viernes, 29 de abril de 2016

Tanques

"Tagh do chomhluadar ma'n tagh thu do dheoch"
"Escoge tu compañía antes de escoger la bebida".
Proverbio irlandés

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 40 segs)

Uno de mis mejores amigos irlandeses es militar, en la armada británica, y me presentó a algunos de sus amigos de infancia, muchos de ellos militares del ejercito irlandés, una salida laboral especialmente prolífica gracias a la base que había muy próxima al pueblo donde se desarrollaba el curso. 

Mi único dia libre, los domingos, lo aprovechaba para irme a sitios poco comunes donde seguro no iba a encontrarme a estudiantes a los que acabar echando la bronca por no estar con sus respectivas familias en el "dia de familia". Monitores y Dirección éramos conscientes de que era absurdo retener a estudiantes de 15 o 16 años en una casa, aunque fuera mejor para su nivel de inglés, y las propias familias tomaban la responsabilidad de dejarlos salir. Un alivio para nosotros dado que las jornadas eran de 9 a 22 y necesitábamos un día a la semana en el que oxigenarse. 

Uno de los domingos en el que la familia que me acogía no había planeado nada, me llevaron a la base militar, y allí uno de mis conocidos me llevó al taller mecánico, donde un pequeño tanque desguazado hacía las veces de tutorial para los nuevos reclutas interesados en mecánica. No era todavía ingeniero, pero ya tenía amplía formación y me quedé un rato mirando la "bestia" allí expuesta (era pequeño entre otros tanques más modernos, pero no por eso dejaba de impresionar). Luego uno de los mandos de la base respondió encantado a mis preguntas, él mismo había empezado como mecánico, mientras no paraba de pedir pinta tras pinta en el pub de la base. Vino el padre de la familia a buscarme en coche y después de otras cuantas pintas (ninguno me dejó pagar ni una ronda), tuvimos que llamar a un taxi.

La semana siguiente me incluyeron en un recorrido de instrucción (mi experiencia con militares es muy reducida, y no se si es normal, pero me hizo gracia montar en un transporte blindado con una L de novato pegada atrás). También había un periodista de un medio local que empezó haciendo preguntas pero que pronto se limitó a apuntar lo que me respondían, no pregunté tanto como para ser pesado pero lo suficiente como para saciar mi curiosidad en un entorno tan nuevo. Era una mañana fresca y lluviosa, aún así tanto el periodista como yo salimos bañados en sudor... Algo que en seguida remediaron con un par de rondas de pintas de cerveza intensamente negra.

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