"La violencia es el último recurso del incompetente"
Isaac Asimov
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins)
El domingo tuve la suerte de poder tener una charla informal con alguien que trabaja en seguridad del aeropuerto de Chicago, donde tuvo lugar el desalojo violento de un pasajero de un vuelo de United Airlines. A pesar de que la charla fue muy cordial, es innegable el choque cultural estadounidense con el europeo.
Los agentes de seguridad implicados fueron apartados de su trabajo, no se si despedidos o suspendidos, inmediatamente. No dependen de United Airlines, son una especie de policía interna del aeropuerto que trabaja sin armas y cuya principal función queda relegada a tratar con clientes descontentos o en rebeldía. Han tenido varios escándalos de este estilo por sus formas, y todo parte de la idea de si mismos de ser autoridad indiscutible en un país donde la autoridad tiene un peso específico muy contundente.
Se ha mezclado la brutalidad del desalojo con una mala práctica comercial, el overbooking, y todo se ha achacado a la compañía aérea. Ya no se si ese error que se ha transmitido en medios es malintencionado, o simplemente que el departamento de comunicación de la aerolínea es realmente malo. El agente de seguridad con quien hablé defiende que sus compañeros hicieron su trabajo, y que los culpables son el pasajero que no siguió las ordenes y la aerolínea por recolocar parte de su personal en vuelos ya completos con la consiguiente expulsión de viajeros que ya tienen su asiento asignado, y ocupado.
Le insistí en el hecho de que yo probablemente hubiera actuado igual. Por un lado si yo cancelo el billete en el último momento no me devuelven dinero, pero ellos pueden denegarme unilateralmente la plaza incluso cuando ya estoy dentro del avión, y compensar de forma ridícula. Basándose en la superioridad del monopolio. Y aunque acabe aceptando ser colocado en vuelo posterior, si mi trabajo está sobre la mesa y ese vuelo posterior no me permite desempeñar mis funciones, no entiendo porque "hacer su trabajo" está por encima de "yo hacer el mio".
La compañía alude a lo mismo, "es mi trabajo, tengo que enviar tripulación para operar otro vuelo", y su solución es ejercer el uso de la fuerza usando a los agentes del aeropuerto como herramienta. No se plantean ni aumentar la cantidad de dinero que ofrecer para que haya voluntarios que abandonen el avión (mi trabajo es lo primero, pero no todo el mundo va a trabajar, seguro que hay voluntarios a cambio de la cantidad adecuada), ni se plantean mejorar su sistema de gestión para cerrar las plazas destinadas a personal de la compañía antes de llegar a situaciones incómodas. Total, al final no habido ni siquiera castigo bursátil y un entorno sin necesidad suele llevar a soluciones demasiado simples, y a menudo poco eficientes.
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