron que esa no contaba porque eso es fácilmente solucionable, y me preguntaron por otra distinta.

Vale, esa es una pregunta de cajón. Uno debe ir a la entrevista con esas cosas preparadas. Pero a mi no me gusta seguir un guión fijo, porque creo que al final se nota, prefiero estudiar como es la empresa, sus números y sus proyectos. Es decir, cualquiera que busque trabajo ya sabe un listado de “debilidades aceptables”, en Internet hay un montón de webs y blogs que aconsejan qué decir y cómo convertir una supuesta falla en un alegato a tu favor. Además lo que en un candidato de una empresa puede ser una debilidad, en otra puede ser una fortaleza. Es más, en la misma empresa, lo que a veces es una debilidad, en otro momento distinto, puede ser una fortaleza.

Nunca se me ha ocurrido una debilidad propia. No tengo la experiencia laboral real suficiente para decir “mira, en esto fallo siempre”, me gusta trabajar, tengo atención por los detalles si hay tiempo, y si no lo hay puedo sacar un volumen alto de trabajo con una calidad aceptable, puedo trabajar tanto solo como en equipo, soy puntual, leal y aunque no siempre me enfrento a los problemas de cara, he aprendido que a veces ir de frente no soluciona los problemas y es mejor dar rodeos para salvarlos (casi nunca se dispone de libertad suficiente para actuar de forma directa y contundente). Tengo por seguro que cuando empiece a rodar en un puesto de trabajo saldrán cosas que añadir a la lista, pero dependerá del proyecto y del momento.

Pues bien, la semana pasada encontré algo que se ha repetido con cierta frecuencia hasta ahora. No se desconectar. En otros trabajos lo tomaba como algo normal, a menudo tenía que compaginar clases con trabajo y dado que estos se portaban bien conmigo a la hora de los horarios, nunca puse pegas a trabajar en fin de semana como compensación a su flexibilidad. Si tenía un examen un viernes, y me dejaban irme antes el jueves para poder estudiar, yo mismo me ofrecía a trabajar (gratis) el sábado y el domingo desde casa en futuras cargas de trabajo. Tenía vinculada mi cuenta de correo profesional al gestor de correo del móvil y leía cuanto me llegaba el fin de semana, incluso cuando no había carga de trabajo reseñable. No se puede decir que haya tenido muchos fines de semana completamente libres, pero era lo correcto y trabajar me permitía pagarme la matrícula.

Estos días he tenido, repentinamente, algo parecido a unas vacaciones lejos de casa (en las que he aprovechado para afinar el inglés y desbastar el alemán), y he sufrido (más que) un poco al no contar con un ordenador para publicar aquí, o para buscar trabajo activamente, que es mi "ocupación" actual. Esto es, según los listados de los blogs para encontrar trabajo, negativo. Ya tengo respuesta para esa pregunta en la siguiente entrevista. Y esta semana prometo volver a mi ritmo habitual, ya en casa con mi propio equipo.