martes, 19 de abril de 2016

Candidato ideal

"Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio" Darwin.

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 30 segs)


La semana pasada buscaba información sobre el candidato ideal más generalista, es decir, cada puesto tiene un perfil ideal, no es lo mismo buscar a un comercial técnico que a un pinche de cocina que va a pelar patatas y fregar platos 12 horas del tirón, y ninguno de esos dos probablemente sea intercambiable con un físico del CERN. Todos compartirán rasgos comunes, ¿quien no busca a  alguien trabajador? ¿O con predisposición a acabar lo que empieza?, así que me interesaba buscar la base para luego ir adaptando mi forma de presentarme hacia criterios más específicos.

Hay un artículo de la revista Forbes, que además tiene mucho en común con lo que he leído en varias plataformas anglosajonas y en agencias de head hunters. Es interesante centrarse en el mercado internacional por dos razones:

1. En España parece difícil encontrar un trabajo de cierta calidad si no tienes una muy buena red de contactos, muchísima experiencia en el sector o si ya no optas a puestos de becario (hay el triple de becarios que hace 5 años). Hay menos opciones para quienes intentan reorientar su carrera a cierta edad, nada extraño en una época de crisis con pocas demanda y sobre oferta de personal laboral cualificado y no cualificado.

2. Al final todo acaba llegando, y las políticas de RRHH del mercado internacional van penetrando lentamente gracias a las multinacionales.

Aunque en general es muy probable que el candidato ideal que propone Forbes encaje bastante bien con el candidato ideal de cualquier PYME española, al menos en la teoría. Estos son los 15 rasgos esenciales:

1. Orientado a resultados. Capaz de marcarse objetivos y de cumplirlos.
2. Inteligente. Que pueda solucionar problemas que no dependan sólo del mero oficio.
3. Ambicioso. Con ganas de ir a trabajar y mejorar su posición, y la de su empresa. De la ambición surge la innovación.
4. Autónomo. Capaz de trabajar sin entorpecer las labores de compañeros y jefes con constantes peticiones de ayuda o indicaciones.
5. Capacidad de liderazgo. Incluso sin ser jefe, es importante saber motivar a los compañeros.
6. Encaje cultural. Que encaje con los compañeros y con la dirección, parte esencial para el trabajo en equipo.
7. Optimista. Una persona optimista cuesta lo mismo que una pesimista, y los estudios demuestran que rinde más.
8. Con auto-confianza. Especialmente en empresas con entornos de Feedback 360, para poder defender su punto de vista de cara a ofrecer mejoras en el funcionamiento del departamento o empresa. Alguien con confianza en si mismo será más proclive a liderar proyectos que otros rechazan por miedo.
9. Exitoso. Que haya llevado a cabo proyectos exitosos antes, laborales o personales, pues es un indicador de que podrá repetir ese éxito en el futuro.
10. Honesto. Cada vez más presente en la cultura anglosajona, evoca más confianza en el entorno y mejora el ambiente de trabajo.
11. Perfeccionista. A parte de hacer el trabajo, hay que hacerlo bien.
12. Modesto. Un buen trabajador demuestra su valía a través de su trabajo, no de sus palabras.
13. Trabajador. De nada vale el presentismo, una buena planificación puede fracasar si no se cuentan con personas que lo lleven a cabo de forma decidida.
14. Presentable. Ir a trabajar, salvo contadas excepciones, no supone ir a un pase de modelos, pero un trabajador representa a su empresa ante clientes o visitas.
15. Apasionado. El empleado que disfruta con su trabajo, no siente que vaya a trabajar y mejora su eficiencia.




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