"Des Teufels liebstes Möbelstück ist die lange Bank."
"El mueble favorito del diablo es el banco"
Proverbio alemán
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
Este proverbio viene a decir que sentarse es malo, siempre y cuando entendamos que sentarse en un banco supone algún tipo de procrastinación. Representa de una forma bastante precisa la idiosincrasia del alemán medio.
En un estudio publicado en 2014 con datos de la OCDE, Premiere Global Services Inc. (PGI) calculó los datos de horas trabajadas y, más importante, su efectividad. Pues bien, el alemán medio trabaja poco menos de 1500 horas anuales, pero el rendimiento de cada hora es de 49,30 dólares. Estos datos en términos absolutos no dicen nada, pero podemos comparar las casi 2000 horas anuales por ruso, o las más de 2000 por griego, que tienen un rendimiento neto de 15,49 o 28,47 dólares respectivamente. Es evidente que es mejor trabajar como un alemán a pesar de estar menos horas, a imitar a un ruso y pasarte la vida en la oficina o el taller con un rendimiento peor.
¿Son fiables estos datos? Pues aunque las estadísticas no mientan, se pueden presentar tratadas para afianzar teorías. En este estudio, por ejemplo, EEUU sale mucho mejor parado, trabaja unas 1750 horas con un rendimiento de 58.18 dólares. ¿Por qué se menciona entonces a Alemania como la hora más rentable? Después de investigar el informe y de leerme varias columnas de opinión periódicos norteamericanos apuntaron que para este tipo de datos se usa el PIB, que es un dato poco fiable (por ejemplo, si el presidente en funciones decide construir una estación espacial española con tecnología local, nuestro PIB se dispararía, pero nuestra deuda también, y eso es un problema de futuro). La idea general de los columnistas económicos es que EEUU debía mirar a Alemania como modelo.
Seguro que no es oro todo lo que reluce. Tengo conocidos que han trabajado en proyectos de gran envergadura con alemanes y todos coinciden en que, cuando surgen imprevistos, el ingeniero español suele tener más reflejos para solventar pequeños problemas de diseño y ejecución.
Sabemos que es mejor tener pocas horas productivas, que muchas perdidas, aún así, en
España, a grandes rasgos, todavía se valora más el presentismo que la
productividad, aunque afortunadamente los paradigmas van cambiando. La
idea es parecerse a Alemania, al menos en lo laboral. El problema es el
español medio, y esto es incómodo, más parecido a un ruso o a un griego que a un alemán,
pero en eso también hay movimiento.
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