"Tagh do chomhluadar ma'n tagh thu do dheoch"
"Escoge tu compañía antes de escoger la bebida".
Proverbio irlandés
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 40 segs)
Uno
de mis mejores amigos irlandeses es militar, en la armada británica, y
me presentó a algunos de sus amigos de infancia, muchos de ellos
militares del ejercito irlandés, una salida laboral especialmente
prolífica gracias a la base que había muy próxima al pueblo donde se
desarrollaba el curso.
Mi único dia libre, los domingos, lo aprovechaba para irme a
sitios poco comunes donde seguro no iba a encontrarme a estudiantes a
los que acabar echando la bronca por no estar con sus respectivas
familias en el "dia de familia". Monitores y Dirección éramos
conscientes de que era absurdo retener a estudiantes de 15 o 16 años en
una casa, aunque fuera mejor para su nivel de inglés, y las propias familias tomaban la responsabilidad de dejarlos salir. Un alivio para nosotros dado que
las jornadas eran de 9 a 22 y necesitábamos un día a la
semana en el que oxigenarse.
Uno de los domingos en el que la familia que me acogía no
había planeado nada, me llevaron a la base militar, y allí uno de mis
conocidos me llevó al taller mecánico, donde un pequeño tanque
desguazado hacía las veces de tutorial para los nuevos reclutas
interesados en mecánica. No era todavía ingeniero, pero ya tenía amplía
formación y me quedé un rato mirando la "bestia" allí expuesta (era
pequeño entre otros tanques más modernos, pero no por eso dejaba de
impresionar). Luego uno de los mandos de la base respondió encantado a
mis preguntas, él mismo había empezado como mecánico, mientras no paraba
de pedir pinta tras pinta en el pub de la base. Vino el padre de la
familia a buscarme en coche y después de otras cuantas pintas (ninguno
me dejó pagar ni una ronda), tuvimos que llamar a un taxi.
La semana siguiente me incluyeron en un recorrido de
instrucción (mi experiencia con militares es muy reducida, y no se si es
normal, pero me hizo gracia montar en un transporte blindado con una L
de novato pegada atrás). También había un periodista de un medio local
que empezó haciendo preguntas pero que pronto se limitó a apuntar lo que
me respondían, no pregunté tanto como para ser pesado pero lo
suficiente como para saciar mi curiosidad en un entorno tan nuevo. Era una mañana fresca y lluviosa,
aún así tanto el periodista como yo salimos bañados en sudor... Algo que
en seguida remediaron con un par de rondas de pintas de cerveza
intensamente negra.