"Has de mirar con quién comes y bebes antes que lo que comes y bebes; porque comida sin amigo es comida de leones y lobos". Epicuro
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Si padeces aracnofobia, es mejor no seguir leyendo este post.
El 14 de marzo se publicaba un estudio sobre el consumo total de "carne" por parte de arañas. En realidad en el apelativo de "carne" se incluye toda proteína de origen animal, incluyendo insectos, pero no deja de ser sorprendente la conclusión. Las arañas consumen entre 400 y 800 millones de toneladas de "carne", es un rango amplio pero contando que se estima el consumo de proteína animal del ser humano en 400 millones de toneladas, podemos decir que las arañas comen anualmente, cómo poco, la misma cantidad de "carne" que los humanos, y pudiera ser que lleguen a comer el doble. Aquí el estudio con los métodos de medición. En todo momento usan la estadística, algo que ya se había hecho antes, pero teniendo en cuenta nuevas especies que sólo salen de noche o que viven en zonas demasiado agrestes para haber tenido una medición de población aceptable hasta ahora.
Una noticia sorprendente que ha llevado a varios medios a hacer sus propias cuentas, como The Washington Post, que afirmaba que las arañas podrían llegar a comerse a toda la población humana en un año, contando que si todos los seres humanos nos pusiéramos en una báscula se estima que esta marcaría en torno a 350 millones de toneladas.
De verificarse estos datos (los del estudio, no los de The Washington Post) veo dos importantes conclusiones: La primera es que las arañas son una parte esencial en el control de población del resto de insectos, habrá que empezar a verlas con ojos más amables. La segunda es que hay una enorme cantidad de proteína animal que no estamos aprovechando y que ya tiene un sistema de producción sostenible.
La entomofagia, consumo de insectos por seres humanos, es uno de los caballos de batalla de ciertas entidades como la FAO. Son fáciles de criar, lo que los hace muy accesibles en zonas con pocos recursos, y su "producción" se hace forma sostenible. Requieren menos agua y energía que las granjas actuales de aves o bóvidos. Ya se han empezado a dar algunos pasos, aunque lejos de lo que la FAO propone, ciertas empresas empiezan a usar la cría de insectos como medio económico y sostenible de crear piensos para animales en granjas tradicionales, hasta ahora con soja y un impacto medioambiental considerable.
Existe una iniciativa para criar, secar y envasar orugas. Aunque usan pienso para pollos para alimentar a las orugas y apuntan a que si el origen de los alimentos de las orugas es el mismo que el de los pollos, la ventaja tampoco es evidente. El siguiente paso es encontrar un sistema para alimentarles que tenga como base los desperdicios de otras industrias, y así cerrar el círculo.
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